venerdì 6 novembre 2009

Fascinación por el Islam: Cide Hamete Benengeli


Fonte: http://www.webislam.com/?idt=14362

Hasta que no se dieron a conocer los trabajos de Américo Castro en el año 1925, carecían de auténtico interés las reducidísimas reflexiones sobre la significación de Cide Hamete Benengeli en el Quijote. Incluso, hasta el año 1957, no reconoce con modestia el propio Castro su punto de partida equivocado: “Hace años intenté interpretar el Quijote con criterios excesivamente occidentales”. A partir de aquel momento, la nueva lectura de Américo Castro va a ser más intercultural, mudéjar; va a estar ligada a un trabajo más exhaustivo de investigación que cambia totalmente la visión uniformizadora y reduccionista de la historia (*).

Esta revisión profunda le lleva a la conclusión de que no se puede comprender plenamente el Quijote en el horizonte estrecho y exclusivista de la historia de Occidente. Escribe Juan Goytisolo: “A causa del secular complejo de inferioridad respecto a nuestros vecinos del Norte, somos a menudo incapaces de percibir que la principal aportación española al conjunto europeo consiste precisamente en esta diferencia: no sólo la presencia en la Península del arte y los monumentos de Al–Andalus, sino también nuestra extraordinaria arquitectura y literatura mudéjares, desde el Libro o Librete del Arcipreste hasta el Quijote y Gaudí.”

Es difícil rebatir el aserto: el mozarabismo, Al– Andalus, el mudejarismo y por supuesto Andalucía, o fueron y son interculturales o ni fueron ni son. Fue intercultural su poesía y pensamiento, fue mestiza su pasión y goce por la vida, su sentimiento e instinto de libertad, su magia y transcendencia, y hasta el oasis de encuentros y deserciones. Y, ciertamente, Cervantes, transita por esta herencia y vocación a pesar del exclusivismo tridentino, de las leyes casticistas y los decretos de expulsión; atreviéndose a urdir ante aquel sórdido presente, formas mestizas para eliminar exclusivismos y alteridades irreductibles, demostrando una vez más que para un gentil caballero sólo tienen interés las causas perdidas: “... desfacer agravios, socorrer viudas, amparar doncellas...”

Pone en boca de su filósofo mahomético (personaje y verdadero autor que permite desdoblar o hacer de Cervantes un hecho intercultural),una reflexión inmensa y muy comprometedora: “...porque esto de entender la ligereza e inestabilidad de la vida presente y la duración de la eterna que se espera, muchos sin lumbre de fe, sino con la luz natural, lo han entendido...”

Aquella declaración que le nacía del vientre, suponía una concepción del cristianismo que él mismo no podía apoyar abiertamente sin gravísimas consecuencias: un cristianismo despojado de sus ritos y de sus cánones, paraíso de la imaginación y la inteligencia, con apertura y reconocimiento del otro, resultaba algo del todo imposible.

El Quijote dotó de fibra y atalaya el sueño sin límites de la interculturalidad en el interior del espacio más exclusivista y limitado, descacharrando las amarras de la opinión vulgar, prepotente y dogmática de aquella sociedad casticista con inmensa corte de gurús y fantasmas de toda laya. Se trataba también de una operación de interculturalidad contraria a todo tipo de normativización que buscara encorsetar la vida, rompiendo con la obligación de repetir siempre y una vez más, la misma cantinela de ruinas colectivas que tal vez es lo que se ha venido entendiendo aquí verdaderamente por historia.

En aquella creciente oscuridad y no sin cierta ironía, Cervantes busca zaherir, en tono de broma, aspectos fundamentales de la doctrina oficial. Inspirado por un cuidado y un temor casi patológicos, y poniendo hasta el más mínimo de sus pareceres en boca de sus personajes o del primer autor del Quijote, Cide Hamete Benengeli (que le permitía a nuestro autor cierto desdoblamiento y distancia), el cual se expresa con ironía, con gracia, poniendo al descubierto, por ejemplo, cuestiones tan significativas como la crueldad del ideal ascético, del ideal sacerdotal que diría Nietzsche, uno de los principales transfondos de la cultura judeo–cristiana: “¡Oh pobreza, pobreza¡ ¡No sé yo con qué razón se movió aquel gran poeta cordobés” a llamarte “dádiva santa desgraciada! Yo, aunque moro, bien sé, por la comunicación que he tenido con cristianos, que la santidad consiste en la caridad, humildad, fe, obediencia y pobreza; pero, con todo eso, digo que ha de tener mucho de Dios el que se viniere a contentar con ser pobre, si no es de aquel modo de pobreza de quien dice uno de sus mayores santos: `Tened todas las cosas como si no las tuviésedes´ y a esto llama pobreza de espíritu; pero tú segunda pobreza (que eres de la que yo hablo), ¿por qué quieres estrellarte con los hidalgos y bien nacidos más que con la otra gente?”.

Esa mirada socarrona y mestiza de Cervantes, manifiesta lo mejor de sí mismo a través de Cide Hamete Benengeli, capaz de llegar hasta la génesis donde se originan los valores occidentales y sutilmente derribarlos, siendo investido como cervantino artífice de la gran demolición. Cervantes, a través de Cide Hamete como primer autor, transfigura la razón y la realidad en locura y sueño, ofreciendo otro modo distinto de ver y de estar en el mundo.

Con este sentido intercultural, alegre y cuestionador, camuflado en la inteligencia de la locura y la risa, sigue empeñado Cervantes en su decidida disposición a integrar la herencia andalusí, porque para él los hechos alegres y trágicos, como la vida misma, están fuera de la historia: confiesa ser el segundo autor del Quijote, ya “que el autor de la historia se llama Cide Hamete Berenjena”.

El acto de tomar la identidad del otro de manera tan destacada y simpática, hunde sus raíces en una aventura fascinante de deseos y frustraciones del personaje Cervantes, hasta el punto que ya resulta inconcebible sin ello. En su última amonestación a Avellaneda, dice Cide Hamete a través de su pluma: “Para mí solo nació don Quijote, y yo para él: él supo obrar y yo escribir, solos los dos somos para en uno”. Y, sin embargo, como veremos, el hecho parece ser en un principio algo que no sobrepasa la mera casualidad para muchos comentaristas; aunque, sin lugar a dudas, sea una de las claves más enigmáticas y significativas del Quijote, así como una de las expresiones o evidencias de la atracción irremediable que tuvo Cervantes por el Islam.

Queremos referir una significativa relación de testimonios de encumbrados autores e investigadores,acerca de la fascinación que Cervantes sintió por el Islam y la cultura andalusí. Ello no quiere decir, probablemente, que ésta no sea una tarea exenta de cierta dificultad de comprensión por los prejuicios existentes, aunque a la par, quizá sea una de las más procedentes para la imprescindible contextualización de la interculturalidad cervantina y quijotesca. La grandeza y miseria de los estudios cervantinos difícilmente podrían expresarse con más fuerza que respecto a esta cuestión. La aceptación de Cide Hamete Benengeli como genial, primer y verdadero autor del Quijote, continuará sorprendiendo e iluminando el universo cervantino. Para ello comenzamos con el testimonio del propio autor: nos cuenta que había comprado en el “Alcaná de Toledo” la Historia de Don Quijote de la Mancha, escrita por el “historiador arábigo” Cide Hamete Benengeli, y que la hizo traducir al castellano por un morisco que conocía la lengua árabe.

A este propósito, escribe Juan Goytisolo: “No es simplemente un capricho de su transcriptor Miguel de Cervantes, ni obedece tan sólo al expediente, entonces muy común, del `manuscrito hallado´. La elección del encuadre narrativo, al engastar idealmente el libro en una cultura peninsular recién abrogada, va mucho más allá de la anécdota o la mera concesión a la moda del día. En realidad, traduce la existencia de una vena inspiradora profunda que aflora a lo largo de la escenografía mental cervantina, arropada con mil sinuosidades y meandros: me refiero a las complejas y obsesivas relaciones del autor con el mundo morisco–otomano y su fascinación por el Islam. La incidencia del tema muslímico en la narrativa y teatro de Cervantes ha suscitado, como es lógico, una copiosísima bibliografía y los cervantistas profesionales o aficionados se han esforzado en explanar, con mayor o menor fortuna, las distintas facetas y aspectos de dicha fascinación”.

También para Santiago Fernández Mosquera, “Hamete es el primer autor de la novela; primero en el sentido de `inicial´ y primero también en el sentido de principal”. “Dicho de forma mucho más sintética –refiere López Navia–, entendemos que Benengeli realiza siete funciones precisas en el texto del Quijote: estructuración y ordenación del relato, autoría de la historia, garantía de la veracidad de la misma, aclaración de puntos oscuros, seguimiento de los personajes, crítica o reflexión moralizante y recurso de carácter lúdico.

A este propósito señala Romo Feito los estudios en que ha dejado su huella la deconstrucción –y que mencionan a Cide Hamete–, como los de Friedman o Parr, ambos de 1991, coincidiendo en considerar al autor como una inferencia del lector, en oponer la dispersión del sentido a cualquier pretensión de lectura preferible, y en leer el Quijote como des–construcción de las oposiciones lectura/escritura o escritura/oralidad, en una supuesta línea que enlaza el Fedro platónico con Derrida.

Jean Canavaggio, por lo que toca a esta cuestión, contempla con cierto temor e incluso repulsión la identidad mora de Benengeli, lo que en ocasiones le provoca una situación como poco contradictoria: dice de Cide Hamete que es “la más fascinante de las máscaras inventadas por Cervantes para disimularse y excitar así nuestra curiosidad.”

Si se admite la etimología propuesta por Bencheneb y Marcilly, como recoje Canavaggio, el mismo nombre de Cide Hamete Benengeli conlleva, en sus tres segmentos, además de una notable carga autobiográfica, también una significación claramente musulmana y andalusí: Cide, tiene el sentido respetuoso de `señor´ o `mi señor´; Hamete, es uno de los nombres más reconocidos entre los musulmanes por tener la misma raíz árabe que Muhamad; y Benengeli, “no sería, a despecho de Sancho, moro aberenjenado –como dice Canavaggio–, sino, paradógicamente, Ben–engeli o `hijo del Evangelio´”. De todo ello, se puede sacar una consecuencia completamente distinta a la que pretende concluir Canavaggio que, para más rizar el rizo, quiere ver una identidad cristiana oculta en Benengeli.

Entendemos, en primer lugar, que Cervantes no tuvo necesidad de ocultar su identidad cuando fue apresado por la armada musulmana y menos durante su cautiverio argelino, ya que fue aprehendido como soldado de la armada cristiana, por lo que estaba muy claro el porqué de su cautiverio. Y, en segundo lugar, curiosamente tras pagar su rescate y con motivo de su regreso a los dominios de los reinos de las españas, quiso demostrar a cualquier precio, incluso en gramática parda, su acendrada creencia cristiana, poniendo un especial y sospechoso empeño de que jamás se contó entre los apóstatas durante el cautiverio argelino. Actitud que por su especial porfía, a veces sin venir a cuento, resulta más que cavilosa para muchos investigadores.

Cada rincón de la biografía profundísima del reconocido como Príncipe de las Letras resulta de lo más seductora para el investigador. Y cuando el mismo Cervantes reviste de mestizaje su propia identidad cultural al presentar a Cide Hamete Benengeli como el primer y verdadero autor, tiene la valentía de reconocer su propia sombra transcendente; todo un ejemplo de decir poético. Por ello, suponemos que un reconocido cervantista como Canavaggio, tal vez por desconocimiento de la lengua árabe y de la tradición musulmana, interpreta que engeli (del árabe Inyil) se refiere a los evangelios canónicos de la tradición trinitaria. También le parece a Canavaggio descubrir en este nombre Benengeli, la identidad cristiana oculta del musulmán Hamete. ¿No podría ser justamente al revés, que en este nombre claramente musulmán se encontrara abrigada, disimulada, la verdadera fascinación por el Islam del cristiano nuevo Cervantes? Y, sin embargo, está claro que nuestro autor sí tuvo que disimular su condición de cristiano nuevo en aquel mundo casticista establecido por los autollamados cristianos viejos.

¿Por qué no pudo querer Cervantes revelarnos con este nombre del primer autor del Quijote su alter ego, así como hacer un reconocimiento público y notorio como musulmán de genealogía andalusí?: “De ahí –manifiesta Canavaggio– que Cide Hamete venga a reclamar para sí la responsabilidad exclusiva de la narración (...) Así se entiende mejor cómo, en esta proliferación de voces narrativas, se expande y diluye a la vez el autobiografismo del Quijote: un autobiografismo disperso, fragmentado, que se descubre al lector en el fluir de la narración, detrás de unas alusiones no siempre fáciles de entender y apreciar como se deben”.

Hay que defender pues, este bello decir poético del más que probable nombre musulmán de Cervantes en el genial autor Hamete Benengeli (Ahmed). La desnudez de este lenguaje poético y sus artificios cervantinos, no restan un ápice a la genialidad y grandeza de Cervantes y el Quijote ¡Todo lo contrario!; Cide Hamete Benengeli sería el auténtico padre del Quijote y, Cervantes, el fruto del hijo avellanado, pues como bien nos recordó el provocador Unamuno: “cada uno es hijo de sus obras”.

Sostengo que muchas polémicas en literatura, como en filosofía e incluso en ciencia, son transcritas de viejas trifulcas teológicas. Por ello no es de extrañar que Canavaggio incida desde el supuesto cristiano en este debate. Tampoco debe resultar nada peregrino que Cervantes, siendo un escritor de historias y personajes cotidianos, busque a su vez desentrañar (de forma sutil) otra forma de estar en el mundo más velada y transcendente, el universo musulmán, a través de su alter ego Cide Hamete Benengeli.

Así, pues, siguiendo la trayectoria marcada por Canavaggio, se pueden sacar conclusiones totalmente contrarias a las que él mismo pretende llegar. A nuestro entender, queda muy claro que Cervantes muestra en esta elección de seudónimo musulmán, una clave para discernir la apuesta intercultural de su metamorfosis, así como la práctica de la taquiyya musulmana, de la que tanto hicieron gala los andalusíes de la época. Sin ir más lejos, tenemos como ejemplo semejante, la cuestión de los Documentos Plúmbeos del Sacromonte y el enmascaramiento de sus autores. Era habitual hacer empleo de esta doble personalidad como auténtico mecanismo de camuflaje y supervivencia, reafirmándose con ello (más si cabe en el caso de Cervantes) su apuesta intercultural.

El planteamiento de Cervantes respecto a Benengeli es muy lúcido: ¿Se trata, ciertamente, de un recurso sin más, como pretende el cervantismo menos cuestionador? ¿De una ficción? Es importante saber por qué Cervantes recurre a este símbolo y qué papel desempeña, pues este enigma es una de las claves fundamentales para la interpretación de la inmortal novela.

Ante todo, destacamos por muy significativo que Cervantes haga referencia a Cide Hamete Benengeli hasta treinta y siete veces en el Quijote, de las que treinta se encuentran en la segunda parte, publicada en 1615, es decir, seis años después del decreto de expulsión de los moriscos en 1609. Al mismo tiempo, y para evitar la cólera y el fuego sagrado de la Inquisición que ya le había censurado, toma toda suerte de precauciones, transcribiendo antes que nada el discurso oficial contra los musulmanes cuantas veces considera precisas: “su autor era árabe, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos”; para, acto seguido, como por arte de birli birloque, se opone en la Segunda parte al falso Quijote de Avellaneda utilizando y piropeando “el verdadero, el legal y el fiel que nos describió Cide Hamete Benengeli, flor de los historiadores”. Antes de expresar dicho elogio, Cervantes había tomado precauciones por miedo a la Inquisición, tratando anteriormente a Benengeli como “perro autor”, y diciendo que a Don Quijote “desconsolole pensar que su autor era moro (...) y de los moros no se podía esperar verdad alguna”.

El reproche de falsía o de hipocresía no le preocupa a Cervantes –¡en absoluto!–, que con frecuencia nos recuerda en su obra –como ya he señalado–, que el disimulo y el doble lenguaje (la taquiya musulmana) son necesarios para sobrevivir. Nadie puede ignorar que dicho talante es un conocido mecanismo de defensa propio de la cultura del Sur. Uno de los héroes del Viaje al Parnaso, declara en el capítulo VIII: “Soy un gran disimulador.”

En Persiles y Segismunda, Cervantes explica las razones de esta actitud de doblez, diciendo seguir las costumbres de su patria (¿Andalucía?). Para rebullirse a la España inquisitorial, Cervantes requiere de un invencible propósito: la obligación de enmascararse como en un permanente carnaval. Pero Cervantes no es el único, también el mismísimo filósofo francés Descartes, con muchos menos motivos y tras la condena de Galileo, toma toda suerte de precauciones escondiendo su juego: larvatus prodeo. Cervantes tuvo claro que su situación le conducía al disimulo, a la obligación del sueño como vigilia, en ocasiones incluso a la afasia y siempre a practicar el enmascaramiento sutil.

El propósito del papel de ficción otorgado a Cide Hamete Benengeli es justamente ese: le permite un distanciamiento que le da más libertad ante la imposibilidad de expresarse con claridad. Le faculta soñar el Quijote con integridad minuciosa y presentarlo ante la realidad imperante sin que ésta le estallara en la cara. Cervantes no quería que el miedo y la tristeza le encadenaran, por ello, Cide Hamete Benengeli, como autor arábigo del Quijote, expresa lo mejor de Cervantes: su apuesta intercultural, a pesar de todos los miedos.

Este proyecto lleno de sutilezas parece agotar el espacio entero de su alma. Y, sentimos, paradójicamente, que su temor viene a ser su fuerza. También se trata de algo más allá del distanciamiento: en todo ello hay rebeldía. Cervantes rinde el mejor de los homenajes, el más emocionado, a Cide Hamete Benengeli ¿acaso su oculta personalidad musulmana? Para nosotros hay más: el nombre musulmán de Hamete (Ahmad), pertenece, como antes hemos referido, a la misma raíz que los nombres Hamid, Mahmud y Muhammad, (“h m d”), que se traduce por elogiar, alabar a Al´lah, y que gozan de la mayor de las consideraciones en todo el universo musulmán.

Ibn al–´Arabi, el gran maestro sufí andalusí, dice que el significado de esta raíz es poner en acto algo que estaba en potencia, lo que también dice mucho en relación con el enmascaramiento de Cervantes y la metamorfosis intercultural del Quijote. Para nuestro autor no puede ser casualidad la elección del nombre de Hamete que, incluso en ocasiones y a propósito, confunde con Mahamate (Muhammad) en la cita de Maritornes, para referirse al primero y verdadero autor de su Quijote; regalándole además toda suerte de elogios cuando la ocasión lo permite: “Cide Mahamate Benengeli fue historiador muy curioso y muy puntual en todas las cosas”.

Tanto por herencia familiar como por su cautiverio en Argel, sabía a la perfección las implicaciones de este nombre: pertenece a la misma raíz que Muhammad (Mahoma), nombre del último mensajero que es a su vez el sello de la tradición profética para los musulmanes. Así, pues, Cervantes elige como denominación para el primer autor de su más genial obra el nombre musulmán por excelencia. ¿Cómo no hacer verosímil ante tan evidente elección, una fascinación más que desmedida de este autor por el Islam?

De nuevo, para valorar el significado de Cide Hamete nadie mejor que uno de sus cuestionadores, Jean Canavaggio: “Aventura, por cierto, azarosa, y que el propio Cervantes nos induce a emprender con cautela, al disimularse, como lo hace, detrás de unas máscaras, delegando sus poderes en supuestos narradores al estilo de Cide Hamete Benengeli”. Cervantes vive agazapado a la sombra alegre y eternamente mestiza, fronteriza, del verdadero autor musulmán: “Cuenta Cide Hamete Benengeli, autor arábigo y manchego (por sucio de sangre), en esta gravísima, altisonante, mínima, dulce e imaginada historia”.

Los ecos de todo ello los refiere Juan Goytisolo: “Vivió el problema desde dentro y supo dotarlo de una dimensión creadora tan genial como ambigua. Su experiencia como cautivo, el trato íntimo con los musulmanes, le confieren la posibilidad de abordar la materia desde una atalaya privilegiada, simultáneamente literaria y vital. Bajo este concepto su obra es única en Occidente. Como en el caso de Dante y el Arcipreste, sería inexplicable, y en cualquier caso diferente, sin el influjo fecundador del Islam”.
___________________________________
(*) Este texto pertenece al ensayo escrito por Antonio Medina que lleva por título Cervantes y el Islam. El Quijote a cielo abierto (Ediciones Carena, Barcelona, 2005). Queremos agradecer a José Membrive y a su equipo de Edciones Carena su gentileza por facilitarnos su publicación en Ojos de Papel.

LOS MORISCOS QUE NO SE FUERON: La expulsión de los moriscos, di Elena Pezzi


Fonte:
http://identidadandaluza.wordpress.com/2009/11/03/los-moriscos-que-no-se-fueron-la-expulsion-de-los-moriscos/

A partir de 1492, todos los musulmanes que permaneciesen en el suelo hispano pertenecerían ya a una casta de pueblo sometido.

Al principio, según las cláusulas de las Capitulaciones concertadas para la entrega de Granada, se les permitía conservar sus costumbres y sus vestidos, así como la práctica de su religión y la administración de su propia justicia; los términos consignados por Mármol no pueden ser más elocuentes:

«Que siendo entregadas las fortalezas, sus altezas y el príncipe don Juan… recibirán por sus vasallos y súbditos naturales, debajo de su palabra, seguro y amparo real, al rey Abí Abdilehi, y a sus alcaides, cadís, alfaquis, meftís, sabios, alguaciles, caudillos y escuderos, y a todo el común, chicos y grandes, así hombres como mujeres, vecinos de Granada y de su Albaicín y arrabales, y de las fortalezas, villas y lugares de su tierra; y de la Alpujarra, y de los otros lugares que entraron debajo deste concierto y capitulación, de cualquier manera que sea, y los dejarán en sus casas, haciendas y heredades, entonces y en todo tiempo y para siempre jamás, y no les consentirán hacer mal ni daño sin intervenir en ello justicia y haber causa, ni les quitarán sus bienes ni sus haciendas ni parte dello; antes serán acatados, honrados y respetados de sus súbditos y vasallos, como lo son todos los que viven debajo de su gobierno y mando”.

Pero esta situación de tolerancia y comprensión no había de ser muy duradera para los nuevos mudéjares granadinos. Su primer arzobispo, Fr. Hernando de Talavera, puso todo su empeño en lograr una convivencia de colaboración, apoyado en el capitán general, el conde de Tendilla.

Sin embargo, la política intransigente del cardenal Cisneros abrió una sima irremediable ya en los años sucesivos. Las conversiones masivas de 1499 y la quema de los libros escritos en lengua árabe, originó la primera rebelión del Albaicín. La sumisión de los rebeldes fue seguida de una Pragmática ordenando la conversión de los moriscos granadinos en 1501, y en 1502 se daba a elegir a los musulmanes del Reino de Castilla entre el bautismo y el exilio. Mármol comenta así el resultado de aquellos sucesos:

“Por esta rota fue necesario que el propio Rey Católico saliese de Granada, y con su presencia se allanó luego toda la tierra; y dejando ir a Berbería a los que no quisieron ser cristianos, se convirtieron los demás allí y en todo el reino; y lo mismo hicieron dentro de pocos días los moros mudéjares.» que vivían en Ávila, en Toro y en Zamora y en otras partes dc Castilla, que aun hasta entonces no se habían convertido”.

Por tanto, los que se queden habrán de bautizarse necesariamente dando lugar, con ello, a la práctica de un criptoislamismo, más peligroso, aún para la política unificadora, por su mayor dificultad de control. entonces ya no se les llamará mudéjares sino moriscos. El mismo Mármol continúa en su relación:

“…Los Católicos Reyes los fueron regalando con nuevas mercedes y favores… Mas luego se entendió lo poco que aprovechaban estas buenas obras para hecerles que dejasen de ser moros; porque si decían que era cristianos, veíase que tenían ma atencion á los ritos y ceremonias de la seta de Mahoma que á los preceptos de la Iglesia católica y de secreto se doctrinaban y enseñaban unos a otros en los ritos y cerimonia de la secta de Mahoma. Esta mancha fue general en la gente común… Los demás, aunque no eran moros declarados, eran herejes secretos… Acogían a los turcos y moros berberiscos en sus alcarías y casas, dábanles avisos para que matasen, robase; y captivasen cristianos, y aun ellos mesmos los captivaban y se los vendían…”.

En 1516, el cardenal Cisneros, entonces regente, dicta una Pragmática obligando a los moros a abandonar su traje y sus usos, aunque queda en suspenso. Pero es evidente que estos ordenamientos no se cumplen: prueba de ello es que las disposiciones continúan apareciendo durante el gobierno de Carlos 1, en 1526, insistiendo siempre sobre lo mismo, y llegando a prohibir el uso de las armas, en 1553. En 1576 el problema continúa Felipe II ordena de nuevo cumplir y ejecutar las anteriores disposiciones dando un plazo de tres años para que los moriscos aprendiesen a hablar la lengua castellana, prohibiendo escribir o leer la lengua arábiga y la . celebración de ritos, bodas o fiestas según el uso de moros, así como el uso de nombres arábigos y de los baños.

A la publicación de esta nueva Pragmática, los moriscos intentar conseguir una nueva suspensión, representados en la persona del caballero morisco Francisco Núñez Muley; éste, en su memorial, recuerda las condiciones de tolerancia de las capitulaciones y alega, para conseguir su demanda, todos los argumentos que considera más convincentes, entre ellos la justificación de su modo de vestir:

«Nuestro hábito cuanto á las mujeres no es de moros; es traje de provincia como en Castilla y en otras partes se usa diferenciarse las gentes en tocados, en sayas y en calzados… Si la seta de Mahoma tuviera traje propio, en todas partes había de ser uno; pero el hábito no hace al monje. Vemos venir los cristianos, clérigos y legos de Suria y de Egypto vestidos á la turquesca…; hablan arábigo y turquesco, no saben latín ni romance, y con todo eso son cristianos”.

Completando sus alegaciones con la defensa del empleo de su propia lengua:

«Pues vamos a la lengua arábiga, que es el mayor inconveniente de todos. ¿Cómo se ha de quitar á las gentes su lengua natural, con que nacieron y se criaron? Los egipcios, surianos, malteses y otras gentes cristianas, en arábigo hablan, leen y escriben, y son cristianos como nosotros… Deprender la lengua castellana todos lo deseamos, mas no es en manos de gentes.. dificultoso será y casi imposible que los viejos la aprendan en lo que les queda de vida, cuanto mas en tan breve tiempo como son tres años, aunque no hiciesen otra cosa sino ir y venir á la escuela. Claro está ser este un artículo inventado para nuestra destruición…”.

El cumplimiento de esta Pragmática, pese a todas las alegaciones que habían presentado contra ella los moriscos, vino a colmar el vaso de su paciencia. Entre la Navidad de 1568 y el otoño de 1570 el antiguo reino de Granada va a soportar una de las más cruentas guerras intestinas, la llamada de las Alpujarras, en la que moros y cristianos rivalizarán en matanzas y crueldades. A partir de esta fecha comenzarán las primeras deportaciones de moriscos granadinos a otras tierras de la Península, pero con ello sólo se logrará soliviantar los ánimos de sus correligionarios de otras regiones.

La poca seriedad con que el pueblo andaluz tomaba el cumplimiento de estas deportaciones se manifiesta frecuentemente en nuestra literatura del Siglo de Oro, donde, a veces, se hacen bromas sobre este tema. Es el caso, por ejemplo, del contexto que aparece en El Diablo Cojuelo, cuando, en el tranco X, se hace una jocosa relación de las normas que han de seguir en Sevilla los escritores, llamadas “Premáticas y ordenanzas que se han de guardar en la Ingeniosa Academia Sevillana desde hoy en adelante”, en las cuales no podía faltar una alusión al tema tan candente de los moriscos; así, entre otras normas, igualmente festivas, se dice:

“Item, que nadie lea sus versos en idioma de jarabe, ni con gárgaras de algarabia en el gútur, sino en nuestra castellana pronunciación, pena de no ser oídos de nadie”.
“Y al poeta que en ellas incurriese de aquí adelante, la primera vez le silben, y la segunda, sirva a su Majestad con dos comedias en Orán”.

“Item, mandamos que las comedias de moros se bauticen dentro de cuarenta días o salgan del reino”.


Mármol nos describe de qué manera se hicieron estas deportaciones:

“… todos los moriscos de Granada y del Albaicín que fuesen de edad de diez años arriba y de sesenta abajo,...que los llevasen a los lugares del Andalucía y de otros pueblos comarcanos fuera de aquel reino”.

Esta primera saca ocurre en el mes de junio de 1569. Al concluir las hostilidades, comenzó la gran deportación masiva, iniciada el 1 noviembre de 1570. Se sacaban en escuadras de 1.500; el primer grupo constituido por 5.500, y el segundo salieron del Hospital Real de Granada se sabe que en la capital, sin embargo, quedaron bastantes moriscos alegaban su condición de procedencia mudéjar.

La distribución, según nos lo refiere Mármol, se hizo de la siguiente forma:
a) Los de Granada y su vega, valle de Lecrín, sierra de Bentoniz Jarquía y hoya de Málaga, serranía de Ronda y Marbella (es decir, toda parte occidental del Reino), saldrían para Córdoba, repartiéndose después desde Extremadura a Galicia, por la franja del poniente.
b) Los de Guadix, Baza y la cuenca del Almanzora, ocuparon luga de la Mancha , reino de Toledo, Castilla la Vieja e incluso León.
c) Los de las tierras de Almería embarcarían para Sevilla “de donde se haría el repartimiento”, teniendo cuidado de que no fueran a Murcia, marquesado de Villena o Valencia, donde ya había muchos moriscos .

El 6 de octubre de 1572 se dio una pragmática para reglamentar su vida: se les daba licencia para sus tratos y comercios, con la condición que no constituyesen “morerías”, sino que se mezclasen con los cristianos viejos, decretando penas para aquellos que quisieran volver a sus tierras natales subrepticiamente, y prohibiéndoles el uso de su lengua, trajes, usos y costumbres, así como el empleo de armas.

En el texto de la Historía de Plasencia, de Fr. Alonso Hernández, que recoge F. Janer , se detalla con precisión el comportamiento y la vida cotidiana de los moriscos antes de los decretos generales de su expulsión:

«Ejercitábanse en cultivar huertas, viviendo apartados del comercio de los cristianos viejos, sin querer admitir testigos de su vida. Otros se ocupaban en cosas de mercancía. Tenían tiendas de cosas de comer en los mejores puestos de las ciudades y villas, viviendo la mayor parte dellos por su mano. Otros se empleaban en oficios mecánicos, caldereos, herreros, alpargateros, jaboneros y arrieros. En lo que convenían era en pagar de buena gana las gabelas y pedidos y en ser templados en su vestir y comida. Mostraban exteriormente a todo de con voluntad, y en estar advertidos en acrecentar los intereses de hacienda. No daban lugar a que los suyos mendigasen. Todos tenían oficio y se ocupaban de algo. Si alguno delinquia, á pendon herido eran áfavorecerle, aunque el delito fuese muy notorio. No querellaban unos de otros; entre sí componian las diferencias. Eran callados, sufridos y vengativos en viendo la suya. Su trato común era trajinería y ser ordinarios de unas ciudades á otras. No se supo quisiesen emparentar con los cristianos viejos, ni que en los casamientos que hacian entre sí pidiesen la dispensacion al Pontífice romano en los grados que prohibe el derecho” (Lib. III, cap. 25).

Sobre la importancia de la artesanía morisca, son muy expresivas las palabras de Gestoso, que recoge Domínguez Ortiz:

“Puede asegurarse que en manos de mudéjares y moriscos estuvo principalmente la producción artístico-industrial durante los siglos XV y XVI… Moriscos eran los alfareros que bajo el disfraz de nombres cristianos poblaban los barrios de Sevilla, siéndolo también los que en pobres viviendas producían riquísimas telas, labrados cueros, artísticas obras de metal, de cobre o de plata, armas, jaeces de caballos y demás objetos de arte suntuario; dedicándose también a las industrias vulgares, a la labor de los campos, y explotando, en suma, todas las fuentes de la producción”.

Dice Mercedes García Arenal que la población granadina constituía en Castilla “un grupo desarraigado (por más intentos que hace el Estado por fijarlos), paupérrimo, mucho más islamizado que la población morisca autóctona castellana, y que crea toda serie de problemas. Se les acusa de bandoleros y de salteadores de caminos… de hacer bajar los salarios trabajando por jornales que un cristiano viejo no quiere aceptar, de subir los precios acaparando mercancías, pues muchos de ellos se dedican al comercio y, sobre todo, a la “trajinería”; cita también un texto de las Actas del Consejo de Guadalajara, del 29 de julio de 1598, donde se dice:

“…que porque en estos rreynos ay grandisima abundancia de moriscos naturales del Reyno de Granada que a causa de no salir del rreyno ni entrar en rrelixion an multiplicado y bar creciendo en numero, y lo que es peor es que con que an dado en ser tenderos, tratantes y corredores y otros oficios de comercios y abastecimientos de las ciudades y lugares, como allan en estas grangerías y tratos mucha ganancia y poco trabajo an dejado la labor y agricoltura y se hacen ricos y poderosos…”.

Un autor aragonés del siglo XVII, el P. Aznar Cardona, escribe un libro que titula Erpulsión juslificada de los moriscos españoles. publicado en Huesca en 1612, pintando con negras tintas las costumbres moriscas, a veces en términos rebuscadamente insultantes, como corresponde a la situación del momento en que redacta su informe para justificar el hecho de la expulsión; pero el lector que lea actualmente con imparcialidad, podrá ver lo pueril de muchos de sus argumentos, en su deseo de menospreciarlos, de tal modo que tomaba como defectos lo que también podrían considerarse hoy corno virtudes. El afán del autor por convencer a las gentes hostiles a la expulsión de los moriscos, le lleva a exageraciones desorbitadas en sus descripciones, utilizando los más generalizados argumentos sobre su peligrosidad, sobre todo por su fecunda multiplicación por las continuas conjuras y amenazas de levantamientos. Sin embargo su testimonio es muy interesante desde el punto de vista sociológico. texto no tiene desperdicio y merece reproducirlo en gran parte. Entre otras cosas, dice de ellos:

“… eran una gente vilissima, descuiydada, enemiga de las letras y ciencias ilustres… y por consiguiente agena a todo trato urbano, cortés y político. Criavan sus hijos cerriles como bestias, sin ensenaza racional y doctrina de salud, excepto la forcosa…”
“Eran torpes en sus razones, bestiales en su discurso, bárbaros en su lenguaje, ridículos en su traje, yendo vestidos por la mayor parte, con gregúesquillos ligeros de lienzo, o de otra cosa valadí, al modo de marineros, y con ropillas de poco valor, y mal compuesto adrede, y las mugeres de la misma suerte, con un corpezito de color, y una saya sola, de forraje amarillo, verde, o azul, andando en todos tiempos ligeras y desembarazadas, con poca ropa, casi en camissa, pero muy peinadas las jovenes, lavadas y limpias. Eran brutos en sus comidas, comiendo siempre en tierra (como quienes eran) sin mesa, sin otro aparejo que oliesse a personas, durmiendo de la misma manera, en el suelo, en transpontines, almadravas que ellos dezian, en los escaños de sus cozinas, o aposentillos cerca de ellas, para estar mas promptos a sus torpezas, y a levantar a cahorar y refocilarse todas las oras que se despertavan. Comían cosas viles… como son fresas de diversas harinas de legumbres, lentejas, panizo, habas, mijo, y pan de lo mismo. Con este pan los que podian, juntavan, pasas, higos, miel, arrope, leche y frutas a su tiempo… por esso gastavan poco, assi en el comer como en el vestir, aunque tenian harto que pagar, de tributos a los Señores.”


“Eran muy amigos de burlerías, cuentos, berlandinas y sobre todo amicissimos (y assi tenian comunmente gaytas, sonajas, adufes) de baylas, danças, solazes, cantarzillos, alvadas, passeos de huertas y de fuentes, y de todos los entretenimientos bestiales en que con descompuesto bullicio y gritería, suelen yr los moros villanos vozinglando por las calles. Vanagloriavanse de baylones, jugadores de pelota y de la estornija, tiradores de bola y del canto, y corredores de toros, y de otros hechos semejantes de gañanes. Eran dados a officios de poco trabajo, texedores, sastres sogueros, esparteñeros, olleros, çapateros, albeytares, colchoneros, hortelanos, recueros, y revendedores de azeyte, pescado, miel, pasas, açucar, lienços, huevos, gallinas, çapatillos y cosas de lana para los niños; y al fin tenian oil dos que pedían asistencia en casa y davan lugar para yr discurriendo por los lugares y registrando cuanto passava de paz y de guerra, por lo qual se estavan ordinariamente ociosos, vagabundos, echados al sol el invierno con su botija al lado, y en sus porches el verano… pero pocos y bien pocos delios tenian oficios que tratasen en metal, o en yerro, o en piedras ni maderos, excepto que tenian algunos herradores procurados para su común, por el grande amor que tenian a sus respectados machos, y por huyr de tener contratación con los Christianos, por el odio que nos tenian. En el menester de las armas, eran visoñisimos, parte porque avia años que les estavan vedadas y el poco uso inhabilita… parte porque eran cobardes y affeminados, como lo pedía el flaco empleo de su vida y el affeminado modo de criar-se, y como dizen de los malos que siempre andan agavillados temblando de temor sin fundamento… Assi estos pusilánimes nunca andavan solos por los caminos ni por los términos de sus propios lugares, sino a camaradas. Sus altercaciones aunque fuessen de cosa momentánea, las ventilavan siempre a gritos a vozes desmesuradas… Eran entregadísimos sobremanera al vicio de la carne… De aquí nacieron muchos males y perseve rancias largas de pecados en cristianos viejos, y muchos dolores de cabeça y pesadumbres para sus mugeres, por ver sus maridos o hermanos, o deudos ciegamente amigados con moriscas desalmadas que lo tenían por lícito…”
“Casaban sus hijos de muy tierna edad, pareciéndoles que era sobrado tener la hembra onze años y el varón doze, para casarse. Entre ellos no se fatigaban mucho de la dote, porque comunmente (excepto los ricos) con una cama de ropa, y diez libras de dinero se tenían por muy contentos y próspetos. Su intento era crecer y multiplicarse en número como las malas hierbas, y verdaderamente, que se avían dado tan buena mano en España que ya no cabían en sus barrios ni lugares, antes ocupavan lo restante y lo contaminavan todo…”
“Y multiplicávanse por extremo, porque ninguno dexava de contraher matrimonio, y porque ninguno seguía el estado annexo a esterilidad de generación carnal, poniéndose frayle, ni clérigo, ni monja, ni avía continente alguno entre ellos hombre ni muger… Todos se casavan, pobres y ricos, sanos y coxos… Y lo peor era que algunos christianos viejos… se casavan con moriscas, y maculavan lo poco limpio de su linaje…”.


Este intercambio cultural y social entre cristianos viejos y moriscos fue una característica general del ambiente del momento, pues aquellos vieron envueltos intensamente por la influencia de los usos y costumbres de éstos. Ya en 1513, la reina doña Juana había publicado una cédula reiterando la prohibición del uso de las ropas moriscas y de su confección y en ella se llega a decir:

“E después, porque fui informada que los sastres cristianos viejos e mudéjares cortaban las dichas ropas, diciendo que a ellos no se entendía… la dicha Provisión, mandé dar otra para que los sastres cristianos viejos e mudéjares no pudieran hacer las dichas ropas moriscas… así porque las ropas que tienen hechas son muchas como porque muy escondidamente las cortan y hacen, de manera que todavía hacen las dichas ropas, en especial las mujeres, que todavía traen las dichas almalafas e andan cubiertas las caras…”.

Pero esta prohibición no afecta sólo a las moriscas, sino también a las cristianas viejas, adaptadas a las mismas costumbres. Con la misma fecha de la anterior, se publica otra cédula que dice:

«Por cuanto he sido informada que algunas mujeres cristianas viejas que viven… en la dicha çidad de Granada e en las otras çibdades e villas e lugares de este reino, no mirando a lo que generalmente tenemos mandado…, ellas se visten a la morisca e se cubren con almalafas…, que de aquí adelante ninguna cristiana vieja no pueda vestir ni vista a la morisca, so pena que, por la primera vez…, pierda los vestidos que así se pusiere e les sean dados cien azotes, y por la segunda vez la misma pena e más que sea perpetuamente desterrada de todo el reino de Granada…”.

El uso de muchas de las modas moriscas fue habitual en España en todo el siglo XVII. Las “tapadas” fueron famosas en nuestra literatura del Siglo de Oro: las damas sabían usar de sus velos y mantos como instrumento de galanteo y aventura. El historiador matritense Antonio de León Pinelo escribe:

“el taparse es embozarse… de medio ojo, doblando, torciendo y prendiendo el manto de suerte que, cubriendo uno de los ojos, que siempre es el izquierdo, quede lo restante del rostro aún más oculto y disfrazado que si fuera cubierto todo…”
“…como las moriscas siempre andaban tapadas con sus almalafas o sábanas blancas… en vistiéndose a lo español, convirtiéndolas en sus mantos negros, dieron en taparse con ellos del modo que solían con las sábanas”.


Tirso de Molina pone en boca de un galán, ponderando a una sevillana:

“¡Oh, medio ojo, que me aojó!
¡Oh, atisbar de basilisco!
¡Oh, tapada a lo morisco!
¡Oh fiesta y no de la O!

De Andalucía se extendió la moda del tapado a toda España; según Deleito, la moderna mantilla, que durante el siglo XIX distinguió el tocado de la mujer española entre las de otros países, fue una derivación de aquellos mantos moriscos.

Durante algún tiempo pudo pensarse que favoreciendo una política matrimonios mixtos podría conseguirse una más pronta absorción de la población morisca, pero los resultados fueron muy mediocres, siendo una excepción la diócesis de Siguenza, concretamente en Arcos y Deza del duque de Medinaceli, donde parece ser que estos matrimonios fuero una práctica generalizada. Era más frecuente el caso de la boda de una cristiana vieja con un morisco, pero siempre estas uniones resultaban, con el tiempo, blanco de la Inquisición, porque estas mujeres se asimilaba a la fe islámica del marido y llegaban a desempeñar papeles importantes las aljamas . Ya Cervantes hace alusión a este problema cuando el morisco Ricote confiesa a Sancho su preocupación por la suerte de su hija, de la cual se había enamorado un joven cristiano, rico mayorazgo:

“Yo sé cierto que la Ricota, mi hija, y Francisca Ricote, mi mujer, son católicas cristianas, y aunque yo no lo soy tanto todavía tengo más de cristiano que de moro”… “Y a fe que muchos tuvieron deseo de esconderla y salir a quitársela en el camino…Principalmente se mostró más apasionado D. Pedro Gregorio, aquel mancebo mayorazgo rico que tú conoces, que dicen que la quería mucho, y después que ella se partió, nunca más él ha parecido en nuestro lugar, y todos pensamos que iba tras ella para robarla… Siempre tuve yo mala sospecha… de que ese caballero adamaba a mi hija; pero fiado en el valor de mi Ricota, nunca me dio pesadumbre el saber que la quería bien; que ya habrás oído decir, Sancho, que las moriscas pocas o ninguna vez se mezclaron por amores con cristianos viejos" (II,LIV).

La abundancia de esta población morisca en Castilla se demuestra cuando en 1609, entre los expulsados, salen 64.000 de ambas Castillas la Mancha y Extremadura, y 6.000 del Campo de Calatrava y es bien sabido que la expulsión nunca llegó a ser totalmente exhaustiva, que muchos soslayaron los decretos y otros muchos consiguieron escapar y regresar de nuevo a sus casas de España. Acerca de la comunidad morisca de las cinco villas del Campo de Calatrava, sabemos que, aunque solicitaron enérgicamente el ser eximidos de la expulsión, exhibiendo privilegios que les habían concedido los Reyes Católicos, no les valió nada, pero posteriormente el regreso fue masivo, y, según los datos que han podido ser recogidos, de Villarrubia, de 730 moriscos expulsados, 1612 habían regresado 600, y ese mismo año habían vuelto a Almagro 800 moriscos. Tal era la situación que se ofrecía, que en 1624 fue otorgada una Real Provisión ordenando que se les guardasen dichos privilegios a 1os moriscos de las cinco villas y, según palabras de Blázquez Miguel, “desde entonces no parece que fueran molestados”.

Estos moriscos, pues, vivían sueltos por Castilla, libres de todo vasallaje, sin dependencia de ningún señor; no constituían una población estable, como la de sus correligionarios de Aragón o de Valencia, de procedencia mudéjar. Los mudéjares castellanos habían emigrado hacia el sur y no plantearon ningún problema; el conflicto sólo surgió a partir de 1570.

En 1575 un bando ordena el desarme de los moriscos de Valencia. En 1585 estalla en Aragón la guerra entre los moriscos (labradores de las tierras bajas de la ribera del Ebro) y los pastores montañeses. En 1609 se pregona el bando de expulsión de los moriscos valencianos, y en 1610, en Sevilla, la de los andaluces, murcianos y de la villa de Hornachos, a la que seguirán la de los moriscos de Cataluña, Aragón, las dos Castillas, Extremadura y la Mancha. El año 1614 pone el broche final a este éxodo, con la salida oficial de los últimos moriscos del Valle de Ricote, exceptuados hasta entonces por su antigüedad y fama de buenos cristianos.

El éxodo de los moriscos, durante el trance de su expulsión, fue uno de los mayores traumas sociales de la historia de España. El P. Aznar Cardona, de cuya obra hemos citado ya un extenso texto, continúa con una minuciosa y detallada descripción de cómo fue la salida para el destierro de los moriscos aragoneses; el. patetismo de su situación y el estado de ánimo deprimido y angustiado de aquellos emigrantes forzosos, se ven fielmente retratados en su relato:

“Salieron pues los desventurados moriscos por sus días seña lados por los ministros reales, en orden de processión desornada, mezclados los de pie con los de a caballo, yendo unos entre otros, reventando de dolor, y de lágrimas, llevando grande estruendo y confusa vózería, cargados de sus hijos y mugeres, y de sus enfermos, y de sus viejos y niños, llenos de polvo, sudando, y carleando, los unos en carros apretados allí con sus personas, alhajas y baratijas: otros en cavalgaduras con estrañas invenciones y posturas rústicas…. cada qual con lo que tenía. Unos yban a pie, rotos, mal vestidos, calvados con una esparteña y un çapato, otros con sus capas al. cuello, y otros con diversos envoltorios y líos…”.

“Entre los sobredichos de los carros y cavalgaduras (todo alquilado…).. yban de quando en quando (de algunos moros ricos) muchas mugeres hechas unas debanaderas, con diversas patenillas de plata en los pechos, colgadas de los cuellos…, y con mil gayterfas, y colores, en sus trages y ropas, con que disimulavan algo el dolor del coraçón. Los otros que eran más sicomparación, yban a pie, cansados, doloridos, perdidos, farti- gados, tristes, confusos, corridos, rabiosos, corrompidos, enoj ados, aburridos, sedientos, y hambrientos: tanto, que por justo castigo del cielo no se veyan hartos ni satisfechos, ni les bastava el pan de los lugares, ni la agua de las fuentes, con ser tierra tan abundante, y con dalles el pan sin límite con su dinero.”

Pero, a pesar del celo y del esmero con que se organizó la salida de los moriscos de España, muchos permanecieron en ella después de estas fechas: unos acogidos a las disposiciones eximentes, bien por entrar en religión acogidos a los conventos, o por matrimonio con cristianos viejos: muchos escaparon a la expulsión buscando una vida nómada, fuera de sus pueblos de origen, para no ser conocidos, ejerciendo como vendedores, artesanos ambulantes, arrieros o recaderos, manteniendo sus costumbres como criptomoriscos, durante generaciones.

Los datos que se conservan acerca de los moriscos que consiguieron quedarse en España “legalmente” dan la impresión de que el número de éstos fue muy escaso, si se tiene en cuenta la población total en esos momentos, pero lo que es indudable es que sólo se hizo constar documentalmente un tanto por ciento muy bajo de los que realmente permanecieron. De todas maneras, las referencias son muy interesante ejemplo, según indicación de Rosa María Blasco Martínez , el obispo de Orihuela, Fr. Andrés Balaguer, en carta a Fr. Antonio Sobrino de 30 de septiembre de 1609, se quejaba de la marcha generalizada de moriscos en algunos lugares de su obispado, diciendo:

«las casas de Petrel se fueron todas sino dos que el conde de Elda mandó quedar por fuerça ;en Monóvar que es de 250 vezinos, quedan 30 de estos medio voluntarios. En Albatera lugar de 300 vezinos, quedan 36 casas; las casas de Elche son 39 pero ‘todos se quieren ir y el señor duque los tiene por fuerça”.

Sin embargo, según afirma Blasco Martínez, el mismo prelado, meses después, confirma la permanencia de moriscos en un memorial que dirige al rey, el 10 de marzo de 1610:

«En Alicante y toda su huerta quedan muchos moriscos, assi pequeños como grandes, assi hombres como mujeres, de 20, 30, 40 y 50 años, los quales los han trahydo como esclavos y los tienen por tales”.

Este mismo obispo clasifica en cuatro apartados a los moriscos o que se quedan en su diócesis, dando un total de 306 personas:

1. Niños moriscos (aunque incluye también en este apartado algunas personas mayores que permanecen sin licencia, en número de 248.
2. Moriscos que tienen licencia del obispado por haber dado muestras de ser buenos cristianos antes del decreto de expulsión, en número de 47 .
3. Moriscos que han probado ser hijos de cristianos viejos; son 7.
4. Moriscas casadas con cristianos viejos o que han quedado viudas; son 4.

La permanencia de moriscos en España, después de las órdenes de expulsión, es un hecho indudable, pues, a pesar de los sucesivos decretos proclamados contra su estancia en nuestro país, muchos de ellos consiguieron mantenerse en estas tierras, que no deseaban abandonar, valiéndose para ello, como hemos dicho, de muy diversas estratagemas. Algunos de ellos, incluso, se mantuvieron ocultos en sus viejas tierras, eludiendo el cumplimiento de todas las disposiciones, amparados por sus mismos señores, que temían perder su valiosa mano de obra, tan experta para la agricultura; y, aún de los que se marcharon, fueron muchos también los que regresaron de nuevo a España, buscando la forma de permanecer en ella subrepticiamente. En este sentido se expresan las quejas de Fr. Marcos de Guadalajara, acerca de la desidia de los responsables de llevar a efecto la total expulsión, y dice:

“En las justicias y personas a cuyo cargo estaba el Andaluzia, Reyno de Granada, y de otras partes, no auia tanta diligencia en expeler los que alli auian quedado, y castigar los que se auian buelto como conuenia”.

Estas afirmaciones se ven ampliamente confirmadas en la carta que el conde de Salazar dirige al rey Felipe III, fechada en Madrid a 8 de agosto de 1615, cuando la operación de expulsión debía de estar completamente acabada, en la cual se queja con los siguientes términos:

“En el Reyno de Murcia, donde con mayor desberguença se an buelto quantos moriscos del salieron por la buena boluntad con que generalmente los reciben todos los naturales y los encubren los justicias…”
“… que ya se an buelto los que espelió, y los que abyan ydo y los que dejo condenados a galeras acuden de nuebo a quejarse al consejo en toda el Andalucia por cartas del duque de Medina Sidonia, y de otras personas se sabe que falta de bolberse solos los se an muerto en todos los lugares de Castilla la Byeja y la Nueba y la Mancha y Estremadura, particularmente en los deseñorio se sabe se buelben cada dia muchos y que las justicia lo disimulan".


Las quejas se refieren también a las justicias ordinarias de otras regiones, por el incumplimiento de las órdenes reales:

“No se sabe que ayan preso ningun morysco ny yo e tenido cartas de ninguna dellas: las islas de Mallorca y de Menorca y las Canarias tienen muchos moriscos asi de los naturales de mysmas yslas como de los que an ydo espedidos, en la Coros de Aragon se sabe que fuera de los que se han buelto y pasado los de Castilla ay con permision mucha cantidad dellos y la que con las mysmas licencias y con probanças falsas se han quedado en España son tantos que era cantidad muy considerable…”
“… de los moriscos de Tanger me a obligado a dalle quenta del mal estado que tiene la espulsion de los moriscos por los muchos que cada dia se buelben y por los que an dejado despelerse que todos juntos es una cantidad muy considerable”.


También Pedro de Arriola, encargado de la expulsión de los moriscos de Andalucía, se queja del gran número de éstos que regresa, en una carta dirigida al rey, fechada en Málaga a 22 de noviembre de 1610:

“Muchos moriscos de los expedidos del Andaluzia y Reyno de Granada se van bolbiendo de Berberia en navios de Franceses que los echan en esta costa de donde se van entrando la tierra adentro, y he sabido que los mas dellos no buelben a las suyas por temor de ser conosçidos y denunçiados, y como son tan ladinos residen en qualquier parte donde no los conosçen, como si fuessen christianos viejos".

Y dice más adelante:

“Y los que quedan se buelben a España y tengo presos cinco que se han atrebido a venir a esta ciudad y estos me dizen que se van bolbiendo todos…”.

Acerca de estas inmigraciones subrepticias, una de las descripciones; más sugestivas es la que hace Cervantes, en su parte II del Quijote ( editada en 1615), cuando refiere el encuentro de Sancho con los al parecer peregrinos extranjeros, que pedían limosna cantando, entre los que se encontraba su antiguo vecino Ricote, “transformado de morisco en alema o en tudesco”, el cual le refiere sus cuitas, “sin tropezar nada en su lengua morisca, en la pura castellana”, diciendo:

"Cómo, ¿y es posible, Sancho Panza hermano, que no conoces a tu vecino Ricote el morisco, tendero de tu lugar?”… “Finalmente, con justa razón fuimos castigados con la pena del destierro blanda y suave al parecer de algunos; pero al nuestro la más terrible que se nos podía dar. Doquiera que estemos lloramos por España; que, en fin, nacimos en ella, y es nuestra patria natural; en ninguna parte hallamos el acogimiento que nuestra desventura desea; y en Berbería y en todas las partes de Africa, donde esperábamos ser recibidos, acogidos y regalados, allí es donde más nos ofenden y maltratan. No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido; y es el deseo tan grande que casi todos tenemos de volver a España, que los más de aquellos (y son muchos) que saben la lengua como yo, se vuelven a ella, y dejan allá sus mujeres y sus hijos desamparados: tanto es el amor que la tienen” (cap. LIV).

Es interesante en este pasaje la referencia que Ricote hace de Alemania, como país adecuado para establecerse los moriscos:

“Salí como digo, de nuestro pueblo, entré en Francia, y aunque allí nos hacían buen acogimiento, quise verlo todo. Pasé a Italia, llegué a Alemania, y allí me pareció que se podía vivir con más libertad, porque sus habitadores no miran en muchas delicadezas: cada uno vive corno quiere, porque en la mayor parte della se vive con libertad de conciencia”.
“Ahora es mi intención…pasar desde Valencia a mi hija y a mi mujer, que sé que están en Argel, y dar trazas como traerlas a algún puerto de Francia y desde allí llevarlas a Alemania, donde esperaremos lo que Dios quisiere hacer de nosotros”.


Esta tolerancia alemana hacia los moriscos se debía a la influencia de la Reforma de Lutero; en Francia también habían encontrado buena acogida por parte de los protestantes del Mediodía, en el Bearn y en el Languedoc, pues en el sínodo nacional de Montauban de 1594 se precisa que pueden recibir el bautismo “les enfants de ceux qu’on appelle Bohémes, Sarrasiris 011 Egyptiens” . Vemos, pues, ya mezclados socialmente en Europa a los moriscos con los bohemios y los gitanos, todos marcados entre las razas proscritas.

Cuando la expulsión, Enrique IV había permitido que los moriscos se instalasen en Francia, aunque con la condición (ya que en 1593 había abjurado del protestantismo) de que se adhirieran a la “religión católica, apostólica y romana”; a pesar de la tolerancia religiosa expresada en el edictó de Nantes (1598), muchas familias moriscas prefirieron continuar su éxodo hasta Alemania para “vívir con mas libertad”, según las palabras de Ricote. Algunos, sin duda, buscarían regresar de nuevo, del modo que, fuera, a España.

Bernard Vincent, al tratar de los moriscos de Extremadura, considera que durante el último tercio del siglo XVI los cristianos establecieron ciertas distinciones dentro de esta minoría, que se consideraba globalmente peligrosa con cierto fundamento, dividiéndolos en tres grupos: Los primeros, los más peligrosos eran los moriscos viejos de Benquerencia Hornachos y Magacela, dispuestos a alzarse en cualquier momento, mantenían relaciones constantes con el reino de Granada; los eran la mayoría de los granadinos que unía a su intransigencia una inquietante movilidad; el tercer grupo era el de los moriscos de las ciudades estaban en franca minoría, que constituían un elemento estable, recuperable, pero que con la llegada de los granadinos se soliviantaron también como ellos. Bajo este criterio se decretaron las primeras expulsiones, por lo que el resto de los moriscos, no incluidos en estos tres apartados, pudieron librarse de estas medidas, conforme se puede leer en el informe del de Salazar.

Por ello, Vincent afirma: “Sin duda estos criterios prevalecieron en todas partes, lo que plantea el problema de la permanencia en España de una población morisca más numerosa de lo que generalmente se admite, después de 1610. La toponimia atestigua su pervivencia en Extremadura. Sin embargo, considera la imposibilidad de precisar cuántos fueron los moriscos que se quedaron, ya que siempre se ha considerado que la expulsión de 1609-1610 fue el exterminio radical de su presencia en España.

Los procesos inquisitoriales del Santo Oficio, conservados en los archivos, demuestran de forma evidente que los moriscos mantenían su presencia, aunque de una forma latente. Un ejemplo de ello podría se el caso de un tal Juan Fernández, morisco de los que quedaron en Valdepeñas después de la expulsión, tras haber acreditado una sincera conversión; sin embargo, en 1613, en la noche de la boda de su hija, ante la presencia de diez personas, pronunció una oración en árabe, amonestó al novio para que cuidase de su hija y declaró que ya estaban casados, porque la ceremonia de la Iglesia no tenía ningún valor.

Respecto a jurisdicción de Murcia, según los procesos registrados de la inquisición, gran parte de los moriscos expulsados que se habían refugiado en Orán, fueron pidiendo, poco a poco, volver a la fe católica, como ocurrió en 1624, año en que fueron absueltos 28 de ellos. Durante todo el siglo XVII se sabe de la gran abundancia de moros en Cartagena, incluso todavía en 1677 eran muchos los que se encontraban, algunos libres y otros a los que se les denominaba “cortados o atajados a çierto prezio pagando por el conforme a sus cantidades de jornales crezidos que son usuras conoçidamente…; se atajaban por 100 pesos. No debía de diferir mucho esta situación en el siglo XVIII, ya que el rey de Argel edificó una mezquita para los moros de Cartagena, que fue asaltada por los cristianos de la ciudad, lo cual provocó las protestas de los argelinos ante el P. Alonso Zorrilla, que amenazaron con la destrucción de todas las iglesias de Argel y el derribo del hospital .
Pero, el hecho es que toda esta masa de población incontrolada, de ascendencia morisca, se fue sedimentando, al correr de los años, y asentándose de la mejor manera que pudo, en los lugares en que la convivencia con otros grupos sociales les era posible, aunque manteniendo, en la mayoría de los casos, su propia identidad humana y cultural. De la misma manera que, en los albores de la reconquista, los primeros árabes sometidos, precursores de los mudéjares, en la cuenca del Duero, llegaron a formar pueblos bien diferenciados, como es, probablemente, el caso de los maragatos y, tal vez, el de los charros . Estos nuevos conversos entraron a formar parte, de hecho, en la sociedad española de la Edad Moderna y de la Contemporánea.

Siguiendo, en lo posible, los rastros de las huellas que estas gentes nos fueron dejando, apoyándonos en los datos lingüísticos y culturales de algunos pueblos españoles, hemos intentado encontrar una relación entre unos y otros, mientras nos preguntábamos: ¿quiénes eran los “maños”, los majos , los “quinquis”…? (gentes que han constituido siempre una población consolidada en sus usos y costumbres, bien diferenciadas). ¿Por qué se llamaban así?. ¿Por qué eran tan abundantes las palabras de origen árabe entre las gentes de germanía o del “hampa”, y entre ellos formaban categoría social los “guapos”, los “chulos”, los «jaques”, los «jayanes”, los mandiles”, los «gorrones”…? Una profunda curiosidad por estos grupos sociales me llevó a ir buscando, en cada uno de ellos, un posible entronque con los supervivientes de los antiguos moriscos.

" LA JUGONOSTALGIA HA UN FUTURO " EDITORIALE PUBBLICATO DA " WPROST"


Fonte:
http://www.finanzainchiaro.it/dblog/articolo.asp?articolo=5848


Pozarevac (Serbia): le vincitrici del concorso "Miss partigiana 2005". (Afp)

Separati dalle guerre degli novanta, i popoli dell'ex Jugoslavia non hanno mai completamente rotto i legami culturali fra di loro. Oggi, spinti dall'Europa, i responsabili politici cominciano anche loro a seguire questa tendenza.

Nel 1999, alla Fiera internazionale del libro di Francoforte, lo stand con la scritta "Gruppo 99" aveva suscitato la curiosità dei visitatori. Sotto il loro cartello infatti si vedevano insieme gli scrittori dell'ex Jugoslavia. Dieci anni dopo i pompieri dei due lati dei confini spengono insieme gli incendi e gli imprenditori fanno affari transfrontalieri. Siamo di fronte a una rinascita della Jugoslavia, o almeno a una "jugonostalgia"?

Per molti la guerra in Jugoslavia ha significato non solo la perdita dei parenti o degli averi, ma anche dell'identità. È quello che è successo a tutte le persone che si definivano "jugoslave" agli inizi degli anni novanta, cosa non rara all'epoca. Si tratta prima di tutto delle coppie miste che hanno avuto grande difficoltà a trovare un posto tra le nuove frontiere. Una parte di loro ha scelto l'emigrazione, come la celebre scrittrice e saggista bulgaro-croata Dubravka Ugrešiæ. Definita la "strega di Zagabria" per la sua critica del nazionalismo del primo presidente della Croazia Franjo Tudjman, si è presto ritrovata ai margini della vita sociale croata. Dopo molti problemi, la donna ha finito per lasciare il paese e da qualche anno insegna ad Amsterdam.

Tito è ancora popolare

La nozione di "jugonostalgia", lanciata da Ugrešiæ e vista in modo negativo verso la metà degli anni novanta, gode oggi di una certa popolarità. Questa moda è visibile in tutte le ex repubbliche. Sui muri delle case di Belgrado si può leggere "Tito torna, ti perdoneremo tutto", anche se non è in Serbia ma in Bosnia-Erzegovina che l'amore per il maresciallo è più grande. In questi ultimi anni nella regione sono usciti almeno tre film su Tito, due serbi e uno croato.

Per cicatrizzare le ferite della guerra serviranno ancora molti anni. Ma già adesso si assiste a una moltiplicazione di gesti politici che possono favorire il riavvicinamento. Come per esempio le parole del presidente serbo Boris Tadiæ, che ha chiesto perdono ai croati per i crimini di guerra. La Serbia ha espresso una posizione simile anche per i crimini commessi in Bosnia-Erzegovina. Inoltre la riconciliazione è favorita dalla cooperazione con il tribunale dell'Aia. Consegnando i loro criminali di guerra, spesso considerati eroi nei rispettivi paesi (per esempio il generale croato Ante Gotovina o l'ex presidente serbo Slobodan Milosevic), Belgrado, Zagabria e Sarajevo superano gli ostacoli che ingombrano la strada verso la riconciliazione.

"Dovete cooperare"

La cooperazione fra Belgrado e Zagabria è sempre più intensa e da qualche tempo lo è anche tra la Serbia e la Macedonia. Neanche la secessione del Montenegro ha indebolito i legami tradizionali fra Belgrado e Podgorica. Fra i paesi dell'ex Jugoslavia sono Croazia e Slovenia ad avere i rapporti più tesi, a causa di una disputa frontaliera che ha bloccato i negoziati sull'adesione fra Zagabria e Bruxelles. In occasione delle discussioni bilaterali con i dirigenti della regione, i diplomatici europei ribadiscono chiaramente la necessità di cooperare, altrimenti l'adesione all'Unione sarà impossibile.

In compenso, in campo culturale tutto sembra già possibile. Anche nei tempi più bui della guerra, gli abitanti dell'ex Jugoslavia ascoltavano la stessa musica. Svetlana "Ceca" Ražnatoviæ, grande star serba del turbofolk (un misto di esplosivi motivi musicali dei Balcani) e vedova del criminale di guerra Zeljko "Arkan" Ražnatoviæ, è l'esempio più curioso di questa tendenza. In Bosnia centinaia di migliaia di dischi di Ceca sono stati venduti mentre la milizia di Arkan compiva le atrocità più efferate.

Una strada che passa per l'Europa

Goran Bregoviæ è un simbolo molto meno controverso di questa riconciliazione. Nato a Sarajevo, questo artista per metà croato e per metà serbo (la madre è una musulmana bosniaca) è stato durante gli anni gloriosi della Jugoslavia il leader del celebre gruppo Bijelo Dugme ("Bottone bianco"). Qualche anno fa i suoi musicisti si sono rimessi insieme e hanno effettuato una tournée trionfale in tutte le ex repubbliche. A sua volta il festival culturale Exit di Novi Sad in Serbia riunisce ogni anno migliaia di giovani di tutta l'ex Jugoslavia.

Ma è soprattutto all'estero che questa familiarità è più visibile. A Bruxelles, a Parigi o a Varsavia i ristoranti balcanici riuniscono tutti gli ex jugoslavi. A Bruxelles durante le conferenze stampa i giornalisti dei paesi dell'ex Jugoslavia si presentano sempre insieme. Anche se è ancora abbozzata, la strada verso la riconciliazione "ex jugoslava" passa attraverso l'Europa. ( Fonte: presseurop.eu)

Autore: Dominika Æosiæ

martedì 3 novembre 2009

«Via il crocefisso dalle scuole» E il governo presenta ricorso


Fonte: Corriere della Sera

Accolto il ricorso di un'italiana di origine finlandese. La Cei: «Sentenza ideologica»

MILANO - «La presenza dei crocefissi nelle aule scolastiche costituisce «una violazione del diritto dei genitori a educare i figli secondo le loro convinzioni» e una violazione alla «libertà di religione degli alunni». Lo ha stabilito la Corte europea dei diritti dell'uomo di Strasburgo accogliendo il ricorso presentato da una cittadina italiana. Il ministro dell'Istruzione Mariastella Gelmini in una nota annuncia che «il governo ha presentato ricorso contro la sentenza della Corte europea dei diritti dell'uomo di Strasburgo». Se la Corte accoglierà il ricorso, il caso verrà ridiscusso nella Grande Camera (organo della Corte chiamato a pronunciarsi su un caso che solleva una grave questione relativa all’interpretazione o all’applicazione della Convenzione o dei Protocolli, oppure un’importante questione di carattere generale). Qualora invece il ricorso non dovesse essere accolto, la sentenza diverrà definitiva tra tre mesi, e allora spetterà al Comitato dei ministri del Consiglio d'Europa decidere, entro sei mesi, quali azioni il governo italiano deve prendere per non incorrere in ulteriori violazioni. Il Vaticano fa saper che vuole leggere la motivazione prima di pronunciarsi sulla sentenza. «Preferisco non parlare della questione del crocefisso perchè sono cose che mi danno molto fastidio» dichiara però monsignor Antonio Maria Vegliò, presidente del Pontificio consiglio della pastorale per i migranti. Più netta la presa di posizione della Cei, che boccia la sentenza parlando di «visione parziale e ideologica».

LA RICORRENTE - La cittadina che ha fatto ricorso alla Corte di Strasburgo è Soile Lautsi Albertin, cittadina italiana originaria della Finlandia: nel 2002 chiese all'istituto comprensivo statale Vittorino da Feltre di Abano Terme (Padova), frequentato dai suoi due figli, di togliere i crocefissi dalle aule in nome del principio di laicità dello Stato. Dalla direzione della scuola arrivò risposta negativa e a nulla valsero i ricorsi della Lautsi. A dicembre 2004 il verdetto della Corte Costituzionale, che ha bocciato il ricorso presentato dal Tar del Veneto. Il fascicolo è quindi tornato al Tribunale amministrativo regionale, che nel 2005 ha a sua volta respinto il ricorso, sostenendo che il crocifisso è simbolo della storia e della cultura italiana e di conseguenza dell'identità del Paese, ed è il simbolo dei principi di eguaglianza, libertà e tolleranza e del secolarismo dello Stato. Nel 2006, il Consiglio di Stato ha confermato questa posizione. Ma ora la storia si ribalta: i giudici di Strasburgo, interpellati dalla Lautsi nel 2007, le hanno dato ragione, stabilendo inoltre che il governo italiano dovrà versarle un risarcimento di cinquemila euro per danni morali. Si tratta della prima sentenza della Corte di Strasburgo in materia di simboli religiosi nelle aule scolastiche. «Ora lo Stato italiano dovrà tenere conto della sentenza della Corte europea dei diritti dell’uomo» hanno dichiarato i coniugi di Abano.

LA SENTENZA - «La presenza del crocefisso, che è impossibile non notare nelle aule scolastiche - si legge nella sentenza dei giudici di Strasburgo - potrebbe essere facilmente interpretata dagli studenti di tutte le età come un simbolo religioso. Avvertirebbero così di essere educati in un ambiente scolastico che ha il marchio di una data religione». Tutto questo, proseguono, «potrebbe essere incoraggiante per gli studenti religiosi, ma fastidioso per i ragazzi che praticano altre religioni, in particolare se appartengono a minoranze religiose o sono atei». Ancora, la Corte «non è in grado di comprendere come l'esposizione, nelle classi delle scuole statali, di un simbolo che può essere ragionevolmente associato con il cattolicesimo, possa servire al pluralismo educativo che è essenziale per la conservazione di una società democratica così come è stata concepita dalla Convenzione europea dei diritti umani, un pluralismo che è riconosciuto dalla Corte costituzionale italiana». I sette giudici autori della sentenza sono Francoise Tulkens (Belgio, presidente), Vladimiro Zagrebelsky (Italia), Ireneu Cabral Barreto (Portogallo), Danute Jociene (Lituania), Dragoljub Popovic (Serbia), Andras Sajò (Ungheria), e Isil Karakas (Turchia).

VATICANO, DOBBIAMO VALUTARE SENTENZA - Il Vaticano vuole leggere la motivazione, prima di pronunciarsi sulla sentenza della Corte europea di Strasburgo. «Credo che ci voglia una riflessione, prima di commentare», ha detto padre Federico Lombardi, portavoce della Santa Sede. «Preferisco non parlare della questione del crocefisso perché sono cose che mi danno molto fastidio» ha aggiunto monsignor Antonio Maria Vegliò, presidente del Pontificio consiglio della pastorale per i migranti.

COMMENTI - A livello politico sono numerose (e bipartisan) le perplessità espresse in merito alla decisione della Corte di Strasburgo. «Mi auguro din d'ora - è l'auspicio del presidente della Camera Gianfranco Fini - che la sentenza non venga salutata come giusta affermazione della laicità delle istituzioni che è valore ben diverso dalla negazione, propria del laicismo più deteriore, del ruolo del cristianesimo nella società e nell'identità italiana». Per il ministro Mariastella Gelmini (Pdl) «la presenza del crocifisso in classe non significa adesione al cattolicesimo, ma è un simbolo della nostra tradizione». E anche il neo-leader del Pd Pierluigi Bersani esprime dubbi sulla decisione della Corte di Strasburgo: «Io penso che un'antica tradizione come il crocifisso non può essere offensiva per nessuno» ha detto il segretario dei democratici. Secondo Sandro Bondi, ministro dei Beni culturali e coordinatore del Pdl «queste decisioni ci allontanano dall'idea di Europa di De Gasperi, Adenauer e Schuman. Di questo passo il fallimento politico è inevitabile». Pier Ferdinando Casini, leader dell'Udc la sentenza «è la conseguenza della pavidità dei governanti europei, che si sono rifiutati di menzionare le radici cristiane nella Costituzione europea. Il crocefisso è il segno dell'identità cristiana dell'Italia e dell'Europa». «Spero che la sentenza sia semplicemente orientativa, che si collochi cioè nel rispetto delle credenze religiose» dice Paola Binetti (Pd). Esulta invece Raffaele Carcano, segretario nazionale dell'Unione degli atei e degli agnostici razionalisti, parlando di «un grande giorno per la laicità italiana». «Esprimo un plauso per la sentenza: uno Stato laico deve rispettare le diverse religioni, ma non identificarsi con nessuna» sostiene Paolo Ferrero, segretario di Rifondazione comunista. Per Massimo Donadi, capogruppo di Italia dei valori alla Camera «la sentenza di Strasburgo non è una buona risposta alla domanda di laicità dello Stato, che pure è legittima e condivisibile». Duro Adel Smith, presidente dell'Unione musulmani d'Italia: «I sostenitori del crocefisso in aula dovevano aspettarselo: in uno Stato che si definisce laico non si possono opprimere tutte le altre confessioni esibendo un simbolo di una determinata confessione».

03 novembre 2009

A Cosenza il prefetto dispone l'espulsione dei Rom Romeni


Fonte:
http://www.articolo21.org/92/notizia/a-cosenza-il-prefetto-dispone-lespulsione-dei-rom.html

A Cosenza vivono alcune famiglie Rom romene, per un totale di circa 90 individui, con donne, bambini, malati. Con Decreto dell’1 ottobre 2009, il Prefetto di Cosenza ha emesso un provvedimento di allontanamento dallo Stato nei confronti dei Rom appartenenti alla comunità rumena potentina, disponendone l'allontanamento e intimando loro di lasciare il territorio nazionale entro il termine di trenta giorni dalla data di notifica del provvedimento, con divieto di reingresso per cinque anni dall'effettivo allontanamento dal territorio nazionale. Lo rende noto l’associazione cosentina “La Kasbah”, che, insieme ad altre associazioni locali e a un team di avvocati dell'ASGI, ha inoltrato un ricorso contro il provvedimento e ha lanciato una petizione.

A questi cittadini comunitari si contesta di non essere in grado di indicare la data di effettivo ingresso in Italia; di non poter dimostrare mezzi leciti di sostentamento e di vivere nel territorio italiano senza alcuna dimora effettiva, motivi per i quali gli stessi rom costituirebbero “una minaccia concreta, effettiva e grave ai diritti fondamentali della persona ovvero all’incolumità pubblica, rendendo incompatibile la civile convivenza”.

“Il provvedimento prefettizio è assolutamente infondato e costituisce palese violazione al principio di uguaglianza e non discriminazione” affermano i co-presidenti del Gruppo EveryOne RobertoMalini, Matteo Pegoraro e Dario Picciau. “Risulta evidente infatti la violazione di quanto previsto dalla legge 30 del 2007, come modificata dal decreto legislativo n.32 del 2008, che prevede l’allontanamento forzato del cittadino comunitario” spiegano gli attivisti, “soltanto per motivi imperativi di pubblica sicurezza, che sussistono quando la persona da allontanare abbia tenuto comportamenti che costituiscano una minaccia concreta, effettiva e grave ai diritti fondamentali della persona, ovvero all'incolumità pubblica. Tale provvedimento” continuano Malini, Pegoraro e Picciau, “costituisce una violazione della direttiva 2004/38/CE, nonché dell’art. 4 del Protocollo addizionale n.4 della Convenzione Europea a salvaguardia dei diritti dell’Uomo, in quanto colpisce indiscriminatamente un’intera comunità e non singole persone, così come prescritto dalla legge; questo, per altro, in ragione della loro provenienza e delle loro condizioni di disagio economico ed alloggiativo. Ne rileviamo dunque che i ‘provvedimenti-fotocopia’ di allontanamento forzato dal territorio nazionale disposti dal Prefetto di Cosenza violano dunque i più elementari principi di legalità e si pongono in contrasto con la normativa comunitaria e le leggi interne di attuazione in materia di libera circolazione dei cittadini comunitari”.

Per tutte queste ragioni il Gruppo EveryOn, assieme all’associazione “La Kasbah”. chiede formalmente al Prefetto di Cosenza, dr. Melchiorre Fallica, di ritirare in autotutela i provvedimenti di allontanamento forzato già emessi.

“Chiediamo al Sindaco PD di Cosenza, avv. Salvatore Perugini, di prendere una posizione a tutela della comunità Rom locale, che sia coerente con i propositi e gli ideali del suo partito e che preveda un programma di assistenza e inserimento sociale per tutte le famiglie Rom coinvolte. Infine,” concludono i leader di EveryOne, “chiediamo alla Magistratura di dichiarare l’illegittimità dei provvedimenti di espulsione, ove gli stessi non siano immediatamente ritirati”.

Il Gruppo EveryOne ha inviato un dossier ai membri della Commissione europea e del Gruppo libertà pubbliche al Parlamento europeo, sollecitando inoltre agli eurodeputati ALDE la presentazione di un’immediata interrogazione.

''Un decennale orwelliano'', di Giulietto Chiesa


Fonte: http://www.antimafiaduemila.com/content/view/21212/48/

La cosa che dovrebbe, più d’ogni altra, attirare l’attenzione degli organizzatori delle mille e una manifestazioni celebrative per la caduta del muro di Berlino è il fatto che dieci anni fa le aspettative, le ipotesi sul futuro che sarebbe venuto, il cambio della storia che ci si accingeva a sperimentare, erano completamente sbagliate.

Nulla di ciò che fu allora scritto, esaltato, immaginato, supposto, elucubrato, sperato o temuto, si è realizzato. Ecco un modo interessante, forse l’unico veramente interessante, di commemorare la caduta del muro. Purtroppo non lo fa nessuno. I “celebratori”, che sono in genere i modesti portaborse di epigoni di coloro che si considerano i vincitori della guerra fredda ripetono il mantra senza molto pensare. Una delle cose più esilaranti, notate in questi mesi preparatori della ricorrenza vittoriosa, è la riapparizione sulle scene di Lech Walesa e di Solidarnosc: entrambi invitati dal colto e dall’inclita a raccontarci come furono loro, in primo luogo loro, a provocare la caduta del muro. A sentire quelle rievocazione provo un moto quasi istintivo di ilarità, come quando ascolto qualcuno che, ancora oggi, come non si fosse accorto di dove siamo, cita ancora il Francis Fukuyama che (bisogna dire con notevole tempismo e senso degli affari, anche se non proprio con lungimiranza e profondità di visione) sentenziò il sopraggiungere della “fine della storia”.

Per i più giovani si tratta già di un’anticaglia, in questo caso meritatamente invero. Ma per chi giovanissimo non è, fu un momento davvero emozionante scoprire che, oltre oceano, avevano riscoperto il grande filosofo Hegel e l’avevano inquadrato suo malgrado nella celebrazione hollywoodiana dell’inveramento finale dello Spirito, sub specie Stati Uniti d’America.

A parte gli scherzi, tuttavia, varrebbe la pena il chiedersi come mai si sia presi tutti una serie di gigantesche cantonate. Si sa che l’uomo è fallibile e che leggere nel futuro è sempre stato difficile. Ma in questo caso è stata l’ideologia (nel preciso senso marxiano di “falsa coscienza”) che ha giocato a tutti un cattivissimo scherzo, obnubilando ogni velleità profetica.

Pensavano di avere vinto e celebrarono la loro vittoria – e fu invero la loro vittoria - senza chiedersi quanto sarebbe durata. Il “quanto” non li preoccupava, avendola immediatamente considerata come “finale”, eterna appunto, come Fukuyama si era affrettato a battezzarla Non potevano immaginare che, appena dieci anni dopo – e dieci anni sono davvero un sospiro – avrebbero dovuto celebrare un mare di guai.

Dunque, per dirla brutalmente, la celebrazione viene fatta nel segno della “fine del comunismo”. Solo che avviene nel momento in cui la società dei vincitori (che non possiamo chiamare società del capitalismo perchè nel frattempo lo stesso capitalismo è diventato così irriconoscibile che, guardandosi allo specchio, come Dorian Gray, non crederebbe ai suoi propri occhi) è in mezzo alla più grave crisi della propria storia. Crisi multipla, crisi di limiti, crisi senza via d’uscita visibile, vicolo cieco. Ma anche assenza di idee, istupidimento delle classi dirigenti, agonia dei valori, a cominciare da quelli della democrazia liberale, per finire nel mondo attuale in cui le élites diventano sempre più simili a bande criminali, e quando non lo sono esse stesse, ai criminali si associano e li coprono coprendosi.

Insomma: hanno perduto il controllo. E, di fronte a loro torreggiano smisurati interrogativi e nessuna certezza. Era questo che si pensava nel 1989? Nulla di tutto questo era immaginabile. Eppure mi ricordo che Mikhail Gorbaciov, quando avviò la sua perestrojka, disse una frase che mi rimase impressa: “perestrojka per l’URSS, ma anche per il mondo intero”. Come è accaduto in altri momenti storici di trapasso, vi sono menti che sanno intravvedere, anche se non dominare, ciò che sta per accadere. Era chiaro che la fine dell’URSS apriva problemi immensi, sconvolgeva tutto il panorama mondiale, sollevava onde gigantesche che si sarebbero infrante, come una serie di tsunami (la parola l’abbiamo inventata dopo) su coste anche molto lontane. Qualcosa di molto simile lo aveva detto, anni prima, un altro grande del XX secolo, Enrico Berlinguer, con alcuni avvertimenti che rimasero inascoltati perché, prima di tutto, non furono capiti: l’austerità, la questione morale, la inevitabile diversità da conservare per chi si ponga l’obiettivo di cambiare le cose. Succede che menti pulite, eticamente pulite, possano produrre grandi idee. Di solito vengono sconfitte, ma questo non significa mai che vadano perdute.

Dunque dieci anni dopo la caduta del muro abbiamo da celebrare solo la stupidità dell’Occidente vincitore, e la sua incultura, oltre che il suo egoismo. Ma questo occidente in piena e irreversibile crisi (perché o non ne uscirà, o, se ne uscirà, non sarà più l’Occidente che conosciamo) sta cercando di applicare le regole orwelliane: chi controlla il passato controlla il futuro; chi controlla il presente controlla il passato. A questo servono le celebrazioni di questo decennale, solo che loro non controllano più nemmeno il presente. Per questo credo che toccherà alla prossima generazione fare il grande sforzo, se ne sarà capace, di riscrivere la storia che i vincitori hanno scarabocchiato.

lunedì 2 novembre 2009

LA IDENTIDAD ANDALUZA EN EL FLAMENCO, Fermín Pérez


Fonte:
http://identidadandaluza.wordpress.com/2009/11/01/la-identidad-andaluza-en-el-flamenco/

Recientemente, nuestro compañero J. Carlos Ríos ha publicado en Atrapasueños, el libro: “La identidad andaluza en el flamenco“. Y ese es, precisamente, el primer mérito a destacar de la obra; el subrayar la raíz indiscutiblemente andaluza del mismo y engarzar su historia con la de nuestro País.

El texto es un intento de síntesis histórico-sociológica del Cante Jondo en el marco de las circunstancias político-económicas del Pueblo Andaluz. Y es que, en contraposición a las pretensiones desarraigadoras del Sistema, que aspira a desideologizarlo, aislándolo del contexto en el que se desarrolla y del que se nutre, el autor aborda la problemática flamenca entroncada dentro de lo andaluz.

Como una forma de expresión, identificación, autoreconocimiento y reivindicación del Pueblo Trabajador Andaluz. La perspectiva analizadora es inequívocamente nacionalista y de clase. Como afirma, “el flamenco es más que una música, es una expresión cultural completa, es la expresión global de un Pueblo, (…) es un marcador fundamental de la identidad andaluza”.

“yo perdí mi libertá, la prenda ke mah kería, ya no puedo perdé mah aunke perdiera la bía”

El libro aborda la temática flamenca y su conformación como signo identitario, a partir de cuatro partes englobadoras: la primera es “los orígenes del flamenco”, después “la expresión flamenca”, seguido de “flamenco e identidad”, para terminar con “evolución histórica del Pueblo Andaluz a través del flamenco”. En “los orígenes del Flamenco”, realiza una panorámica sobre las distintas influencias y aportaciones que procedentes de épocas anteriores unas y contemporáneas otras, entre finales del XVIII y mediados del XIX confluyen y se interrelacionan para dar nacimiento a la cristalización del flamenco tal y como hoy lo conocemos. Como él afirma: “el género flamenco se gesta a lo largo del tiempo, pero se codifica, se sintetiza y adquiere un lenguaje propio cuando se crea como un arte nuevo y particular, y esto no ocurre hasta la segunda mitad del siglo XIX“. En “la expresión flamenca”, aborda la propia cristalización en sí misma; los distintos palos, su clasificación, estilos y utilidades sociales. Para entrar de lleno, en la tercera y cuarta parte, en el análisis sociopolítico del flamenco como hecho identitario. En “flamenco e identidad” expone, desde obviedades negadas como el marco geográfico andaluz en el que se inscribe, o la cuna obrera-jornalera que lo amamantó, hasta las circunstancias socioeconómicas que lo impulsaron en el contexto agrario de nuestro País, destacando, por tanto, ese referente de clase sin el cual carece de pleno sentido. El flamenco adquiriría su actual conformación en “las tierras del bajo Guadalquivir, tierras donde predominaron los dominios latifundistas y donde, en consecuencia, los jornaleros contratados a tiempo eran más numerosos (…) no es casualidad que fuera precisamente en estas tierras (…) donde se manifiesta por primera vez el Cante”. A continuación analiza otras temáticas identitarias como las formas de relación social que conforma o la importancia de la lengua andaluza en sus letras. Para terminar, en “evolución histórica del Pueblo Andaluz a través del flamenco”, realiza una panorámica de la evolución del flamenco hasta nuestros días, en consonancia y paralelo con el transcurrir vital de nuestro Pueblo.

Por último, el libro concluye con un interesante epílogo de Andrés Vázquez de Sola, sobre el concepto genérico de cultura, en particular el de cultura popular, en el flamenco.

“Abramoh nueboh kaminoh
Kon pizá berdiblanka
Ke ze noh kaiga la benda
Ke loh ohoh noh tapaban”

Dada la ambiciosa meta trazada, cabría reseñar, sin que ello conlleve ánimo desmerecedor o minusvaloratativo de la obra, todo lo contrario, que teniendo en cuenta lo extremadamente sintético de su contenido, apenas constituye una brevísima introducción a la temática propuesta. No excede de unos sucintos retazos de ese mundo y la identidad latente y persistente de lo andaluz en él. Recuerda a esos “menús degustación”, en los que te ofrecen pequeñas cantidades de las distintas especialidades gastronómicas, no para saciarse, sino para permitirte elegir “con conocimiento de causa”. De igual manera, Juan Carlos nos muestra multitud de prismas de la realidad flamenca, pero apenas esbozados. Nos deja con hambre de más. No quisiéramos que se interpretase lo expresado como una crítica, sino como una invitación a realizar una próxima reedición más ampliada y pormenorizada. El tema lo merece, más aún dada la necesaria perspectiva nacionalista y de clase con el que lo acomete. Y e1 posee sobrada capacidad para asumir y superar el reto.

“…un libro imprescindible para todo aquel que quiera acercarse al fenómeno desde una visión real y global del mismo, más allá de superficialismos folclóricos y explicaciones “asépticas”…”

En definitiva, “La identidad andaluza en el flamenco”, constituye un libro imprescindible para todo aquel que quiera acercarse al fenómeno desde una visión real y global del mismo, más allá de superficialismos folclóricos y explicaciones “asépticas” y, por ello mismo, falsas. Intentar exponerlo, menos aún explicarlo, de forma descontextualizada, sin asentar los cornos y los porqués sobre bases nítidamente andaluzas y de clase trabajadora, es ser un ignorante o un embaucador. Un esbirro intelectual al servicio del capitalismo imperialista y neocolonialista del españolismo en nuestra tierra, intentando sustraerle a nuestro Pueblo una de sus más trascendentales herramientas culturales. “Hay una analogía en las condiciones de vida de las clases que lo vieron nacer y en las que se desarrolla hasta nuestros días. Gitanos andaluces, andaluces no gitanos, trabajadores urbanos o jornaleros, pescadores, mineros y artesanos. Todos ellos ocupan la franja popular y oprimida de la estructura social del momento. (…) No es extraño, entonces, que el flamenco haya aparecido a lo largo de su historia, como una expresión conscientemente reprimida, obviada y despreciada por las clases dominantes y los intelectuales de Andalucía. El flamenco representaba las miserias de la Andalucía real, frente a la Andalucía oficial que se empeñaba en ofrecer la oligarquía andaluza”. El flamenco era, y sigue siendo, a pesar de los esfuerzos del Sistema por desnaturalizarlo, una plasmación revolucionaria y resistente de la identidad, inequívocamente propia y diferenciada, del Pueblo trabajador andaluz.

“L'Andaluzia ke kanto
en la flamenca de berah,
Ke yorando ehta por dentro
i ze rebela por fuera”.

El Ladino


Fonte: http://www.esefarad.com/?p=6426

Los judíos fueron expulsados de España el 2 de agosto de 1492, en virtud del Edicto de Granada que establecía la obligación de abandonar el territorio español para todos los judíos, salvo aquellos que se convirtiesen al cristianismo. La mayoría de los sefardíes optaron por el exilio, y casi todos ellos fueron recibidos por el sultán Bayaceto II en el Imperio Otomano. Otra parte se estableció en Marruecos, Holanda y algunos países de Europa Central.

Los sefardíes establecidos en el Imperio Otomano pertenecían a un nivel social y económico en cierta medida superior al de las poblaciones autóctonas, lo cual permitió que éstos conservaran la lengua y la mayoría de sus tradiciones hispánicas por casi 400 años. Algo similar ocurrió en Marruecos, sin embargo, el tiempo favoreció que se originaran dos versiones del español sefardí, el ladino (hablado en los Balcanes) y el haquetía de Marruecos. Por la influencia cultural que tuvo el ladino y desde luego, por el número de hablantes que tuvo, mucho mayor que el haquetía, es considerado un especimen lingüístico muy interesante para filólogos e hispanistas.

La lengua hablada por los judíos españoles antes de la expulsión no difería sustancialmente del idioma español hablado por la mayoría de la población, aunque tuviera en ocasiones rasgos específicos, particularmente el empleo ocasional de léxico hebreo. En las primeras décadas del establecimiento de los sefardíes en la ciudad de Salónica, coexistían varias de las lenguas habladas en la Península Ibérica. Era posible, en los diferentes barrios o Calls identificar lenguas como el gallego, catalán o portugués. Sin embargo, la sustancial predominancia de los sefardíes de origen castellano o andaluz propició que las lenguas anteriores cayeran en desuso, no sin haber ejercido cierta influencia.[1]

El judeoespañol posee una gran cantidad de vocablos de corte “arcaico”, en relación con el castellano actual. Mucho de esto se debe a la falta de dinamismo que tuvo el idioma en los Balcanes, lejos de la “Madre Patria”, cuya lengua se enriqueció y sufrió reformas con el paso de los años. El judeoespañol por su parte, adquirió vitalidad de la lengua turca y griega principalmente, las cuales lo enriquecieron y en cierta medida, modernizaron.

En sus lugares de exilio, los judíos mantuvieron la lengua española porque ésta era un signo de pertenencia a la comunidad judía, y en los lugares donde los sefardíes compartían espacio con los ashkenazíes, como manera de diferenciarse. Incluso en la Turquía otomana, el español hablado por los sefardíes era conocido como yahudice (literalmente, judío). Un enviado diplomático otomano que visitó España en el siglo XVII, se sorprendía de la lengua hablada en el país, como lo manifestó en una carta escrita a la Puerta Sublime: Curiosamente, en España han adoptado la lengua de los judíos de nuestro Imperio.[1]

Durante siglos, se produjo una abundante tradición oral en judeoespañol, así como una importante cantidad de literatura. En la ciudad de Salónica, primero otomana y más tarde griega, donde la comunidad sefardí integraba el 65% de la población, el judeoespañol era usado como lingua franca en el comercio y en las relaciones sociales entre cristianos, judíos y musulmanes.

El siglo XIX marca un punto de inflexión en el desarrollo del judeoespañol, con un proceso simultáneo de auge y declive. El universo sefardí se secularizó, aumentaron las migraciones y la formación académica en otras lenguas, principalmente el francés, con lo que muchos relegaron el idioma original al ámbito familiar o lo abandonaron definitivamente. Incluso, los sefardíes cultos mostraron su grado de occidentalización integrando palabras francesas o italianas al judeoespañol para darle un carácter más “romance” a la lengua, sustituyendo palabras de origen netamente turco.

El auge del nacionalismo y la consiguiente formación de nuevos estados nacionales presionó a los sefardíes para que abandonasen su lengua en favor de la lengua oficial del Estado. Paradójicamente, los años que van desde 1880 hasta los años 30 del siglo XX son los de mayor uso del Ladino, pues es el momento histórico en que los sefardíes alcanzan su plenitud demográfica. Este mayor uso se refleja también en la producción escrita: se desarrolla la prensa judeoespañola al tiempo que se traducen multitud de obras literarias europeas o se crean otras a su semejanza.

A finales del siglo XIX, se producen también los primeros reencuentros con el castellano peninsular, sobre todo en Marruecos, donde la lengua de los sefardíes adquiere muchos rasgos del castellano moderno. Algunas comunidades sefardíes intentaron que el Estado español asumiera una tarea de reespañolización de los antiguos exiliados, abriendo escuelas y centros de enseñanza superior que contrarrestaran la influencia del francés.

También se intentó que los sefardíes pudieran recuperar la ciudadanía española, sobre todo para ampararlos del desorden y las luchas que se estaban dando en los Balcanes, dada la progresiva desintegración territorial del Imperio Otomano. Como resultado, el 20 de noviembre de 1924 se aprobó un Decreto de Ley elaborado por Miguel Primo de Rivera según el cual los sefardíes tenían derecho a obtener la nacionalidad española. Gracias a esta ley cerca de 40.000 judíos salvaron la vida durante la persecución sufrida en la Segunda Guerra Mundial.

En el siglo XX el judeoespañol experimenta un rápido declive. Por un lado, el Holocausto nazi que aniquiló comunidades enteras, como la numerosa comunidad de Salónica. La exterminación sistemática de la población judía en los campos de concentración es el acontecimiento histórico más duro que sufren las comunidades sefardíes desde la expulsión de 1492.

Por otro lado, las migraciones causadas por la propia guerra y posteriormente por la creación del Estado de Israel propiciaron el desmembramiento y aculturación de las comunidades. En apenas cinco años la lengua Sefardíes perdió al 90% de sus hablantes. Esto significó para el judeo-español dejar de tener un punto de localización reconocible y perder a quienes mejor hubieran podido abrir nuevos caminos hacia la normalización de una lengua: los escritores y creadores literarios.

El mantenimiento del judeoespañol como signo de identidad judía tenía poco sentido en Israel, donde una lengua considerada más propia de los judíos, el hebreo, había sido resucitada como lengua viva. A Israel se trasladaron la mayor parte de los sefardíes de Marruecos, emigrados masivamente en los años 50. Los sefardíes emigrados a países de habla hispana abandonaron rápidamente su lengua en favor del español, y las comunidades de Francia o Estados Unidos lo mantuvieron durante un tiempo, aunque relegándolo cada vez más al ámbito doméstico o de las relaciones sociales.

El número de hablantes de judeoespañol ronda hoy los 150.000. En Iberoamérica hay comunidades donde el ladino y las tradiciones sefardíes han sido parte integral de su historia y cultura, por ejemplo en países como Puerto Rico, Cuba, Bolivia, Brasil, entre otros. En Israel se mantiene una revista en judeoespañol, Aki Yerushalayim (”Aquí Jerusalén”), editada por la Autoridad Nasionala del Ladino y una emisión semanal de radio en la emisora Kol Israel. Igualmente Radio Exterior de España emite el programa Bozes de Sefarad que recientemente cumplió 20 años al aire. Otros medios de comunicación en ladino han ido desapareciendo a medida que menguaba el número de hablantes.

Las comunidades sefardíes más numerosas fuera de Israel están en Turquía, donde hay unos 15.000 hablantes. Ahí mismo, el número de periódicos y boletines emitidos en judeoespañol sigue siendo significativo.

Desde finales del siglo XX ha habido tímidos intentos de recuperación del judeoespañol, sobre todo en Israel. Este judeoespañol académico es un estándar creado a partir de las hablas de los sefardíes. Está, incluso, muy influido por el castellano estándar, del que se ha tomado numeroso vocabulario para sustituir los préstamos turcos, franceses y eslavos.

Actualmente varias casas editoriales, sobre todo españolas, editan libros escritos en lengua judeoespañola. Gad Nasí publicó recientemente su obra editorial En tierras ajenas yo me vo murir: una excelente recopilación de cuentos y testimonios en lengua judeospañola. Igualmente, han vuelto a ser colocadas en el mercado publicaciones como Los Dos Mellizos, novela sefardí publicada por primera vez a finales del siglo XIX y Crónicas de los Reyes Otomanos de Moshé Almosnino, primera publicación formal en lengua judeoespañola.

Libros tanto judíos como de la fe cristiana han sido escritos o traducidos en ladino por eruditos como Frantz S. Peretz. También escritores como Moshe Shaul y Avner Peretz (Perez) han publicado una gran colección de artículos en judezmo.

Como el yidish, el judeoespañol tradicionalmente se ha escrito con caracteres aljamiados.

En la actualidad el judeoespañol se escribe comúnmente con el alfabeto latino, especialmente en Turquía donde sigue las reglas fonéticas del alfabeto estandarizado para el turco moderno, impuesto desde la década de los 20 del S. XX por Mustafa Kemal Atatürk. El uso de los caracteres turcos resulta en la mayoría de los casos, muy útil y práctico ya que se obtienen escritos precisos que se leen tal y como se escriben, sin tener que recurrir a excepciones lingüísticas. Sin embargo, algunas comunidades todavía lo escriben usando caracteres aljamiados (alfabeto hebreo del tipo Rashi), práctica que era muy común y posiblemente universal, hasta el siglo XIX. Aunque los alfabetos griego y cirílico se han empleado en el pasado, hoy día están en desuso.

Tras la dramática pérdida que para las comunidades sefardíes europeas (particularmente en los Balcanes) significó la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de los hablantes de judeoespañol eran judíos turcos. De ahí la importancia que tiene el uso de su alfabeto, que por la coincidencia en la existencia de sonidos estandarizados, subsana de manera muy eficiente la fonética del Judeoespañol. Los siguientes caracteres es común encontrarlos en las publicaciones turcas en judezmo:

Ç – [CH] española – Munço – Mucho
? – [SH] española – Bu?kar – Buscar
C – [Y] consonante española – Cidyo – Judío
J – [ZH] J francesa – Fijo – Hijo
NY – [Ñ] española – Kunyada – Cuñada
H – [J] española – Haber – Socio

La Autoridad Nasionala del Ladino promueve la utilización de otro alfabeto. Hay también los que, con Jacob M. Hassán, alegan que el Judeoespañol debe adoptar la ortografía de la Lengua Española estándar. Otros, como es el caso de Pablo Carvajal Valdés, sugieren que el Judeoespañol adopte la ortografía usada durante la época de la Expulsión de 1492. La ortografía de ese tiempo se ha estandardizado y ha cambiado eventualmente por una serie de reformas. Finalmente, fue cambiada por una reforma ortográfica en el siglo XVIII. El Judeoespañol ha conservado algo de la pronunciación que a la hora de las reformas había llegado a ser arcaica en el castellano estándar.

Adoptar la ortografía del siglo XV para el Judeoespañol traería nuevamente dentro de existencia la /s/ (originalmente /ts/) – c (antes de e y de i) y ç/z ((cedilla): tales como en caça; la /s/ – ss: por ejemplo en passo y la [?] – x: como en dixo. La pronunciación original de la [?] – g (antes de e o de i) y de la j: como en mujer o gente, sería restablecido y la /z/ (originalmente /dz/) – z: permanecería en las palabras, como en fazer y dezir. El /z/ – s: como en casa, recuperaría su pronunciación bajo esta ortografía también. Se diferenciarían la b y la v, como en el caso del reflejo intervocálico – B -: eg el debe español, del latin debet, volverá a su viejo deletreo castellano deve. El uso de los bigramas ch, ph y th (hoy /k /, /f/ y /t/ en español estándar respectivamente), reformado formalmente en 1803, sería utilizado en palabras como en orthographía o theología. La Q latina ante palabras como en quando, quanto y qual también sería utilizado. El autor Enrique Saporta y Beja aplica intensivamente este tipo de ortografía en sus publicaciones, alegando su alta similaridad con el español.

Sin embargo, el filólogo andaluz Pascual Pascual Recuero hace uso de una ortografía que reproduce con gran exactitud los sonidos del Judeoespañol. Algunos de los caracteres que propone para que sean usados:

Ž – [J] francesa
? – “D” palatizada
? – [CH] española
X – [SH] española

Algunos entienden que al usar la vieja ortografía castellana solamente se distanciarán características no-hispánicas del Judeoespañol y crearán problemas que los sistemas fonéticos actualmente solucionan. Sin embargo, la literatura española de la edad clásica y de oro ganaría un renovado interés, un mejor aprecio y entendimiento si su ortografía se utilizara nuevamente.

venerdì 30 ottobre 2009

Cosa sta accadendo in Iraq?



Fonte: http://www.articolo21.info/


Perché questo martoriato paese è balzato di nuovo alle prime pagine dei News e dei media? La deflagrazione e il rimbombo delle due esplosioni avvenute la mattina di domenica 25 ottobre segnano una nuova fase di terrore che porterà una lunga scia di dolori e acuirà lo scontro tra le fazioni irachene in lotta per la suddivisione del potere in vista delle elezioni politiche fissate per il 16 gennaio 2010. Gli attentati di domenica scorsa non sono nuovi né sono gli unici accaduti in questi ultimi mesi ma sono, senz'altro, quelli con il più alto numero di vittime e i più pericolosi e preoccupanti perché sono avvenuti in rapida successione l'uno dopo l'altro; e anche perché sono esplosi in una zona che veniva considerata fino a quel momento sicura o, perlomeno meno vulnerabile da altre.

Sono avvenuti davanti alla sede del ministero della giustizia e il palazzo provinciale di Baghdad, due luoghi simboli della legalità. Gli obbiettivi scelti preludono ad un messaggio politico chiaro: coloro che hanno armato e azionato l'ingente quantità di tritolo hanno voluto inviare un chiaro messaggio di sfida al governo, al suo capo Nouri Al Maliki e alle forze politiche dominanti che si azzuffano in questi momenti sugli emendamenti che debbano apportare alla leggi con cui gli iracheni dovranno ritornare alle urne. Non è casuale neanche il momento dei due attentati perchè sono avvenuti nel momento più colmo e più frenetico del movimento della gente in quella zona popolosa di Baghdad e nel giorno in cui il Consiglio Politico e di Sicurezza si riuniva per discutere gli emendamenti da apportare alla legge elettorale. Ed è arrivata, puntuale, la rivendicazione di Al Qaeda annunciando una seria di attentati e terrore che farà centinaia di vittime e metterà in serio imbarazzo e pericolo il governo di Al Maliki che ha fatto della questione della sicurezza e de " Lo Stato di Diritto" la sua bandiera annunciando di scendere in campo per le prossime elezioni con una lista che porta proprio questo nome. La cosa preoccupante è che Al Qaeda e le fazioni religiose che lottano per il dominio del paese hanno dato inizio alla loro "campagna elettorale" a suon di tritolo e molto in anticipo, e prevedendo un lungo periodo di vuoto di potere dopo le prossime elezioni si potrebbero immaginare lunghi mesi di terrore e sangue, esattamente come è accaduto dopo la passate tornata elettorale del 2005 e dopo il fallimento delle forze politiche di indicare subito una coalizione governativa, le varie milizie ( Sunnite e Sciite) hanno approfittato della situazione e hanno esteso il loro dominio su intere province del paese. Alla fine quando le lunghe trattative tra sciiti, Kurdi e sunniti portarono al compromesso Nouri Maliki, il paese era intriso di sangue con un lunghissimo elenco di morti, sfollati ed esiliati ai paesi confinanti.

Sarebbe molto facile addossare la colpa dell'accaduto ai gruppi fondamentalisti (Iracheni e esteri come Al Qaeda) o ai cosiddetti "Rimasugli del vecchio partito Baath", come si sono affrettati a condannare i vari portavoce del governo e come lo stesso Al Maliki ha detto visitando i luoghi colpiti dagli attentati. Ma la questione è molto più profonda e lo spettro verso il quale bisognerebbe indicare il dito accusatorio è molto vasto e, non è assolutamente escluso, che siano nati "Matrimoni di convenienze" dei nemici del passato per imporre una nuova strategia del terrore. E per impedire il varo della nuova legge elettorale che toglie ai gruppi ( Sciiti e Sunniti) dominanti oggi lo strapotere che hanno acquistato con la vecchia legge che dava ai capi delle liste, cosiddette chiuse, di decidere la formazione del parlamento. Gli stessi che hanno impedito al parlamento uscente nelle settimane passate, persino, di iniziare la discussione sulla nuova legge elettorale. Era nella previsione che la situazione di sicurezza precipitasse con l'avvicinarsi della tornata elettorale. E dal momento in cui la politica dominante aveva fallito nell’intento di riportare la sicurezza alla gente, nessuno escludeva l'eventualità del ritorno del terrore.

I due attentati di domenica avvengono dopo pochi giorni dal provvedimento giudiziario nei confronti del deputato sunnita Mohammad Al Daini indicato come mandante e organizzatore dell'attentato dentro il palazzo del parlamento che causò 3 morti, di cui un deputato, e 20 feriti e molti danni materiali, e dopo alcune ore della richiesta della magistratura irachena di rievoca dell'immunità parlamentare della deputata Taysir Mashadani "Partito Islamico" della quale leadership la Mashadin fa parte, ed è il partito che esprime il presidente del parlamento. La Mashadani e suo marito, membro del consiglio provinciale di Diyala sono accusati di avere organizzato e dato l'appoggio a gruppi terroristici nella martoriata provincia di Diyala ( 60 Km a nord Est di Baghdad), e a pochi giorni il nesso tra i mandati giudiziari e gli attentati non è automatico, e pur non essendo del tutto escluso, attentati di tale portata e organizzazione non possono essere messi in atto in così poco tempo.

Fatto sta che né la deputata Mashadani né il suo collega Daini sono stati privati, ancora, dell'immunità parlamentare. E subito dopo l'annuncio del nuovo provvedimento della magistratura c'è stata la levata degli scudi da parte del "Partito Islamico" della quale leadership la Mashadin fa parte, ed è il partito che esprime il presidente del parlamento. I suoi commilitoni del partito di Mashadani hanno considerato tale provvedimento "Un ricatto e un tentativo di bruciare l'immagine di una parlamentare attiva che è stata essa stessa oggetto di attacchi terroristici e rapimenti". Una difesa molto simile a quella alzata in favore del Ex ministro della cultura Asaad Al Hashimi, indicato dalla magistratura come mandante dell'attentato nei confronti del deputato liberale Mithal Al Alousi in cui morirono due dei suoi figli.

Da non trascurare assolutamente la chiamata della guida suprema degli sciiti Ayatollah Ali Al Sistani dalla sua residenza nella città santa di Najaf, al sostegno delle Liste Aperte che offrono al cittadino la possibilità di scegliere i suoi rappresentanti al nuovo parlamento e tolgono ai gruppi etnici e confessionali il dominio sulle sorte del parlamento. La chiamata di Sistani ha avuto subito un forte applauso da molti settori della società irachena. Da un lato, l'idea di Sistani ha coinciso con la richiesta in questa direzione sostenuta da molti partiti e personalità laiche. Sistani ha creato non pochi scompigli tra partiti e gruppi di estrazione sciita che hanno dovuto rinnegare le loro scelte schierandosi in favore della chiamata della suprema guida religiosa. Non di meno è stato l'imbarazzo dei gruppi sunniti di fronte a una scelta di questo tipo e non sarà di minore importanza per i governi dei paesi confinanti cm l'Iraq, in modo particolare L'Iran e La Siria, che dovranno riconsiderare i loro appoggi ai gruppi adeguandoli alla nuova situazione.

Le Liste Aperte riportano tutto alla luce del sole e impongono a tutti i partiti il dovere di presentarsi con programmi credibili e facce fresche e, soprattutto, con mani pulite dal sangue e dalla corruzione. Compito arduo per i settori religiosi che hanno raccolto il consenso con l'ausilio dei simboli religiosi rispettati da gran parte della popolazione. L'utilizzo abusato della religione da parte di molti partiti e milizie ha creato un solco molto profondo tra questi gruppi e gran parte delle popolazioni. Le elezioni dei consigli regionali hanno dato una chiara indicazione in questa direzione. Dure sconfitte sono state rifilate ai rappresentati dei partiti religiosi e non è escluso che lo scenario si ripeta al livello del parlamento nazionale e da qui nasce la preoccupazione che i probabili sconfitti utilizzino il terrore delle autobombe per imporsi.

http://www.articolo21.info/

domenica 25 ottobre 2009

FARE LA PACE NON E' FACILE, di Mariusz Janik


Fonte:
http://www.finanzainchiaro.it/dblog/articolo.asp?articolo=5783

Diplomatici, soldati, poliziotti: dai Balcani all'Afghanistan, l'UE organizza missioni di pace spesso ambiziose. Ma i risultati scarseggiano, sostengono due esperti in un rapporto appena pubblicato.

L'Ue è fiera delle sue forze di pace. In caso di bisogno, Bruxelles può inviare in qualsiasi parte del mondo 10mila poliziotti, e ha a sua disposizione più di 40mila diplomatici. Inoltre, i suoi emissari possono contare sul più alto budget per lo sviluppo al mondo. Peccato che tutto questo non sia altro che un'illusione, sostengono Daniel Korski e Richard Gowan, autori di un'analisi pubblicata dal Consiglio europeo per le relazioni estere (Ecfr).

“Missioni di pace perfette non esistono. Né quelle dell'Onu né quelle degli Stati Uniti sono perfette. Questo non significa che non ci sia niente da imparare da loro. Prendiamo ad esempio l'efficacia del corpo diplomatico americano, o la logistica impeccabile delle missioni Onu”, dichiara Daniel Korski, che ha partecipato a missioni di pace internazionali nei Balcani e in Afghanistan.

Uno dei problemi più gravi nelle missioni Ue è la carenza di personale specializzato. A diversi anni dal suo lancio, anche una delle missioni europee più importanti, la missione di polizia in Afghanistan, coinvolge solo 150 agenti rispetto ai 400 previsti inizialmente, sottolinea Korski.

Modelli inefficaci

Tuttavia, spiegano gli autori del rapporto, anche una forte presenza di consulenti e funzionari europei non basta a garantire il successo di una missione. Come accade nei Balcani, dove la polizia inviata dall'Ue cerca invano da una decina d'anni di riportare l'ordine e il rispetto della legge, ma l'area resta nelle mani delle organizzazioni criminali internazionali che continuano ad utilizzarla come una “terra di nessuno”.

Ma è ancora peggio quando modelli d'azione inefficaci come quelli usati nei Balcani sono esportati e applicati acriticamente in paesi geograficamente e culturalmente lontani. È per queste ragioni che le missioni europee, anche se sono attive ormai da una decina d'anni, sono ancora considerate “piccole, prive di ambizioni e strategicamente insignificanti”.

Le colpe degli stati membri

Non è tutta colpa di Bruxelles: anche gli stati membri hanno le loro responsabilità. Nel loro rapporto, Korski e Gowan hanno diviso i paesi Ue in quattro gruppi: i “professionisti”, quelli “in cerca di...”, gli “agnostici” e i “neutrali”. La Polonia, poco convinta del valore delle missioni civili, è nel terzo gruppo.

Gli autori puntano il dito contro le debolezze di Varsavia. I suoi inviati sono quasi esclusivamente poliziotti (la legge polacca impedisce l'invio di personale civile), e inoltre il paese ha problemi di pianificazione, coordinamento e cooperazione tra i diversi ministeri. Malgrado ciò, l'impegno della Polonia nelle missioni Ue equivale al 44 per cento del totale. Un risultato non da poco, se si pensa che Spagna e Regno Unito sono molto al di sotto (ma i britannici, nel gruppo dei “professionisti”, dispongono di personale molto più preparato). ( Fonte: presseurop.eu)

***

DIPLOMAZIA
Giù le mani dagli aiuti

Uno degli effetti della ratifica del Trattato di Lisbona sarà la creazione, a breve, di un nuovo corpo diplomatico europeo, l'European external action service (Eeas). Secondo David Cronin del Guardian, questo corpo internazionale composto da circa 5000 unità “dovrà essere attentamente monitorato”. Anche se i diplomatici lavoreranno per gli affari esteri e le politiche di sicurezza, potrebbero gestire anche il commercio internazionale e gli aiuti allo sviluppo, mansioni molto delicate, sostiene Cronin.

“Il rischio è che gli aiuti – che dovrebbero servire solo a combattere la povertà – potrebbero essere assegnati in funzione degli interessi strategici dell'Europa”. Simili dinamiche, sostiene Cronin, hanno già influenzato la distribuzione degli aiuti negli anni scorsi. “Per sostenere la guerra al terrore di George W. Bush, gli ufficiali europei hanno cercato di investire parte dei fondi per lo sviluppo destinati alle Filippine, all'Indonesia, alla Colombia, al Pakistan e alla Malaysia in progetti di sicurezza”. Gli aiuti servono anche a diminuire il flusso di immigrazione verso l'Europa. “Le politiche di sicurezza sono necesarie”, conclude Cronin, “ma non dovrebbero attingere ai fondi riservati ai poveri”.

Redazioneonline- Stampa Internazionale

News

Loading...