venerdì 27 novembre 2009

Al Andalus: "Maquis europeo de las herejías cristianas orientales"



Fonte: http://www.webislam.com/?idt=14580

Se ha presentado la tercera edición de la celebrada y comprometida “Historia General de Al Andalus: Europa entre Oriente y Occidente” de Emilio González Ferrín. Un éxito sin precedentes para una publicación científica e histórica, que ha tomado como referencia un nuevo paradigma y que ha abierto el debate entre islamófobos e islamómatras.

Emilio González Ferrín ha tenido la amabilidad de enviarnos a P36 el prólogo a esta tercera edición que publicamos a continuación:

“Desde que en 2006 se publicó por vez primera esta Historia General de al-Andalus, las numerosas presentaciones de sus dos ediciones han generado un cierto debate. Los principales elementos de discusión suelen ser dos ideas en las que se tiende a resumir el libro: una remite al subtítulo –Europa entre Oriente y Occidente-; la otra es la recurrente afirmación, incluida en estas páginas, sobre que los árabes no invadieron la península ibérica. Acerca de la primera no cabe mucha más explicación, dado que se ha convertido más en elemento ideológico que científico. Así, nuestra propuesta de al-Andalus como componente y fuente cultural de Europa choca con un prejuicio de gran predicamento: la idea de que los sujetos de la historia son las religiones, inamovibles desde el pasado más remoto. Ese nacionalismo religioso tiende a la forja de identidades por exclusión, procediéndose a construir una visión del mundo ordenada y militante. Al parecer, o se es musulmán y se hereda todo lo islámico pasado, al servicio de la insurgencia revolucionaria contemporánea, o se es de un Occidente –a veces asimilable a cristiano- constituido merced a la erradicación de lo oriental, siempre invasor y una vez expulsado de Europa.

Esa infantil y malintencionada percepción generalizada de prietas las filas es completamente ajena a nuestra teoría de la historia, y no merece la cosa ulteriores consideraciones intelectuales al ser materia de opinión y no de formación. Pero sí merece ser considerada una cierta producción literaria emanada de tal polémica, por cuanto trasluce de tema de nuestro tiempo y, como tal, sometido a un siempre fértil toma y daca de publicaciones.

La bienvenida francesa al ensayo de Sylvain Gouguenheim nos sirve aquí de arranque: en su Aristóteles en el Monte Saint Michel (2008), este autor descubre las traducciones que Jacques de Venecia hiciera del pensador griego en la citada abadía allá por 1127. Tal dato le sirve para anular la labor intelectual andalusí como continuadora del elemento cultural griego, y así desestimar toda aportación islámica al constructo europeo. Pero Gouguenheim no tiene en cuenta la escasísima repercusión de tal versión, en tanto el propio Tomás de Aquino llama a Averroes el comentador (de Aristóteles), la lectura del cordobés es prohibida en París por librepensadora, e incluso el de Aquino encarga otras traducciones del griego para cotejar las árabes, omnipresentes. Es decir: descubrir otra fuente más de cotinuidad histórica no anula las ya existentes. Por otra parte, Gouguenheim tiene páginas realmente iluminativas sobre la transmisión del bagaje clásico desde Oriente a Occidente, pero le vence el nacionalismo religioso al podar toda aportación cristiana en árabe y negar su adscripción a la civilización islámica.

En cualquier caso, la abrumadora bienvenida al libro de Gouguenheim en Francia dice mucho de las ganas que se tenía a un ensayismo previo conciliador de historias y presentes; las obras de Libera, Benoît, Micheau, Arkoun -así como las traducciones francesas de los libros de Menocal y Vernet-, en que se traza la línea sin solución de continuidad desde la Edad Media hasta el Renacimiento a través del Islam. En España, nuestra versión de droite divine bebe de las mismas fuentes telúricas del continuado y natural enfrentamiento entre religiones, olvidándose que el enemigo musulmán es reciente por haber sido otro el enemigo hasta ayer mismo: la encarnizada amenaza de Occidente era el rojísimo. Este, destructor de valores y fundamentos, por lo que difícilmente podemos trazar continuidades en este sentido, a no ser que la continuidad se refiera, sin más, al deseo de forjar enemigos. Es larga y variopinta nuestra nómina de intelectuales atrincherados en el no pasarán frente a un al-Andalus, sinónimo así de al-Qaeda. Se engloba aquí a la sorpresa académica de Serafín Fanjul prologado por Miguel Ángel Ladero Quesada, el de Simancas. Fanjul sorprendía, así, al ser un magnífico arabista comprometido y juramentado, repentinamente, con la idea de que la insurgencia iraquí, el terrorismo islámico y al-Andalus son parte de un todo amenazante y rechazable.

Fanjul nada en la misma corriente que nombres como la premiada en 2008 con el Jovellanos de Ensayo, Rosa María Rodríguez Magda, en cuya obra riza el rizo del ninguneo negando la mayor; la propia existencia de un legado cultural adjetivable como andalusí. Pero también se suma a lo anterior el apoyo logístico de gran parte del mundo político, académico e intelectual en general: véase el cruzadismo inexplicable de nombres influyentes como Gustavo de Arístegui, Gustavo Bueno, Rodríguez Adrados y un larguísimo etcétera a los que no chirría el rechazo en bloque a universos culturales que ya no van nunca a comprender. En particular, los dos últimos consideran compatible el malditismo de lo islámico y la defensa a ultranza de lo greco-latino, como si no fuera todo parte de lo mismo.

Pero, en este caso, la versión española reviste un último matiz nada desdeñable: la patente preocupación por la identidad, unidad y cohesión histórica de España. Es decir: patrias como obligaciones del pasado, más que como proyectos de futuro. En este sentido, el inherente pelayismo de nuestro hoy interpretador del ayer se esgrime como única explicación posible del día a día: España, según esto, se habría forjado desde un embrión salvífico en Covadonga hasta el regalo del destino de Granada –1492- por nuestro esfuerzo reconquistador. Por lo mismo, al-Andalus no sería elemento constitutivo de España sino huestes por fin vencidas y expulsadas. España se habría forjado frente a al-Andalus, que no a partir de él –léase la larguísima proclama del evangélico César Vidal-. Y su vestigio se circunscribiría a ciertos elementos folklóricos de una Andalucía –por lo mismo- indolente. No hay mucho más que comentar es esta historia de cromos y estampitas, buenos y malos.

Sobre la segunda idea, así encadenada, -si los árabes invadieron o no la península ibérica-, el debate no es menos profundo y merece alguna disquisición. Pero aquí no andan en juego ideologías previas como en el caso anterior –pasionales, personales, nacionalistas- sino el seguimiento –acatamiento- o no de una cierta historia oficial. Por tal razón, resulta oportuno incluir una palabra previa que encuadre el sentido histórico de al-Andalus tal y como es percibido en este libro, así como algunas contradicciones de esa historia oficial, todo ello según el procedimiento seguido en estas páginas: la ninguneada historiología, según la practicó Américo Castro, la definió Ortega y Gasset, así como es cultivada en gran parte del mundo: teoría de la historia, identificación de patrones y mitos, etcétera. Trataremos estos tres puntos en orden inverso al aquí enunciado.

Comenzamos, así, por el tercer aspecto, la historiología: mucho se ha criticado el método historiológico al tomarse la llamada heurística –búsqueda de fuentes o denuncia de su inexistencia- y confundirla con explicaciones perfectas y completas de imposible factura. Pero la heurística es la gran pregunta previa de todo científico que se precie, incluido el historiólogo. Y por más que la paternidad del término historiología sea aún objeto de discusión, la ciencia que propone no es la historia sin los archivos, sino la pregunta que no se hace el mero legajista. Suele atribuirse a Martin Heidegger la separación entre Geschichte en alemán –sucesión de hechos, que vendría de geschehen, ocurrir-, e Historie, del latín historia –relacionada semánticamente con el griego episteme; aprender preguntando-. Ese segundo concepto -teorizar la historia-, correspondería a la historiología, que pretende así animar al historiador a que sea algo más que recopilador de hechos. O, al menos, que recopile hechos contrastados. Mal que le pese a algún pobre legajista, el mundo es muy grande y hay cosas que no aparecen entre las fichas del Archivo General de Simancas.

La clave en la lectura historiológica que nos ocupa es el cambio de paradigma, el mismo concepto que aplicó Darwin al estudiar el origen de las especies. Al interpretar al-Andalus, el llamado evolucionismo, o incluso el gradualismo, se oponen a la percepción catastrofista de los orígenes. Que las cosas se produjeron de un modo bastante más acorde a las circunstancias que las provocaron y no a la postura contemporánea que se tenga con respecto a aquellos hechos. Así, nuestra interpretación cambia de paradigma tomando partido por el procedimiento de Américo Castro en aquel Ensayo de Historiología que tuvo que publicar en Nueva York en 1950. Tomando partido por las aportaciones de una generación que se expresó sin aquella ideología de prietas las filas antes aludida. El tiempo en que Stephen Gilman, Antony van Beysterveldt, Samuel G. Armistead, Marcel Bataillon o James T. Monroe comprendían la maestría de procedimiento de un español –a la sazón, el citado Américo Castro-, en tanto un racimo de españoles florecían fuera de las aulas de su tierra: Francisco Márquez Villanueva o Juan Marichal (Harvard), Vicente Llorens (Princeton), Francisco Marcos Marín (Montreal), Guillermo Araya o Julio Rodríguez-Puértolas (California), Manuel Durán (Yale), y otros –algunos, muy pocos, volvieron- que supieron aunar filología e historiología desde unas latitudes ajenas al constructo hispano de godos, católicos y unidad. Entretanto, aquí se forjaban especialidades sin conexión entre sí o el exterior, validando el dicho aquel atribuido al doctor Letamendi, según el cual el médico que sólo sabe de medicina, no sabe ni de medicina.

Nunca ha sido éste un libro iniciático o de creación, sino continuista y deudor de un sinfín de aportaciones que no tienen por qué ser ni siquiera consecuentes en bloque. Es decir: podemos comprender la crítica que Goytisolo o Pierre Guichard hicieron de las tesis de Olagüe –cada una en términos y por motivaciones diferentes-, o el revisionismo actual sobre el compromiso corporativo de Asín Palacios o García Gómez con un cierto régimen. Podemos criticar la obsesión gótica de Unamuno, Ortega y Gasset y Maravall, el cruzadismo de Menéndez y Pelayo o la inventiva de Menéndez Pidal y su equipo. Pero no podemos pasar por encima de todos estos nombres sin profundo subrayado de ideas nuevas que aquí y allá destacan a lo largo de sus respectivas obras y que no van a ser desestimadas por otras ideas incomprensibles que los mismos autores puedan expresar. Nada hay más acientífico que ser estrictos y apriorísticos en la consecuencia, incólumes en la afinidad o el rechazo; seguramente porque ni la vida ni la historia tienden a la estricta coherencia.

El segundo aspecto que anunciábamos tratar aquí era algunas contradicciones de aquella historia oficial. En gran medida, la huera recopilación de hechos que nos han enseñado en relación con al-Andalus se basa en paradigmas –esquemas, patrones- de viejo predicamento en el Mediterráneo. Tres ejemplos servirán como botón de muestra: la invasión del 711 por traición asociada a la ofensa de don Rodrigo a la hija de Julián se parece demasiado a las causas literarias de la Guerra de Troya en la Ilíada; la cinematográfica aparición del último de los Omeyas de Damasco por las playas occidentales de 756 tras sus escalas norteafricanas se parece demasiado al arranque narrativo de la Eneida de Virgilio, con aquel Eneas –último de los troyanos- siguiendo rutas semejantes. Por último, el periplo de los diez mil sirios rodeados en el norte de África y finalmente asentados en al-Andalus recuerda en demasía a la Anábasis de Jenofonte.

Todo ello muestra la coherente transmisión de ideas y relatos en el mundo greco-latino y sus periferias, partiendo –qué duda cabe- de que el Islam es una civilización helénica al menos hasta su mayor orientalización –por el abrumador elemento persa- a principios de los 800. La muy tardía época del primer gramático del árabe –Sibawaihy, m.795-, el testimonio en griego de Juan Damasceno –m. 750- y las cartas latinas del cordobés Eulogio –m. 859- ponen en entredicho la fijación de un canon coránico o la arabización de Occidente antes del año 800. En tal caso, ¿en nombre de qué o en qué idioma pudo producirse cuanto quiera que se produjese en 711?. Ésta es la base de nuestro rechazo a una invasión árabe o en nombre del islam, o –siquiera- compuesta por bereberes que, al fin y al cabo, en esa fecha no eran aún los hombres azules del desierto que llegarían casi tres siglos después. Beréber es transcripción de barbarus –latín- o barbaroi –griego-; bereberes serían, así San Agustín, Masinisa, Yugurta o Apuleyo; sin turbante azul ni té verde.

Este rechazo a la versión oficial de un creacionismo andalusí se basa también en la pregunta historiológica por excelencia en esta materia: ¿por qué no se habla de invasión islámica hasta crónicas tan tardías como el Ajbar Machmúa –a mediados de los 800- o las llamadas Crónicas Asturianas –más tarde del 880-? ¿Por qué el débil testimonio de ese hapax documental que es la mal llamada Crónica Mozárabe –en torno al 754- resulta ser el único fiable cronológicamente y no incluye términos como islam, Mahoma, musulmán, Corán, pero se dedica a criticar las versiones encontradas de los cristianos peninsulares? ¿Por qué una tierra tan culta no escribe sobre la tragedia única y localizada del 711 hasta –al menos- ciento cincuenta años después?. Ése es el interrogante fundacional que inaugura la secuencia de dudas y cuestionamientos que se suceden en este libro. (La alusión a la denominación mozárabe –mal llamada- responde a que tal término significa arabizado; lo último que querían ser los resistentes al avance de la arabización andalusí. Ni el impulsor del término, Simonet, ni el catalogador de la Crónica Mozárabe, Menéndez Pidal, tuvieron esto en cuenta).

Y por concluir con este aspecto anunciado, definiremos al-Andalus como el desarrollo de la culta Hispania que no quiso o no pudo sumarse a la fundación de una Europa concreta por parte de Carlomagno. Hispania siguió por su senda mediterránea, en tanto era el resto de Europa la que se distanciaba. Al-Andalus es el maquis europeo de las herejías cristianas orientales, a las que se sumará para continuar al Imperio Romano de Oriente por otros medios: dar al-Islam. Nos haremos eco de la afirmación de Andrés Martínez Lorca: llamar nuestra a la cultura de al-Andalus supone una ruptura con aquella manipulada educación colectiva en la que fuimos instruidos. Y destacaremos, por entre el mar de preguntas, afirmaciones tales como:

- Al-Andalus se inserta en el constante proceso de orientalización de la Península Ibérica, del que también forma parte la cristianización.

- La arabización es un lento proceso paralelo que afectó a todo el Mediterráneo sur.

- Al-Andalus no dependió de ningún poder extranjero hasta las invasiones norteafricanas del siglo XI.

- El norte de España no formó parte de Al-Andalus por sumarse a un cambio gradual europeo iniciado en 800 con Carlomagno.

- Esa elasticidad de límites territoriales andalusíes generó el concepto de frontera, esencial en la formación de la cultura hispana.

- Sólo el sentido de estado de Almanzor –en torno al año 1000- forzaría al norte de España a definirse por exclusión del sur.

- Tanto los reinos cristianos del norte como al-Andalus sufren procesos alternativos de centralización y descentralización.

- La definitiva descentralización andalusí de los reinos de Taifas (1031) marca el momento de máximo esplendor cultural de nuestra Edad Media, aún árabe en gran parte durante cuatro siglos y medio más.

- La entrada de Alfonso VI en Toledo en 1078 –la ciudad andalusí que le había acogido en su exilio- es fundamental para la continuidad cultural ibérica y mediterránea.

Destacaremos asimismo que el tratamiento de lo andalusí por parte del resto de la península no es monolítico a lo largo de ocho siglos, sino que hay una interesante evolución entre –por ejemplo- dos textos conservados: una Cantiga de la corte de Alfonso X y el epitafio de los Reyes Católicos. Reza la Cantiga (en torno a 1280): Dios es aquel que puede perdonar a cristianos, judíos y moros, en tanto tengan en Él bien firmes sus convicciones. Y responde el citado epitafio dos siglos y medio después (1517): este monumento fue erigido a la memoria de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, hombre y mujer iguales, ante los que se postró la secta de los mahometanos y quienes erradicaron a los heréticos judíos. La evolución ideológica es evidente, según se aleja aquella vieja invasión en las nieblas del tiempo. Por entre preguntas y ejemplos tales, concluiremos que al-Andalus es un pre-Renacimiento europeo, y que como tal, merece el rango de fuente cultural de Europa, incluso más allá que el de componente identitario de España y Portugal.

En este tiempo de vida, los citados tres años de andanzas, debo a Enrique Ojeda Vila gran parte del eco internacional que la obra ha podido ir teniendo. Como director de la Fundación de las Tres Culturas del Mediterráneo y después Secretario General de Acción Exterior de la Junta de Andalucía, Enrique Ojeda ha compensado con creces el hispanísimo ninguneo de estas páginas. Por otra parte, mi opinión sobre el medievalismo español –no entraré a especificar qué se entiende por el grupo de los medialuces- ha cambiado radicalmente al poder conocer un día las muy respetables y sensatas objeciones de especialistas como Gloria Lora, Antonio Collantes y José María Miura. Su resolución al intercambio de ideas dice mucho de su capacidad científica y modifica sustancialmente la opinión previa que tenía del gremio.

Más allá, el encuentro de nuestra definición de al-Andalus con cuestiones contemporáneas ha producido interesantes lecturas que ya van siendo incluidas en cuanto se conoce como Paradigma al-Andalus: una visión ejemplarizante de las luces y sombras de la historia a beneficio de inventario presente. Enlazando con teorías concomitantes de –por ejemplo- Muhammad Arkoun o el iraní Jahanbegloo, resulta posible sentar las bases de una lectura cultural de la historia no manipulada cuya aplicación presente es ilimitada.

Quiero destacar a este respecto el interesante intercambio de ideas con Felice Gambin en la Universidad de Verona con ocasión del congreso Alle radici dell’Europa. Con Albert Bildner en el de Revisiting al-Andalus de Nueva York. Con Gaspar Cano –Instituto Cervantes- primero en Estocolmo y después en Berlín junto a Sami Naïr. También con el embajador Antonio López tras una presentación en la Universidad de Al-Azhar (El Cairo), rememorada después en Sevilla. Asimismo, quiero recordar a Vanessa Herencia por el altavoz de ideas que supuso culminar el encargo del texto Rumbo al Renacimiento. A Darío Villanueva y la Sociedad Española de Literatura Comparada, probablemente el foro más castriano en el que podemos abatir los muros entre especialidades. A Enrique Jaurrieta –Ateneo Navarro-, Román Suárez –Oviedo- Alejandro Nogales –Zafra- y Juan José Tamayo –Universidad Carlos III de Madrid-, por su permanente conversación. A Jerónimo Paéz –El Legado Andalusí- y Francisco Peña –Universidad British Columbia, Canadá- les debo la oportunidad de charlar con Francisco Márquez Villanueva en Granada, al ponerse de manifiesto que llevamos cuatro siglos sin moriscos. Al embajador Emilio Cassinello, al rector Candido Mendes (Río de Janeiro) y a Federico Mayor Zaragoza, por el espacio de debate propiciado en San José de Costa Rica con ocasión de una reunión sobre Alianza de Civilizaciones. Por último, debo a Balbino Povedano, Margarita Ruiz Schrader y María Sierra la oportunidad de un año de difusión de ideas en la Casa Bailío de Córdoba. Y –cómo no-, debo concluir con la mención de Joaquín Aurioles por la apuesta intelectual que impulsó estas páginas: un contrato de investigador senior sobre al-Andalus en el entonces caldero de ideas de aquel Centro de Estudios Andaluces que él creó, llenó, y que se vació sin él. El encargo que entonces me hizo Manuel Pimentel fue la única lectura coherente de cuanto allí se investigaba.

A todos ellos, y a tantos lectores anónimos, debo el interés que permite esta tercera edición.

El gran muftí de Arabia Saudí condena el terrorismo en nombre del islam



Fonte: http://www.webislam.com/?idn=15520

El mensaje del jeque formó parte del sermón anterior a las oraciones del mediodía en la segunda jornada de los rituales anuales de la peregrinación a La Meca, en las que este año participan cerca de 2,5 millones de personas, según las autoridades saudíes.

El gran muftí pronunció su sermón en la mezquita de Namira, a los pies del monte Arafat, el lugar donde el profeta Muhammad pronunció su último sermón y que está situado a unos 20 kilómetros al sureste de La Meca.

'El terrorismo es un problema internacional (...). El deber del musulmán es oponerse a ello', afirmó el jeque desde uno de los balcones de la mezquita, cuya explanada ocupa un área de 110.000 metros cuadrados y puede albergar a unos 300.000 fieles.

El jurisconsulto saudí dijo que los responsables de cometer las 'malvadas' misiones suicidas en nombre del islam 'no reciben el apoyo de Allah ni del islam' y alertó contra quienes fomentan la destrucción 'en nombre del sectarismo'.

En su sermón, el jeque criticó también la 'magia negra' y a los brujos que dicen seguir los principios islámicos y también los efectos que están causando las drogas entre la juventud musulmana.

'Las drogas destruyen la nación del islam', indicó.

También lamentó en su discurso que en algunos países musulmanes se cuestione la legitimidad de que la mujeres lleven velo.

El sermón del muftí fue el momento clave en la jornada de ayer de las tres fechas más importantes de la peregrinación o 'hach' a La Meca, que, en distintas etapas, se cumple en un corredor que une en un lado a la ciudad y en el otro extremo al monte Arafat.

Al contrario que el miércoles, cuando se produjo una fuerte lluvia en este país desértico que creó graves problemas en el desplazamiento de los fieles, ayer los peregrinos disfrutaron de una jornada soleada.

En la colina Arafat, de granito y con unos 70 metros de altura, los creyentes purifican sus pecados y cumplen con uno de los rituales más importantes del 'hach'.

El monte Arafat, conocido también como 'Yabal al Tauba' (monte del Arrepentimiento), quedó completamente cubierto de fieles, quienes tras la puesta del sol se desplazarán a la localidad vecina de Muzdalifa.

Vestidos con el 'irham', un traje de dos piezas de tela blanca sin costuras, los peregrinos recitaron durante la ascensión al monte frases de alabanza a Dios, entre las que domina 'Labbaik Allah-umma Labbaik' (Heme aquí, Oh Señor).

Según las autoridades saudíes, las lluvias que cayeron causaron la muerte de 48 personas y otras 900 tuvieron que ser rescatadas por las corrientes de agua.

Las regiones más afectadas fueron las de Yeda, La Meca y Rabegh.

En la primera se produjeron la mitad de las víctimas y en total cayeron unos 70 milímetros de lluvia en menos de dos horas, lo que supone más de dos tercios de la precipitación media anual del país.

Algunos de los que querían llegar a La Meca desde Yeda, la segunda ciudad del país, no consiguieron su propósito o tuvieron que dedicar todo el día a un desplazamiento para el que normalmente se necesitan 45 minutos.

Las fuerzas de seguridad se esforzaron por limpiar los destrozos causados por las lluvias y garantizar la seguridad y tranquilidad de los peregrinos.

"Signor Berlusconi, è o non è frequentabile il regime turkmeno?", di Reporters sans frontières



Fonte Originale:
http://www.rsf.org/Monsieur-Berlusconi-oui-ou-non-le.html

Fonte della traduzione italiana:
http://www.articolo21.org/6197/editoriale/signor-berlusconi-e-o-non-e-frequentabile-il.html


Reporters sans frontières è "sconvolta" dalla segretezza che circonda la visita in Italia del presidente turkmeno Gurbanguly Berdymukhamedov. A Roma è arrivato il leader di uno dei paesi più repressivi del mondo, ieri ha incontrato una delegazione di uomini d'affari e oggi incontra il primo ministro italiano Silvio Berlusconi.

Contattato da Reporters sans frontières, la scorsa settimana, il Ministero italiano degli Affari Esteri ha negato ogni visita del presidente turkmeno. Le agenzie di stampa non avevano alcuna informazione. Solo recentemente, gli uffici della Presidenza del Consiglio hanno infine spiegato che Berdymukhamedov arrivava in risposta ad un invito personale di Berlusconi e non per una visita di Stato.

"Tra capi del potere esecutivo non vi è alcun invito privato. Delle due cose l’una: o il regime turkmeno (173° su 175 nella classifica della libertà di stampa 2009 elaborata da RSF) è un tipo di un governo "normale", e allora la visita del suo capo di Stato è un evento pubblico che dovrebbe di norma essere portato all'attenzione dell'opinione pubblica, oppure il regime non è “presentabile” e allora l’opportunità di incontrare il signor Berdymukhamedov dovrebbe essere almeno oggetto di un dibattito serio". Reporters sans frontières ha aggiunto: "Il primo ministro italiano Berlusconi dovrebbe spiegare pubblicamente il suo comportamento e fornire dettagli sulle discussioni intercorse."

L'Unione europea ha recentemente avviato un riavvicinamento con il Turkmenistan, considerato uno dei principali fornitori potenziali di gas per il suo gasdotto Nabucco. La Russia sta cercando di rinegoziare i termini per l'acquisto degli idrocarburi turkmeni e le prospettive di cooperazione con l'UE sono state confermate dall’International Forum 2009 "Petrolio e gas del Turkmenistan", tenutosi dal 16 al 19 novembre a Ashgabat. Tra le società internazionali in competizione per i contratti di gas, l'italiana ENI è in buona posizione.

Dipendente dalle entrate provenienti dalle esportazioni del suo gas, il Turkmenistan cerca attivamente di diversificare i suoi sbocchi e di migliorare la sua immagine a livello internazionale. Dopo aver cercato di attirare gli investitori costruendo, nello scorso mese di giugno, una sorta di « Las Vegas turkmeno » sul Mar Caspio - un progetto estremamente oneroso -, il governo ha annunciato l'inizio di una « rivoluzione elettronica » che dovrebbe in teoria rendere più efficace il suo operato. Ma questo cambiamento non deve fuorviarci.

“All'inizio del 2009, il siluramento di due importanti esponenti del sistema della censura ufficiale aveva fatto credere in una relativa liberalizzazione del Paese. Ma dietro la facciata, nulla è cambiato e il Turkmenistan resta uno dei Paesi più repressivi del mondo per i giornalisti. L'universo mediatico nazionale non comprende la possibilità di critiche nei confronti del regime. Alcuni cybercaffè sono stati autorizzati, ma l'accesso ai siti dell'opposizione è bloccato, gli scambi di email sono sorvegliati e consultare siti d'informazione alternativi può essere pericoloso. Come prendere sul serio le velleità riformatrici di un regime che esorta i giornalisti locali ad ispirarsi al lavoro dei media stranieri ma che poi non permette a nessun giornalista o studente turkmeno di uscire dal Paese?”, continua RSF.

Lo scorso 20 ottobre, il ricercatore e militante ecologista Andreï Zatoka è stato arrestato con moventi completamente prefabbricati dalle autorità. Nove giorni dopo è stato condannato a cinque anni di carcere. Solo grazie alla sua doppia nazionalità (russo-turkmena) e alle pressioni di Mosca, - per una volta d'accordo con la comunità internazionale – Zatoka è stato liberato ed espulso in Russia.

I collaboratori locali dei media stranieri rischiano continuamente di essere perseguitati dalle autorità. Il sistema di intimidazioni è tale che i giornalisti turkmeni sollecitati dai giornali stranieri rifiutano categoricamente di lavorare per loro. L'esempio di Sapardourdy Khadjiev e di Annakourban Amanklytchev contribuisce a perpetuare la paura. I due giornalisti sono stati condannati a 6 e 7 anni di detenzione nel 2006 per “possesso di munizioni illegali”, dopo aver lavorato per la società audiovisiva francese Galaxie-Presse che preparava un reportage sul Turkmenistan per il canale France 2. Secondo recenti testimonianze, le condizioni di salute dei due giornalisti si sono deteriorate: sono colpiti da svariate infezioni (in particolare allo stomaco, ai reni), e da dolori alle gambe e alle articolazioni. Non possono beneficiare di cure mediche adeguate, e nessuna organizzazione internazionale, neanche il CICR, è autorizzata a fare loro visita. Inoltre, i loro familiari ed amici, esattamente come quelli di Ogoulsapar Mouradova –corrispondente di Radio Free Europe/Radio Liberty morta in carcere sotto i colpi dei suoi carcerieri, non sono autorizzati a lasciare il Paese, sono intercettati, vengono ostacolati nella loro ricerca di un lavoro o nei loro studi

"Deve essere chiaro al governo italiano, come agli altri paesi membri dell'Unione europea, che l’apertura commerciale e diplomatica verso il Turkmenistan non può trascurare la situazione dei diritti umani e della libertà di la stampa," ha concluso la organizzazione.

Per approfondimenti sui rapporti tra Unione europea e Turkmenistan, si faccia riferimento anche al rapporto di Global Witness: "All that Gas? The EU and Turkmenistan":
http://www.globalwitness.org/media_library_detail.php/879/en/all_that_gas_the_eu_and_turkmenistan

Moriscos, la historia incómoda, de Juan Goytisolo



Fonte: http://identidadandaluza.wordpress.com

En el pasado de todos los países alternan los episodios embarazosos y los que son motivo de patriótica exaltación. El cuarto centenario de la expulsión de los moriscos en el reinado de Felipe III se incluye, como es obvio, entre los mencionados en primer lugar. Fuera de la fundación El Legado Andalusí y de los historiadores convocados por éste el próximo mes de mayo, la España oficial y académica se ha encastillado en un precavido silencio que revela su manifiesta incomodidad.

Lo acaecido de 1609 a 1614 es desde luego poco glorioso y constituye el primer precedente europeo de las limpiezas étnicas más o menos sangrientas del pasado siglo. Las medidas “profilácticas” recetadas por el duque de Lerma con el apoyo decisivo de la jerarquía eclesiástica encabezada por el patriarca Ribera, fueron objeto de un largo, incierto y controvertido debate político-religioso cuyas etapas, aunque sea a vuela pluma, conviene recordar: 1499, conversión forzosa de los granadinos por el cardenal Cisneros; 1501-02, pragmática del mismo dando a elegir a los musulmanes del reino de Castilla entre el exilio y la conversión: los mudéjares del Medioevo pasaron a ser así, pura, y simplemente, moriscos; 1516, se les fuerza a abandonar su vestimenta y costumbres, aunque la medida queda en suspenso por espacio de diez años; 1525-26, conversión por edicto de los de Aragón y Valencia; 1562, una junta compuesta de eclesiásticos, juristas y miembros del Santo Oficio prohíbe a los granadinos el uso de la lengua árabe; 1569-70, rebelión de la Alpujarra y guerras de Granada… A partir del aplastamiento de los moriscos y de la ejecución de Aben Humeya, la política de Felipe II consistió en dispersar a los granadinos y en reasentarlos en Castilla, Murcia y Extremadura, lejos de las costas meridionales y de las posibles incursiones turcas.

Tantas vacilaciones y cambios de rumbo reflejaban las contradicciones existentes entre una jerarquía eclesiástica muy poco respetuosa de la ética universal cristiana y los intereses de una parte de la nobleza peninsular, para la que la expulsión de quienes trabajaban sus tierras significaba la ruina de la agricultura. Como sabemos por la historiografía desde fines del siglo XIX, la cruzada político-religiosa fue objeto entre bastidores de una áspera controversia. Mientras algunos se oponían a la expulsión y predicaban el catecumenado y la asimilación gradual, los elementos más duros del episcopado se decantaban por propuestas más contundentes: la esclavitud, el exterminio colectivo o la castración de todos los, varones y su deportación a la isla de los Bacalaos, esto es, a Terranova. Al destierro a la más cercana orilla africana, sostenido por la mayoría de los miembros del Consejo de Estado, un santo obispo opuso una argumentación impecable: puesto que el llegar a Argel o a Marruecos, los moriscos renegarían de la fe cristiana, lo más caritativo sería embarcarles en naves desfondadas a fin de que naufragaran durante el trayecto y salvaran sus almas.

En el debate que enfrentó durante décadas a -perdóneseme el anacronismo- palomas y halcones, éstos contaron con la pluma elocuente de propagandistas como fray Jaime de Bleda, González de Cellorigo, fray Marcos de Guadalajara y, sobre todo, de Pedro Aznar de Cardona, para quien la expulsión cerraba definitivamente el largo e ignominioso paréntesis abierto por la invasión de 711: la católica España lo sería, por obra de Lerma y del Tercer Filipo, sin excepción alguna. Junto a los alegatos de índole religiosa, se esgrimían otros de orden demográfico: el peligro que suponía el gran crecimiento de la población morisca en abrupto contraste con el estancamiento o caída del de los cristianos viejos en razón del celibato eclesiástico, la enclaustración femenina en los conventos, las guerras de Flandes y la emigración a América. Dicha argumentación, resucitada hoy por los ultras de la identidad europea, fue irónicamente resumida por el Berganza cervantino en el Coloquio de los perros.

El problema morisco y la terapéutica radical del mismo han sido objeto de numerosos y bien documentados estudios en el último medio siglo por historiadores tan diversos como Américo Castro, Domínguez Ortiz, Julio Caro Baroja, Mercedes García-Arenal, Bernard Vincent, Louis Cardaillac, Márquez Villanueva y un largo etcétera. Gracias a ellos, conocemos las reflexiones que hoy denominaríamos cívicas de quienes se opusieron al bando de expulsión de hace cuatro siglos. Muy significativamente, la mayoría de ellos formaba parte de la, no por desdibujada menos visible, comunidad de cristianos nuevos de origen judío, cuya defensa de la asimilación de los moriscos era asimismo un alegato pro domo, en la medida en que contradecía e impugnaba los muy poco cristianos estatutos de limpieza de sangre. La reivindicación del comercio, del trabajo y del mérito frente a la “negra honra” de los cristianos viejos, apuntaba al objetivo de detener la ya perceptible decadencia española y las largas “vacaciones históricas” que se prolongarían por espacio de dos siglos, hasta las Cortes de Cádiz, pese a las políticas más sensatas de Olivares y de los ministros ilustrados del XVIII. González de Cellorigo, cuyo memorial dirigido al monarca -De la política necesaria y útil restauración de la república de España- condensa en el título su contenido regeneracionista, y la excelente Historia de la rebelión y castigo de los moriscos, de Luis de Mármol y Carvajal -evocadora de una tragedia humana que hubiera podido evitarse con planteamientos más pragmáticos-, se ajustan a la corriente del pensamiento erasmista al que se adscribían los partidarios de una modernización de la ensimismada sociedad hispana.

En una obra de próxima publicación y que acabo de leer por gentileza de su autor -Moros, moriscos y turcos en Cervantes-, Francisco Márquez Villanueva analiza con su habitual competencia los escritos, en su mayoría inéditos, del humanista Pedro de Valencia, discípulo y testamentario del hebraísta Benito Arias Montano. Su Tratado acerca de los moriscos de España, desconocido hasta su publicación en 1979, y que no llegó a mis manos sino en fecha reciente, quizá sea, visto con la perspectiva del tiempo, la defensa mejor razonada de la causa de los expulsos. Judeoconverso, como Arias Montano, y enemigo de la escolástica y de la ideología tridentina, denuncia con energía “el agravio que se les hace (a los moriscos) en privarlos de sus tierras y en no tratarlos con igualdad de honra y estimación con los demás ciudadanos y naturales”. Como fray Luis de León (recuérdese lo “de generaciones de afrenta que nunca se acaba”), Pedro de Valencia se alza contra los estatutos del cardenal Siliceo y propugna una política de matrimonios mixtos de moriscos y cristianos viejos para “persuadir a los ciudadanos de la república, que todos son hermanos de un linaje y de una sangre”.

El espectáculo de decenas de millares de mujeres y hombres bautizados a quienes se separaba de sus hijos mientras imploraban misericordia a Dios y al rey y proclamaban en vano su voluntad de permanecer en su patria, resultaba para algunos cristianos sinceros difícil de soportar. Las condiciones brutales de la expulsión y las matanzas llevadas a cabo de quienes huían de ella fueron acogidas con tristeza y compasión por una minoría pensante, y con clamores de odio y con vítores por aquellos que, como Gaspar de Aguilar, las convirtieron en cantares de gesta.

La mayoría de los moriscos se refugiaron, con muy diversa fortuna, en el Magreb, y los naturales de Hornachos crearon en Marruecos la llamada república de Salé, con la esperanza ilusoria de congraciarse con el rey y retornar algún día a España. Los del Valle de Ricote fueron autorizados a emigrar voluntariamente durante un lapso de cuatro años por la frontera francesa y a dirigir sus pasos a otros países europeos. Aunque totalmente asimilados, el favorito de Felipe III firmó, sin que le temblara el pulso, su orden de destierro colectivo en 1614. El episodio del morisco Ricote -el encuentro con su paisano Sancho Panza- en la Segunda Parte del Quijote, permitió a Cervantes, maestro en el arte de la astucia, recoger la voz de quienes fueron víctimas, de tan salvaje atropello.

“Salí -dice el morisco- de nuestro pueblo, entré en Francia y aunque allí nos hacían buen acogimiento, quise verlo todo. Pasé a Italia y llegué a Alemania y allí me pareció que se podía vivir con más libertad, porque sus habitadores no miran en muchas delicadezas: cada uno vive como quiere, porque en la mayor parte de ella se vive con libertad de conciencia”.

¡Libertad de conciencia! De refilón, y como quien no quiere la cosa, el autor del Quijote pone el dedo en la llaga. Los despiertos centinelas del Santo Oficio eran todo oídos pero a buen relector sobran más palabras.

Los hijos de Al-Andalus


Fonte: http://www.webislam.com/?idv=1975


WebIslam

giovedì 26 novembre 2009

La croce della discordia


Fonte:
http://viaggionelsilenzio.ilcannocchiale.it/post/2379290.html

13 novembre 2009

Non accena a placarsi la gazzarra scatenata dalla sentenza della Corte di Strasburgo sulla esposizione dei crocifissi nelle aule scolastiche. La sentenza afferma che la presenza del crocifisso costituisce “una violazione del diritto dei genitori ad educare i figli secondo le loro convinzioni e del diritto degli alunni alla libertà di religione”, ed in sostanza ribadisce quanto già contenuto nell'articolo 3 della costituzione italiana, in vigore dal 1946, che sancisce l'uguaglianza di tutti i cittadini a prescindere anche dalla religione.

A chi con facilità dimentica la storia è opportuno ricordare che l'Italia nel 1848, con lo Statuto Albertino, riconobbe il Cattolicesimo come religione di Stato, e che una circolare del Ministero della Giustizia fascista, nel 1926, impose i crocefissi nei luoghi pubblici. Tuttavia, con la fine della seconda guerra mondiale e con l'adozione della Costituzione, l'Italia divenne uno Stato laico, non subalterno ad altri poteri quali istituzioni religiose o partiti politici confessionali ideologici. E con la celerità che contraddistingue la Chiesa cattolica, appena quarant'anni dopo, la laicità dello Stato italiano fu ribadita con la revisione dei Patti Lateranensi, nel 1984, e la sentenza 203/1989 della Corte Costituzionale ulteriormente confermò che la laicità è il principio supremo dello Stato.

Con la revisione del Concordato tra Chiesa e Stato, firmata da Bettino Craxi e dal cardinale Casaroli, la Chiesa si rassegnò a non essere riconosciuta come religione di Stato, ricevendo in cambio alcune "gratifiche": venne istituito in quella occasione il meccanismo dell'otto per mille, fu garantito alla Chiesa cattolica il diritto di "istituire liberamente scuole di ogni ordine e grado e istituti di educazione" e ad essi fu riconosciuta la parificazione alle Scuole Pubbliche, furono riconosciuti immunità e privilegi alle figure ecclesiastiche. Tuttavia, alcune "abitudini" precostituzionali sembrano divenute prassi consolidata. Tra esse anche quella di esporre simboli religiosi in sedi "inappropriate", poichè tali sedi, rientrando nel novero delle istituzioni statali, dovrebbero conformarsi alle leggi dello Stato, non esponendo simboli religiosi che possano anche solo generare il dubbio di una non laicità dell'istituzione.

Qualche anno fa ebbe una certa risonanza un procedimento giudiziario nei confronti di un giudice, Luigi Tosti, che si era astenuto dal tenere le udienze a causa della presenza del crocifisso nelle aule giudiziarie. Fu incriminato per omissione di atti di ufficio, sebbene avesse garantito il proseguimento dell'attività facendosi sostituire da colleghi, e fu condannato a sette mesi di reclusione e all'interdizione per un anno dai pubblici uffici. La sentenza di primo grado fu confermata in appello ma fu ribaltata dalla Cassazione, che affermò l'insussistenza del reato, facendo notare che la circolare del ministero della Giustizia risalente al 1926 “appare un atto privo di fondamento normativo e quindi in contrasto con il principio di legalità dell’azione amministrativa” e “non più in linea con il principio costituzionale di laicità dello Stato e con la garanzia della libertà di coscienza e di religione”.

Altrettanto dovrebbe valere per le scuole pubbliche, i seggi elettorali, gli ospedali pubblici, i luoghi "istituzionali". E invece la sentenza della Corte di Strasburgo ha sollevato un vespaio. E i politici, ormai sempre più simili a starlette che a uomini di Stato, hanno dato il via libera a polemiche pubbliche, risse mediatiche e iniziative stravaganti.

Daniela Santanchè, leader del movimento per l'Italia, durante la trasmissione Domenica 5, non si è fatta scrupolo di definire Maometto "poligamo e pedofilo", dimenticandosi, tuttavia, delle migliaia di preti pedofili che può vantare la Chiesa cattolica. Del resto, insultare il Profeta è un ottimo modo per affrontare seriamente la problematica del dialogo interreligioso.

A Palermo l'Udc ha deciso di distribuire crocifissi ai passanti, lanciando la campagna "Adotta un crocifisso". Del resto, i radicali, qualche anno fa, distribuivano preservativi e marijuana.

La Lega Nord si distingue per lo zelo nella difesa del simbolo cattolico, sebbene sia invece versata al rito celtico per i matrimoni: a Sezzadio il sindaco leghista ha emesso un'odinanza con la quale stabilisce una multa di 500 euro a chiunque rimuova il crocifisso dalle aule comunali. Il presidente della Lega Nord Trentino, Alessandro Savoi, ha appeso un crocifisso nell’aula del consiglio regionale, ed è scoppiata una mezza rissa. E poi gazebo per le raccolte di firme e iniziative bislacche: a Gavirate, un piccolo centro sul lago di Varese, l’imprenditore Giorgio Feraboli ha fatto mettere una croce alta sei metri all’ingresso della sua fabbrichetta, e i suoi 34 operai hanno perfino contribuito alla spesa; a Frigento, nell'avellinese, il deputato del Pdl Marco Pugliese ha messo nel suo giardino una croce di marmo alta quattro metri e mezzo.

Insomma il crocifisso è diventato un vessillo, come ai tempi delle crociate. Solo che stavolta l'obiettivo non è liberare la Terra Santa, ma accaparrarsi consensi, fomentare la discriminazione, soffiare sul fuoco dell'intolleranza. I vescovi, all'emissione della sentenza, si erano stracciati le vesti. Avvenire, il quotidiano della Cei, in un editoriale di Carlo Cardia, aveva parlato di un'apertura delle ostilità nei confronti del crocifisso. "Un Europa che giunga al punto di negare, nascondere o abbattere la propria tradizione e identità cristiana diventerebbe - avverte 'Avvenire' - una terra di nessuno, derisa dagli altri, incapace di trasmettere i suoi valori piu' profondi, di confrontarsi con altri popoli e paesi in un epoca globalizzazione che chiede incontro e dialogo". Insomma, ad innescare la polemica è stata proprio la Chiesa. E i politici non si sono fatti scappare l'occasione, ma calcando troppo la mano, tant'è che i vescovi hanno fatto un passo indietro. Il primo segnale è giunto da Padova, dove un comunicato della Diocesi, ispirato del vescovo Antonio Mattiazzo, ha definito i «gesti pubblici simbolici contro la decisione della Corte di Strasburgo, atti plateali non condivisibili dalla comunità cristiana». E Maurizio Conte, deputato regionale della Lega, in risposta, ha ricordato lapidariamente che "la Chiesa ha utilizzato il crocefisso per farci le crociate". Insomma, se il crocifisso dev'essere strumentalizzato, che possano strumentalizzarlo tutti.

Il sindaco di Cittadella, Massimo Bitonci, (celebre per l'ordinanza anti-sbandati che istituiva una commissione per estromettere dal territorio poveri, disoccupati e senzatetto) si é lanciato in una serie di consigli al sindaco di Abano Terme, la cittadina dove risiede la famiglia Albertin, che ha dato via al procedimento presso la Corte di Strasburgo: primo fra tutti, togliere la residenza alla famiglia Albertin, dato il danno che hanno provocato all’intera comunità italiana. E poi ha consigliato alla famiglia in questione di non passare per la sua città: potrebbero trovare dei cartelloni con le loro facce con scritto “Wanted”.

Non pago, il primo cittadino in questione è sceso in piazza a distribuire crocifissi ai passanti. In una lettera aperta, a lui indirizzata, si legge: "La croce rappresenta la sofferenza, l’ultimo, il povero, il diverso, l’emarginato. Pertanto quando brandisci la croce come un moderno “crociato” devi rappresentare questi valori e non altri. Se il simbolo religioso viene usato in maniera ipocrita, strumentalizzato, solo per un tornaconto mediatico elettorale, esponendolo e piegandolo al solo scopo di raccattare più consenso possibile, allora ci ribelliamo come cittadini e come fedeli. Ora per ricordarti che la tua politica delle ordinanze, che tanto successo ti ha portato a livello personale, è talvolta decisamente contro questi principi ed è ispirata a valori diametralmente opposti rispetto a quelli cristiani di solidarietà e condivisione, abbiamo pensato di regalarti un vangelo.
Se ti sta veramente a cuore la croce e quanto rappresenta, leggitelo e cerca di ispirare ad esso la tua azione politica, indirizzandola agli ultimi, ai poveri, ai diversi, agli immigrati, insomma a quelli che sono “poveri cristi in carne ed ossa” qui su questa terra.
La croce senza il vangelo è solo un pezzo di legno, è solo col messaggio evangelico che assume il suo alto valore simbolico."

Non si può che essere d'accordo.

Ama il prossimo tuo



Fonte:
http://viaggionelsilenzio.ilcannocchiale.it/?r=125837

E così ci siamo. Con una mano si brandiscono crocifissi e con l'altra il manganello, pronti a sfollare, nel nome di Dio, extracomunitari senza permesso di soggiorno, o col permesso scaduto, o col permesso non rinnovato.

A Coccaglio, il paesino il cui sindaco leghista ha emanato il provvedimento, i vigili vanno casa per casa, come facevano i nazisti per scovare gli ebrei. E l'hanno chiamata "Operazione White Christmas", perchè, come spiega l'assessore leghista alla Sicurezza Claudio Abiendi "per me il Natale non è la festa dell'accoglienza, ma della tradizione cristiana, della nostra identità".

Coccaglio conta settemila anime, di cui 1500 immigrati. Hanno problemi di criminalità? Neanche per idea, e lo dice lo stesso sindaco, Franco Claretti: "Da noi non c'è criminalità, vogliamo soltanto iniziare a fare pulizia". Come con gli ebrei, appunto. E quando qualche cittadino ha protestato contro il provvedimento, definendolo poco in linea col Vangelo, l'assessore Abienti ha replicato: "Io sono credente, ho frequentato il collegio dai Salesiani. Questa gente dov'era domenica scorsa? Io a Brescia dal Papa".

E poco importa se la linea della Chiesa, in termini di immigrazione, si discosta, e di molto, da quella della Lega. All'assemblea dei vescovi tenutasi ad Assisi il 9 novembre, il cardinale Bagnasco, presidente della Cei, ha sottolineato la pericolosità del clima di odio che sembra essere dilagato un po' ovunque. "Il nostro Paese, con la sua esposizione geografica, quasi a ponte tra Nord e Sud del mondo, è chiamato a rinvigorire la propria tradizionale apertura ai popoli africani, aiutandoli anzitutto a promuovere il loro sviluppo interno", ha affermato il presidente della Cei.

Tuttavia, nella stessa sede, sempre il cardinale Bagnasco ha definito la sentenza della corte di Strasburgo "un'impostura" di minoranze esigue che rischiano di far allontanare l'Europa dalla gente. E, già che c'era, ha anche tenuto a precisare un paio di altri punti. Sull'ora di religione islamica ha ribadito le proprie riserve, asserendo che l'insegnamento della religione cattolica "non è un'ora di catechismo" ma una occasione di conoscenza di una fede che fa parte del "patrimonio storico del popolo italiano". E, già che c'era, ha chiesto che i fondi destinati al sistema dell'istruzione non statale (alle scuole private gestite dal clero, per essere chiari) non siano tagliati nella prossima Finanziaria. "Ci si augura - ha detto il presidente della Cei - che le cifre inizialmente previste con decurtazioni consistenti, possano essere prontamente reintegrate in modo da consentire agli enti erogatori dei servizi di mantenere gli impegni già assunti". Sulla scuola pubblica, che versa in una crisi ben peggiore, neanche un fiato.

Molto, invece, sulla pillola abortitva, la Ru486. In merito, l'esimio prelato ha chiesto che sia riconosciuta "la possibilità dell'obiezione di coscienza agli operatori sanitari, compresi i farmacisti e i farmacisti ospedalieri, che non intendono collaborare direttamente o indirettamente ad un atto grave". Ma il cardinale non si è limitato solo alle vicende italiane, ed ha tenuto a ricordare il massacro di sette cristiani in Sudan avvenuto agli inizi di ottobre. Sui 40 anni di guerra civile che lacerano il pease, sui due milioni di morti solo per gli effetti delle carestie successive alle guerre, sui 4 milioni di rifugiati, sulla "pulizia etnica" in Darfur, la regione occidentale del Sudan teatro di un conflitto feroce, neanche una parola. Ma il nord del Sudan, dove c'è il Darfur, è musulmano. E la Chiesa si straccia le vesti solo per i massacri dei cristiani.

E se c'è da proteggere un sacerdote che ha massacrato centinaia, migliaia di persone? E' un sacerdote, via! Lo si protegge! E magari lo si porta in Italia, il paese che tutto accetta e tutto inghiotte, perfino le medicine più amare. Come padre Seromba, che massacrò duemila persone in Rwanda, seppellendole vive nella propria chiesa e facendola spianare dai bulldozer e che trovo rifugio in Toscana. Finchè African Rights non lo identificò. E, di fronte alla richiesta di estradizione, il Vaticano lottò con le unghie e con i denti, estorse condizioni e privilegi per il suo prete. Anche se aveva massacrato 2000 persone.

Un caso unico? Sciocchezze. Perchè African Right ne ha trovato un altro. Sempre in Toscana, sempre tutelato dalla chiesa, sempre responsabile di massacri in Rwanda. Si chiama Emmanuel Uwayezu, ha 47 anni e da 4 anni è vice parroco della chiesa di Ponzano, a Empoli. E' accusato da African Rights di essere coinvolto nel massacro, il 7 maggio 1994, "di più di 80 giovani alunni fra i 12 e i 20 anni" che studiavano nel complesso scolastico Misericordia di Maria, di cui era direttore, a Kibeho, nel sud del Ruanda.

"La mattina del 7 maggio 1994 - denuncia African Rights - un gran numero di miliziani che brandivano machete e coltelli ha accerchiato gli alunni, la maggioranza dei quali si trovava nel refettorio. Padre Uwayezu era là. I gendarmi che aveva piazzato "per garantire la sicurezza dei ragazzi" hanno sparato in aria invece di disperdere gli attaccanti. Il massacro è quindi cominciato. A eccezione di un pugno di sopravissuti, gli studenti in maggioranza morirono, uccisi dai fucili o dalle granate dei gendarmi o dalle lance, le accette e i machete dei miliziani". "Padre Uwayezu - dice ancora l'Ong - è tornato a Kibeho diversi giorni dopo i massacri per fare in modo che i gendarmi impartissero un addestramento militare agli allievi hutu di sesso maschile affinché potessero cercare i sopravissuti".

Don Emmanuel nega: "Io non ero più ufficialmente il direttore della scuola, perché intanto il vescovo mi aveva tolto la responsabilità, chiedendomi però di restare per aiutarli. Con due gendarmi ingaggiati dalla diocesi - ha proseguito il sacerdote - andammo dal vescovo per avvertirlo del pericolo imminente e subito fu organizzata un'autocolonna per la mattina successiva. Volevamo portarli via e così cercare di salvarli. Invece, quando stavamo per partire, arrivò la notizia che il massacro era stato già compiuto". Don Emmanuel, ordinato sacerdote nel 1989, è in Italia da oltre 15 anni e, prima di essere trasferito a Empoli, è stato impegnato anche in una parrocchia fiorentina.

Dopo il suo arresto, il 20 ottobre, su mandato di cattura internazionale emesso dalle autorità ruandesi, sono stati disposti gli arresti domiciliari in una struttura fiorentina per il sacerdote, mentre il Rwanda ha manifestato l'intenzione di chiederne l'estradizione. La curia fiorentina, guidata dal cardinale Giuseppe Betori, ha espresso la propria fiducia nella giustizia e nel sacerdote: "Siamo fiduciosi nella giustizia, abbiamo ascoltato le sue ragioni, lui si e' sempre dichiarato innocente, e la sua versione ci sembra plausibile".

Uguale disinteresse meritano il Tibet e il Dalai Lama. Quest'ultimo, in visita in Italia, non è stato ricevuto da Benedetto XVI. Forse perchè il Vaticano è coinvolto in delicate trattative con la Cina, dove i cattolici sono costretti in semiclandestinità; forse perchè il Dalai Lama, sulla polemica sull'esposizione del crocifisso nei luoghi istituzionali, ha affermato: "Siamo ormai in una società multietnica e multireligiosa, bisogna rispettare la sensibilità di tutti, compresa quella dei laici, senza imporre inutili e ingiuste sofferenze a nessuno."
Una posizione molto, molto vicina a quella della chiese protestanti italiane, ma ben lontana da quella della Chiesa cattolica.

Amir Bukvić - Aristotele a Bagdad




http://www.lulu.com/content/libro-a-copertina-morbida/aristotele-a-baghdad/7667068

Amir Bukvić in Aristotele a Baghdad porta il lettore nel lontano passato, nell’età d’oro di Baghdad. Si serve di circostanze e situazioni remote che operano simbolicamente per esprimere problemi, rapporti e limiti del mondo contemporaneo e che rimandano alla sua tormentata Bosnia. Un re «illuminato», desideroso di conoscenza e di cultura, per chiarire i sui suoi dubbi filosofici, riunisce intorno a sé i migliori pensatori, filosofi, scienziati del regno, noncurante sia della loro nazionalità, che della loro religione. Aristotele diventa per questo re e per i personaggi che lo circondano lo stimolo per ogni riflessione.
Questo testo parla di un mondo mistico e magico allo stesso tempo, di quei territori in cui si incontravano tutte le religioni e culture ma do-ve avvenivano anche i più grandi conflitti. Bukvić si chiede, allora, se il tempo e gli eventi ritornino sempre uguali a se stessi, si addentra in quegli spazi e cerca delle risposte che lo aiutino a comprendere la con-temporaneità, la ciclicità della storia.
L’incomunicabilità è uno dei temi del dramma. In esso si percepisce la volontà di credere in un mondo in cui la convivenza tra le culture di-venti possibile. La conoscenza dell’altro sembra essere l’unico cammino per il raggiungimento di tale scopo.
Le parole commedia e tragedia diventano la chiave di lettura della nostra realtà. Afferma Bukvić: “Non voglio parlare di nazionalità, delle persone che vivono in quei territori. Tutti devono cercare di capire il significato di quelle due parole. Quando verrà scoperto il loro significato allora ci sarà possibilità di dialogo. Tutto ciò che avviene intorno a noi sono tragedia e commedia, dall’inizio dell’umanità fino ad oggi. La non conoscenza del loro significato nel senso più profondo della parola rappresenta la non conoscenza del dialogo.”

Bambini rom Una riflessione sugli immigrati.



Fonte:
http://www.agoravox.it/tribuna-libera/article/i-bambini-rom-11039

In questi ultimi tempi si sente tanto parlare dell’immigrazione in Italia e delle sue conseguenze. Non c’è giorno in cui non si parli di aggressioni, furti e violenze da parte di extracomunitari, regolari o clandestini che siano.

Si punta sempre, a torto o a ragione, il dito accusatore su questa gente, che si aggira per le vie delle nostre città, turbando la tranquillità ed il quieto vivere delle nostre famiglie. I cittadini, anche quelli ben disposti all’accoglienza, cominciano a nutrire forti dubbi sulla cosiddetta "integrazione", e hanno paura, si barricano nelle case, evitando di uscire la notte per non fare brutti incontri.

Mai come in questo periodo si è tanto parlato di violenza sulle donne da parte di extracomunitari, di sfruttamento della prostituzione minorile e di spaccio di droga ad opera di bande straniere malavitose.

Gli immigrati in Italia hanno raggiunto, in pochi anni, il 7% della popolazione, e di questo passo, in mancanza di adeguata regolamentazione, si raggiungeranno presto percentuali significative e preoccupanti. E in molti italiani, pur consapevoli che esistono, fra gli altri, extracomunitari onesti e lavoratori, si è insinuato il germe della rabbia, che finisce sempre per alimentare comportamenti di intolleranza, se non di vero e proprio razzismo. Ne fanno le spese soprattutto gli albanesi e i rumeni.

Eppure, se si riflettesse serenamente e senza pregiudizi, basterebbe conoscere o anche osservare con attenzione una qualunque famiglia di immigrati, con i loro bambini dallo sguardo pulito e innocente, per provare uno strano senso di smarrimento, di profonda comprensione e solidarietà. E anche di colpa.

L’altro giorno, il "Corriere della Sera" ha riportato la lettera di un lettore di Milano che, per circa un anno, ha avuto insediato nel suo quartiere un campo di rom rumeni, sgomberato nei giorni scorsi in seguito alle pressanti ed aspre proteste dei residenti.

"Da residente della zona", scrive il lettore del Corriere, "dovrei essere contento perché non ci saranno più queste persone, trasandate e senza lavoro, che fanno paura quando si incontrano la sera nei viali, e che vivono di elemosina e di espedienti. In realtà, invece, sono triste. Nei giorni scorsi ho visto dei genitori rom portare i figli nel parco sotto casa mia, staccare uno dei tubi per l’irrigazione del prato e lavare i bambini così, all’aperto, davanti agli occhi di tutti. Sul momento son stato preso da un impeto di rabbia e avrei voluto allontanarli, indignato. Poi ho pensato ad un padre che, per lavare i propri figli, è costretto ad umiliarsi in questo modo perché nel campo dove vive non c’è acqua e non ha altri mezzi per cercare una sistemazione migliore. E mi sono fermato".

La lettera prosegue: "Il giorno dello sgombero ho visto i bambini rom piangere perché non andranno più a scuola, non vedranno più i compagni e le maestre. Quando sono arrivati, lo scorso anno, questi bimbi non conoscevano una parola di italiano. Li vedevo arrivare nella scuola elementare di mia figlia ed erano spaventati, con lo sguardo preoccupato, e non volevano separarsi dai genitori. Anche i genitori erano timidi e si tenevano in disparte quasi come se si vergognassero di avvicinarsi ai residenti. Dopo qualche mese erano cambiati, sia i grandi che i piccoli. I bambini rom erano felici e giocavano con gli altri bambini. Accompagnando mia figlia a scuola, la vedevo correre incontro alla sua nuova amichetta che viveva in una casa con le ruote. Le vedevo abbracciarsi strette, prendersi per mano e raccontarsi le avventure del giorno prima. Anche i genitori rom sorridevano, ma sempre con una vena di malinconia".

Infine, il lettore si domanda: "Che sarà ora di queste famiglie? Dove andranno questi bambini? Che cosa si può fare per loro?". Tutti interrogativi destinati a rimanere senza risposta, non solo per i bambini rom, ma anche per tutti i bambini che per fame o per sventura sono costretti ad insediarsi, con i genitori, in Paesi stranieri e ne vengono, senza colpe, continuamente cacciati.

Questa lettera è comunque un messaggio semplice e sincero che apre alla speranza, specialmente in questi tempi di grande confusione sul grave problema dell’immigrazione. E non solo per coloro che vengono tacciati di superficialità o di buonismo.

"Dovrei essere contento", conclude il lettore, "perché il mio quartiere è tornato alla normalità. Invece mi viene da piangere".

Viene in mente, per antitesi, un libro che circola in Italia, intitolato "Tornerò a Casablanca", che narra le vicende di un emigrante che sogna di tornare al suo Paese col suo bambino perché convinto che non vi sia futuro per lui, lontano dalla sua gente.

domenica 22 novembre 2009

Somalia: sufi in trincea, di Ugo Borga, Matteo Fagotto e Giampaolo Musumeci



Fonte: http://www.nigrizia.com

Forse per la prima volta il movimento islamico moderato, di matrice sufi, si arma e combatte. «Ci battiamo contro la creazione di uno stato islamico fondamentalista. Il nostro obiettivo è cancellare i gruppi estremisti».

Il luogo dell'appuntamento con i vertici locali dell'Ahlus Sunnah Wal-Jama'at rimane segreto fino all'ultimo. Una casa, in centro città. Ci accolgono tre persone, circondate da un pugno di uomini di scorta. A parlare è Sheik Mohamed Sheik Yusuf, portavoce, con ogni probabilità, del primo gruppo sufi combattente che la storia ricordi.

Ahlus Sunnah Wal-Jama'at è un movimento islamico, moderato, nato negli anni Novanta dalla fusione di alcune confraternite sufi , come la Ahmadiyya e la Qadiriyya. I sufi appartengono a una rete internazionale di mistici religiosi, la cui attività è essenzialmente la pratica e la diffusione della parola del Profeta.

Come e perché questo gruppo religioso ha deciso d'imbracciare le armi?

Nel nostro paese operano organizzazioni fondamentaliste straniere con diversi scopi, il primo dei quali è la creazione di uno stato islamico fondamentalista in Somalia. Queste milizie considerano gli islamici moderati dei traditori della parola del Profeta, mentre sono esse stesse a male interpretare il Corano. Hanno bruciato le nostre case, profanato le nostre tombe, ucciso i nostri fedeli. Abbiamo deciso di combattere per difendere le nostre vite, la nostra libertà religiosa. Il fondamentalismo islamico è un elemento estraneo alla cultura somala. Le forze militari di cui disponiamo sono particolarmente attive nella regione del Galmudug (insieme delle regioni del Galgududd e del Mudug, ndr).

Come avvengono gli arruolamenti? Dove si trovano i campi di addestramento delle milizie di Ahlus Sunnah? Chi vi fornisce le armi?

Gli arruolamenti avvengono su base volontaria nelle scuole coraniche e tra i fedeli. Nessuno è costretto ad arruolarsi con la forza. Non accettiamo candidature da minori di 18 anni. Per ragioni di sicurezza, non possiamo rivelare le posizioni dei nostri campi di addestramento.

In questo momento i nemici del Tfg sono i vostri nemici. Il sostegno al governo di transizione di Sheik Sharif Ahmed è determinato da circostanze contingenti o da convergenze ideologiche e politiche?

Ahlus Sunnah non combatte per scopi politici. Il nostro unico scopo è la totale cancellazione dei gruppi fondamentalisti che operano nel paese. Non ci fermeremo fino a quando questo obbiettivo non verrà raggiunto. Il nostro appoggio al governo di transizione è determinato dall'esigenza, evidente, di riportare ordine e pace nel paese, dilaniato da una guerra civile che dura da vent'anni. Appoggeremo chiunque sia promotore di un ordine sociale stabile e della costituzione di un paese islamico moderato e democratico, indipendentemente dal clan di appartenenza.

La vostra capacità militare attuale è comparabile a quella delle milizie fondamentaliste contro cui combattete?

Abbiamo riportato alcune vittorie, che non possono definirsi decisive, ma che hanno indebolito l'influenza di al-Shabaab nella nostra area. La capacità militare, tuttavia, non è l'unico dato su cui fare riferimento. Noi combattiamo per ragioni che il popolo somalo comprende e in cui può identificarsi. Noi esistiamo da sempre. Il fondamentalismo islamico è un fenomeno recente, destinato a scomparire.

Italiani senza cittadinanza, di Luca Bolognesi



Fonte: http://www.nigrizia.com

Una legge del 1912, incentrata sul diritto di sangue, non consente a decine di migliaia i figli di immigrati di diventare cittadini italiani a tutti gli effetti. Ma c’è chi sta lavorando per modificare questa situazione.

Queenia Pereira de Oliveira è una ragazza di 23 anni: padre nigeriano, madre brasiliana. Vive in Italia da quando aveva 4 anni e 364 giorni. Ha compiuto tutto il percorso scolastico qui ed è ora iscritta all'Università della Sapienza di Roma dove studia scienze politiche. È a tutti gli effetti una ragazza integrata, ma non è italiana.

Spiega Queenia: «Mi considero una cittadina mancata. In tutta la mia vita sono stata all'estero due volte per tutti i problemi burocratici che conseguono. Da quando ho 5 anni ho convissuto con i permessi di soggiorno e le file interminabili. A 18 anni non ho potuto scegliere di prendermi un anno sabbatico: iscrivermi all'Università era l'unica opzione per rinnovare il mio permesso di soggiorno».

Questa è una delle testimonianze portate alla conferenza organizzata ieri, alla Camera dei deputati, da "Rete G2 Seconde Generazioni", un'organizzazione di figli di immigrati e rifugiati nati e cresciuti (o solo cresciuti) in Italia, ma senza cittadinanza. Il tema centrale è stata la presentazione della proposta di legge Granata-Sarubbi (Fabio Granata, Pdl) e Andrea Sarubbi, Pd, primi firmatari della proposta) che intende modificare la legge 91 del 1992 sulla cittadinanza. A riguardo il deputato del Pdl Fabio Granata è molto chiaro: «Questa legge è un tassello di civiltà necessario per costruire una nuova Italia. È una proposta che si inscrive in una grande tradizione di accoglienza come è quella italiana. Non sarebbe pensabile una grande civiltà come la nostra senza il mix culturale che ha contraddistinto la nostra penisola fin dall'antichità».

Al 31 dicembre 2008, ci dice il dossier statistico immigrazione di Caritas-Migrantes, gli stranieri regolarmente residenti in Italia sono oltre 4 milioni, circa il 6,5% della popolazione. Nello stesso anno, i nati da entrambi i genitori stranieri sono 72.472, cioè il 12,6% delle nascite registrate in Italia. Eppure la legislazione del nostro paese prevede la prevalenza della ius sanguinis che concede la cittadinanza diretta ai figli di genitori italiani. La legge 91 sulla cittadinanza risale addirittura al 1912 ed ha acquisito la nuova nomenclatura in seguito all'ultima modifica. Si è poi spesso parlato di modificarla e superarla, ma i progetti sono sempre stati rimandati.

Ora i tempi sembrano finalmente maturi. Molto importante per la proposta è il fatto che i firmatari coprano quasi tutto l'arco parlamentare. Ci sono 20 deputati del Pd, 20 del Pdl, 5 dell'Udc e 5 dell'Idv. Ovviamente la Lega rimane contraria su tutta la linea, anche se, secondo chi propone le modifiche, ci sarebbe uno spiraglio. «Se la parte sul dimezzamento degli anni necessari per acquisire la cittadinanza (da 10 passerebbero a 5, ndr) - spiega Granata - è particolarmente osteggiata da Lega e gran parte del Pdl, spiragli ci sono sull'introduzione dello ius soli temperato, cioè la possibilità per chi è nato in Italia di acquisire la cittadinanza italiana anche se i genitori sono stranieri: qui la Lega non potrà porre un veto determinante».

Oltre all'introduzione dello ius soli, quindi, la proposta Granata-Sarubbi intende ridurre gli anni necessari per ottenere la cittadinanza da 10 a 5. A fronte di questa diminuzione verranno richiesti nuovi requisiti che non siano solo quantitativi a chi chiede la cittadinanza: bisognerà verificare la residenza e la reale integrazione linguistica e sociale dello straniero con un test sulla cultura italiana. Inoltre sarà necessario prestare giuramento sulla Costituzione.

«Questo testo di legge - spiega Lucia Ghebreghiorges, rappresentante di G2 - accoglie molte delle nostre richieste. Noi ci accontentiamo: l'importante però è che passi in tempi brevi». Queenia, in poche parole, riassume il sentimento di tutti i ragazzi che come lei vivono da italiani senza esserlo: «Si parla di precarietà del lavoro, ma per noi figli di immigrati viene ancor prima la precarietà dei diritti».

sabato 21 novembre 2009

Canto sefardí andalusí de Marruecos


Françoise Atlan canta la canción Cantiga morena en Shada al-alhan.

Fonte: http://www.webislam.com/?idv=1903


WebIslam

Ashough Em: música tradicional judía de Armenia


WebIslam

lunedì 16 novembre 2009

Mezquita de Córdoba, Amor, no te rindas



Fonte:
http://foroabenhumeya.blogcindario.com/2009/08/00263-ole-la-gracia-de-malaga-brindis-de-vino-y-sangre.html

En relación a las declaraciones del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, referidas a que Córdoba será capital mundial del "ecumenismo", sin hacer extensivo este término a las otras dos grandes cosmovisiones abrahámicas universalistas, musulmana y judía, rechazamos por completo el uso tanto sectario como excluyente de su visión pseudo-ecuménica; miopía colateral a la del cerril caciquismo del obispado de Córdoba, manifestada también sin pudor en prensa -prohibiendo orar (¿¡sic!?) a no cristianos-, el cual da la impresión que en vez de llamar a una dimensión espiritual y hermanamiento de los convecinos, le pone mucho más emular el fanatismo del búnker de la cancillería del Reichstag en 1945.

Para completar el esperpéntico cuadro aparecen además destacados "socialistas" dándoselas de cristianos entre el Alminar, los Arcos de herradura y el Mihrab, en la ciudad de Medina-Azahara. ¿Alguien podría dar más hasta por Cádiz en carnaval?

¿Y es que terminaremos alcanzando el "síndrome de Estocolmo" colectivo? ¿Se ha conseguido ya secuestrar el alma de todo un Pueblo...? Un estado extranjero, el estadúnculo vaticano (donación del dictador fascista Benito Mussolini) y sus babosos palmeros, presuntos nacionalistas españoles, insultan a todos aquellos que dejaron sus vidas en laicas fosas anónimas, en las cunetas ensangrentadas de la aconfesionalidad, tanto en la guerra como en la posguerra inciviles, luchando hasta el último aliento por alcanzar los derechos que cualquier ciudadano del continente considera ahora normales. En sus países, claro. Salvo aquí.

En nuestra Córdoba olvidada, jamás perdida, se ve ante que poder fáctico se inclinan los autodenominados "comunistas" de sacristía, los monaguillos "socialistas" tiralevitas y los supuestos conservadores "europeos", democracia de alzacuellos y escapularios falangistas al viento, rojas o pardas cortesanas de campanario. Inquisiciones nacionalistas españoleras besando sumisamente el anillo pastoral del purpurado amo de un cortijo, antes llamado Mezquita de Córdoba, símbolo prostituido de las Tres Culturas, hipoteca perpetua de los andaluces al capellán castrense del señorito castellano, vergüenza eterna de toda la Humanidad. Si queremos conocer nuestra Historia obligan a pagar a la mayoría de los andaluces y a todo visitante del Sagrado Templo de emires y califas, en metálico, a Roma. No, no se trata de un mal chiste de "Axterix el galo", evidencia las tragaderas de boca de alcantarilla de ciertos funcionarios rojigualdos del imperio o de las que se escandalizan ante el "sexismo" y van detrás de la procesión infamante de ese estado papista -repito, extranjero- en el que sólo los hombres mandan, que prohibe a las mujeres participar de su totalitario poder en el mismo lugar donde se martirizó a la "papisa" Juana, descuartizada por sus fieles, oficioso e histórico auto de fe sin encubridora capillita ni simulacro de tribunal. "Sancho, cuidado...", Aldonza Lorenzo, cuerpo a tierra.

La Mezquita de Córdoba no morirá convertida en un chiringuito del "santo" oficio, a pesar de vuestros esfuerzos, hipócritas; al igual que una Caja de Ahorros andaluza donde depositen sus ahorros padres de familia y trabajadores con su sudor, a los que después de haber vampirizado, letra a letra, tantos años fusilan su vivienda y se la apropian, aprovechando sin el menor escrúpulo esta penosa recesión, con la complicidad de tantos politicastros de alquiler. No, resultaría escandaloso hacer corresponsables a los contribuyentes de sus impagos, pérdidas o deficiencias de gestión, del mismo modo que el gran capital que durante los años de bonanza fue a parar en exclusiva a los bolsillos de un selecto club privado, no quisieron compartirlo o invertirlo creando riqueza. No y no, una Caja, motor del desarrollo de nuestra tierra, no compromete jamás a servir a la arbitrariedad anticonstitucional, a sostener los privilegios ilegítimos de aquellas siniestras sotanas que hace no mucho bendicieron a los escuadrones de la muerte clerical-franquistas. La sonrisa de todo Presidente de la Junta de Andalucía digno implica siempre, al mismo tiempo, firmeza frente a los que pretendan embolsarse beneficios ilegítimos; en manera alguna supondría doblez jesuítica y compadreo cínico con chacales revestidos de piel de cordero.

Comprobemos todos y todas, andaluces o no, los tentáculos foráneos del terror romano apropiarse de forma mezquina, patética y egoísta de un Patrimonio de la Humanidad, la Mezquita de Córdoba, la cual obtuvieron a sangre y fuego, mientras presumían entre su corte de borregos y mercenarios de su "buen Jesús", manipulado en vano para justificar su avarienta villanía y sus atroces masacres por el orbe de punta a punta. Tal vez encontréis en este momento la amilanada complacencia de los débiles mentales, de los que buscan encubrir inútilmente sus corruptelas y de los que se sienten "culpables" por no creerse ya seres humanos: esa tropa zombi de carcamales alienados a los que un enano dictador matarife del Ferrol dejó sin infancia y por ello anhelarían legarnos su rancia podredumbre vengativa. Esos que aplauden la discriminación de las minorías, ideológicas o étnicas, y permiten llenarse los bolsillos a las curianas usureras. A carcajadas se están riendo de la ciudadanía gran número de chupópteros sueldo-fijos, o pensioncitas aseguradas, despreciando incluso a su gente, jugando a mal disfrazados funcionarietes del pesebre nacional-católico.

La Puerta del Perdón de la Mezquita de Córdoba acoge al creyente y al agnóstico, al religioso o al ateo, a todas las culturas, sensibilidades, estéticas o razones. Tal es la Grandeza. Por ello hay que salvaguardar para las generaciones futuras, evitándose así el atroz ejemplo, esa inicua catedral bochornosa, destructora del cuerpo central del mayor templo islámico del mundo en su tiempo; porque representa el paradigma de la barbarie absoluta, junto con las tumbas malditas allí presentes de los que ordenaban torturar y quemar viva a la discrepancia; al lado del recordatorio laureado en mármol de los frailes que fueron ajusticiados por pertenecer a una iglesia que, brazo en alto e impasible el ademán ostenta el triste record -y así se enseña allende Pirineos a cualquier escolar del continente, excepto perrunos docentes triperos- de haber amparado las mayores matanzas en tiempo de paz de toda Europa, dentro y fuera de las cárceles del exterminio de su glorioso movimiento nacional. No penséis que el silencio implica ignorancia. Tal es la Grandeza del Islam. Os invitamos a todas y todos, también a vosotr@s cobardes cómplices de tantos genocidios, a pasar por la Puerta del Perdón de nuestra Aljama, mas nunca por la del olvido. Tal es la Grandeza del Islam de Al-Andalus.

Escuchad el armonioso canto del almuédano, no acallado por los cencerros de los sobreros que maltratan aún a nobles toros o pastores afganos en sus mataderos circenses; no silenciado por los que disfrutan con las torturas, encarcelamiento y masacre de personas o animales, del mismo modo que antes lo hacían en la pira de la Plaza Mayor, tras pasar por el dominico potro de tormento. ¡Cuánta sangre se ha vertido, Córdoba; cuánta en las Sierras y Campiñas de las Andalucías, desde Manila a la Plaza de las Tres Culturas! ¿Por qué dejáis expoliar a los herederos de los verdugos lo que únicamente pertenece al Pueblo?

Verde Campiña, Sierra de blancas nubes, Uadi al-Quivir... Por ti no nos importa la muerte, Mezquita de Al-Andalus, ensueño de Amor vivo. No te rindas. Despierta...

¡Viva Al-Andalusia libre de las cadenas vaticano-españolistas!

Andalucía, 15 de octubre de 2009
AL-HAKAM RODRIGUEZ
FORO ABEN HUMEYA

Moriscos y gitanos en minoría, Cristina Cruces Roldán


(...La hipótesis arranca fundamentalmente de la propuesta teórica que formulara Blas Infante en Orígenes de lo flamenco y secreto del cante jondo, una recopilación de textos sueltos de la década de 1930 publicada ya en 1980. Infante sitúa el ámbito cronológico de nacimiento del flamenco en una franja de dos siglos -desde el segundo cuarto del XVI al último cuarto del XVIII- y atribuye su gestación a lo que denomina “una conmoción social disgregante del conjunto social al que sirvió de expresión”. Su teoría es que la música lírica y coral del medievo se pierde en el siglo XVI para reaparecer en el XVIII “afectada por una extraña técnica y en poder de los gitanos” (11). De ser lírica, coral y monódica, pasa a ser un melos dramático, y en ello interviene el doble sendero de reproducción histórica de aquellos sones: la vía palaciego-eclesiástica, y la vía popular. Según Blas Infante, es el colectivo musulmán “del que venía” el que conserva sus músicas a salvo de las persecuciones y la expulsión; son los moriscos y mudéjares que quedaron, dedicados básicamente al cultivo de la tierra, quienes patrimonializaron la vía popular. Expulsados entre 300.000 y 1.000.000 de moriscos a principios del XVII, según su estimación, gran parte de ellos corren a refugiarse en lugares donde no eran conocidos (si hablaban bien el castellano), o a ocultarse en sierras y emplazamientos inaccesibles. Muchos regresaron del exilio a la que siempre tuvieron por su tierra. A su vez, en esas fechas, gran número de gitanos vagaban por el solar andaluz como bandas itinerantes o comunidades dirigidas por jerarcas y también perseguidas. En este contexto, todos los parias se comprendieron y reconocieron como iguales, lo que facilitó el acogimiento de unos por otros en una común situación de ilegalidad y hostigamiento.Expulsados y sin querer abandonar la que era su patria, no es desarbolado aceptar con Blas Infante que se refugiarían en algunas caravanas de gitanos. Así fue como moriscos y gitanos quedaron asociados en un mismo cuerpo, y aquella música y las danzas que hacían todos ellos se vinieron a reunir bajo la denominación flamenco, que sería una simplificación de la expresión árabe felah-mengu, esto es, “campesino huido”. Porque labradores huidos eran los unos, y errantes acosados los otros. “Grupos heterodoxos a la ley” cuyo nombre no trascendería hasta el siglo XIX por el peligro que comportaba la nominación pública de estos sujetos. Como se comprueba, la hipótesis arabista se impone sobre la gitanista: “Comienza entonces la elaboración de lo flamenco por los andaluces desterrados o huidos en los montes de África y España… La gran estirpe creadora, reducida a la condición gitana” (12), escribirá Infante.
En este contexto, hay que recordar que los gitanos habían entrado en España a mediados del siglo XV, y ya en los tiempos de la expulsión de los moriscos habrían absorbido, como afirmaba Turina, algunos de los cantes y bailes andaluces, amoldándolos a su forma de hacer, a su sensibilidad y a sus tradiciones musicales y plásticas. Los hechos históricos que se aducen para defender la confusión final de ambos grupos étnicos se centran en el refugio que un número considerable de los moriscos expulsados buscó en diversas ciudades de la Baja Andalucía, sobre todo en el valle del Guadalquivir y en particular en Triana. Cierto embajador marroquí que visitó Andalucía en 1690-1691 afirmó haber visto moriscos a su paso por Sevilla, Lebrija, Jerez, Utrera. Marchena, Linares y otros núcleos donde, no debe ser casualidad, se dan hoy algunas de las máximas densidades de gitanos de Andalucía. En este viaje, como señala J. Gelardo, se da cuenta del estado de miseria y el agrupamiento como tribus nómadas de estos moriscos, y, con ocasión de una fiesta de recibimiento con acompañamiento instrumental que se les dio, se menciona cómo “un grupo de estas mujeres tenían entre sus manos unas guitarras. Su canto es diferente del de los cristianos que viven en las ciudades civilizadas”. Ello lleva al autor a sugerir una continuidad en la tradición cantaora de toque y baile moriscos que sería basamento del flamenco posterior (13).La cuestión adquirió una complejidad de la que ya se advierte en algunas denuncias inquisitoriales de la época, donde se da cuenta de la confusión de moriscos camuflados. J.L. Navarro recoge un informe del Consejo de Estado de 1610 donde se dice literalmente que “Ay presunción que muchos de los que abundan como gitanos son moriscos”, así como la confirmación de algunas confesiones y procesos inquisitoriales entre unos y otros. Una fusión que no sólo se produciría entre gitanos, sino también entre “tropas de mendigos,… peregrinos, maleantes y bandidos” (14). En su opinión, “Algunos trataron de quedarse entregándose como esclavos a particulares, otros se internaron en las sierras, se hicieron bandoleros, se mezclaron, probablemente, con bandas de gitanos… hasta una integración en los bajos fondos, incluida la población gitana” (15). Y añade: “Ya es bastante significativo que moriscos y gitanos compartan los nuevos apellidos castellanos…,como lo es el hecho de que aquellos lugares enclaves donde hubo una mayor población morisca sean, precisamente, en los que se asentó el mayor número de gitanos: Albaicín,… Las Alpujarras,… Triana, Lebrija, Marchena, Utrera… y Jerez de la Frontera” (16).

La cuestión radica, al decir de M. Barrios, en que, si no fue a través de la fusión de ambos grupos –a la que colaboraría hasta el “color de piel”- no se explica que no exista más rastro de los moriscos en la documentación de la época. ¿Cómo, si no a través de la mezcla, se puede explicar lo que califica el autor como la “espectacular desaparición de los moriscos” de los que, en estimación de J. Gelardo, aún habrían quedado en Andalucía 186.000 efectivos después de la expulsión? (17) ¿Y cómo explicar el hecho de que aparezcan de pronto –20 o 25 años después de su destierro- tantos gitanos dedicados a las faenas agrícolas, cuando siempre fueron un pueblo ajeno al cultivo de la tierra? Pues, simplemente, porque –como relatan las leyes contra los gitanos- la mayoría de ellos “no lo son de nación” (1619) sino que se llaman a sí mismos de tal modo (18).

En definitiva, algunos de los moriscos expulsados quedarían en Granada y sus descendientes seguirían practicando sus costumbres de forma más o menos clandestina. Otros volvieron a España de forma oculta, como se menciona en el episodio de Ricote de El Quijote, publicado en 1615 (19). A su vez, parece probado que muchos grupos de gitanos se asentaron en barrios que habían sido de población morisca en toda Andalucía, y que los gitanos hicieron suya no sólo la práctica de cantes y bailes sino también variados oficios de pequeña producción, producción y distribución de alimentos, y otros considerados viles por ser mecánicos o tratar del despiece de animales, la venta directa de productos, etc. Muchos de ellos habían sido propios de moriscos, especialmente el de herreros, lo cual ha llevado a relacionar la “modesta ferrería gitana con la morisca” (20). J. de la Plata, analizando el caso de Jerez, sostiene que estos moriscos se mezclarían con los gitanos que empezaron a asentarse en las afueras, lo que entonces eran arrabales de Santiago y San Miguel (barrios flamencos por excelencia), aunque como tales moriscos desaparecen oficialmente y ya en el siglo XVI y son los gitanos quienes encarnan los papeles de herradores, vendedores de menudo, caldereros, canasteros, lateros, corredores de bestias, vendedores ambulantes y otros. Ya se había formado, en opinión del autor, una población marginada común y mezclada, con lo cual “el arte flamenco fue posible gracias a estos entronques entre gente de raza prieta, morisca y, posteriormente, gitana” (21).
El tránsito de una música polifónica, coral y lírica a otra solitaria individualista y dramática tendría que ver con todo esto: los moriscos se unieron a los gitanos porque sobre ellos no pesaban ni la expulsión ni la muerte, y a través de su música consiguieron encontrar un modo de presentar su pena y afirmar su espíritu.)

Xenofobia e razzismo



Fonte:
http://www.unimondo.org/Guide/Politica/Xenofobia-e-razzismo/(desc)/show

Infermieri e domestiche e badanti di vecchi e bambini, quello che abbiamo di più prezioso (e di prostitute, addette ad altre cure corporali), e lavoratori primatisti di morti bianche, e li chiamiamo delinquenti e li additiamo alla paura. Ci sono centinaia di migliaia di persone che aspettano la regolarizzazione secondo il capriccio dei decreti flussi, e intanto sul loro lavoro si regge la nostra vita quotidiana. (Adriano Sofri)

Introduzione

Il razzismo è una teoria che sostiene la suddivisione degli uomini in razze e caratterizza la specie umana come composta da una razza superiore ed altre inferiori che, in ragione di tale distinzione, vengono discriminate e perseguitate. In senso più ampio e nell’uso comune, si può parlare di razzismo per indicare gli atteggiamenti di insofferenza e pregiudizio nei confronti di chi manifesta un’identità etnica, culturale o sessuale diversa dalla propria.

La biologia considera tutti gli esseri umani appartenenti ad una sola razza per l’elevatissima omogeneità a livello di geni conseguente al discendere tutti da un limitato numero di antenati, visto che l’evoluzione umana è molto recente. Le teorie razziste di ogni tempo hanno diffuso ideologie falsamente scientifiche contrarie a questa premessa. Il razzismo, in senso forte, afferma la suddivisione degli uomini in razze e caratterizza la specie umana come composta da una razza superiore ed altre inferiori.

Si può parlare anche di un razzismo in senso debole; esso è dato dagli atteggiamenti di intolleranza, discriminazione e violenza nei confronti di individui o gruppi di persone identificabili in base alla loro cultura, etnia, lingua, religione, sesso, sessualità o caratteri fisionomici. In questo caso è più corretto utilizzare il termine xenofobia.

2. Razzismo e xenofobia nella storia

La storia del razzismo e della xenofobia pare tanto antica quanto quella dell’umanità poiché gli atteggiamenti di discriminazione e intolleranza hanno sempre avuto la funzione di rinsaldare su basi etniche e culturali le comunità politiche contro i presunti nemici (gli stranieri, i diversi, …). Se prevalentemente le teorie razziste sono state rivolte alla persecuzione di neri ed ebrei, il fenomeno discriminatorio e xenofobo ha riguardato la maggior parte delle etnie. Seguendo l’evoluzione storica di popolazioni e civiltà si può rilevare che gli incontri tra culture differenti si sono verificati principalmente in maniera violenta e forzata: i grandi movimenti migratori, infatti, hanno sempre avuto alla base necessità quali fuggire da fame e miseria o rifugiarsi lontano da guerre, persecuzioni. Nei secoli, gli individui hanno per lo più evitato e respinto l’idea di riconoscere a uomini appartenenti ad altre culture pari dignità e diritti. Si può dunque affermare che la storia degli uomini è segnata da razzismo e xenofobia.

Il mondo greco è caratterizzato dalla contrapposizione tra greci e barbari, tra la cultura della libertà e della legge e quella del dispotismo. Tale contrapposizione, che si era venuta a creare durante le guerre contro la Persia ed è il fondamento su cui Aristotele giustifica l’istituto della schiavitù. Secondo il filosofo greco, infatti, gli uomini si dividono in “liberi per natura”, idonei a comandare, e in “nati per essere schiavi”, atti ad essere guidati in quanto prettamente irrazionali. A questa seconda razza di uomini appartengono gli schiavi. Nell’antica Grecia la discriminazione è indirizzata soprattutto verso gli schiavi, mentre gli stranieri che vivono in maniera stabile in una qualsiasi polis greca, cioè i meteci hanno la libertà anche se non possono fruire di diritti politici e avendo obblighi quali versare una tassa annuale e prestare il servizio militare.

Il mondo romano è caratterizzato da un atteggiamento di disprezzo nei confronti dei barbari: nelle opere di Cicerone e Tacito ad esempio i Germani, i Galli, i Celti sono ritenuti inferiori in quanto selvaggi e rozzi. I Romani consideravano gli stranieri di cultura inferiore e soggetti pericolosi proprio perché diversi per usi, costumi e lingua. Va però evidenziato che non esistono pratiche discriminanti basate su sangue o colore della pelle.

Durante l’epoca medievale la gran parte delle discriminazioni è di tipo religioso: uomini e donne, accusati di eresia e stregoneria, sono perseguitati e spesso giustiziati dopo clamorosi e fittizi processi. In particolar modo tra i secoli XI e XIII in tutto il Mediterraneo si assiste al dilagare di violenze e scontri armati tra cristiani e musulmani, in seguito alle crociate bandite e promosse dal papato con la formale finalità della riconquista della Terra Santa e la liberazione dagli “infedeli”. Il Medioevo europeo è caratterizzato, inoltre, da ondate di persecuzioni e recrudescenza contro gli ebrei. L’avversione verso gli ebrei, già diffusa prima e dopo l’avvento di Cristo, dovuta soprattutto al loro costituire un gruppo sociale con un forte spirito comunitario e una forte identità culturale, è rafforzata dal pregiudizio religioso: nelle terre della cristianità gli ebrei sono accusati di essere il popolo deicida. L’antisemitismo diventa così la chiave di lettura di molti fenomeni: gli ebrei, costretti a vivere nei ghetti, sono ritenuti, ad esempio, i responsabili della terribile epidemia di peste che colpisce l’Europa nel XIV secolo.

Al termine del XV secolo, in seguito alle grandi scoperte geografiche, gli Europei entrano a contatto con culture e popolazioni sconosciute come i Maya, Indios, Atzechi. Gli Indios sono del tutto sconosciuti e anche nella Bibbia non si fa parola di popolazioni con tale colore della pelle e tale struttura fisica così differenti dal fenotipo noto in Europa. Vengono, quindi, giudicati ‘non umani’, esseri senza ragione, sentimento e moralità. Questa “attribuzione d’alterità” fornisce una giustificazione alla strage di decine di milioni di indigeni e allo sfruttamento dell’America latina. Un esempio simile della barbarie razzista perpetrata dagli europei è anche la tratta degli schiavi prelevati dall’Africa occidentale per esser poi riversati nelle colonie inglesi e francesi del nord America e in quelle spagnole del sud America: la giustificazione di questo crudele sfruttamento è la convinzione che le persone dalla pelle nera siano inferiori e incarnino il male. In termini di vite umane, è così che, a partire dal 1500, in tre secoli, vengono trasportate con violenza più di 10 milioni di schiavi neri, utilizzati nelle piantagioni e nelle miniere.

Con lo sviluppo delle scienze naturali, nel XIX secolo, in Europa, la situazione in termini di razzismo e xenofobia peggiora: studiosi ricercano conferme scientifiche a tutte quelle teorie di stampo razzista che, nei secoli, si sono radicate nel vecchio continente. Inoltre, non più l’idea di nazione, ma il nazionalismo, secondo cui una patria è superiore alle altre, e poi l’imperialismo, per cui è necessario giustificare il dominio dei bianchi nelle colonie, rafforzano il diffondersi delle teorie razziste.

Il conte de Gobineau diviene il teorico principe del razzismo moderno: nel 1853 egli recupera e sintetizza tutte le conoscenze “scientifiche” formatesi nei due secoli precedenti pubblicandole nel Saggio sull’ineguaglianza delle razze umane (1855). L’autore si serve di argomentazioni di varia natura: tesi antropologiche, linguistiche, storiche e culturali sono usate per sostenere l’esistenza di tre razze principali ognuna delle quali caratterizzata da aspetti fisici e legati al comportamento.

Gli scopi di de Gobineau sono: sostenere l’impareggiabile superiorità della razza bianca e tedesca rispetto ad ogni altra e trasmettere l’importanza di non contaminare tale razza con le altre, in modo da evitare incroci considerati aberranti contaminazioni con quelle che erano definite le razze inferiori. La volgarizzazione delle teorie sull’evoluzionismo di Darwin determina un’applicazione di tali nozioni scientifiche al campo sociale. Nel XIX e nel XX il razzismo porta ovunque discriminazione, emarginazione e persecuzione, ma solo con il nazismo si trasforma in progetto sistematico di morte, attraverso la teorizzazione e l’attuazione della soluzione finale, cioè lo sterminio della razza ebraica e la completa arianizzazione della Germania, in quanto gli incroci razziali determinano solo esseri deboli, degenerati sia fisicamente sia mentalmente. I principali teorici sono Alfred Rosemberg e Adolf Hitler.

Rosemberg sostiene, nell’opera Mito del XX secolo (1930), che gli ebrei siano la razza nemica e che il razzismo sia la nuova “Chiesa del popolo”. Adolf Hitler nel Mein Kampf (1934), libro in cui è esposta l’ideologia nazista, esalta la superiorità degli ariani (concetto errato di razza che indica i popoli germanici indoeuropei) e l’inferiorità delle altre razze (neri, slavi ed ebrei) e delle non razze (ad esempio gli zingari). In particolar modo l’odio verso gli ebrei si esprime con una nuova forma di antisemitismo che abbina ai forti e secolari pregiudizi di origine cattolica (accusa di aver ucciso Cristo, di sacrificare bambini cattolici al loro Dio..) una nuova connotazione fondata sulla loro presunta inferiorità genetica. Il mito della razza pura viene trasformato da Hitler in strumento di propaganda finalizzato alla costruzione di un nemico; l’odio nei confronti degli ebrei serve a rafforzare il nazionalismo tedesco e il senso d’appartenenza al Reich. Nel 1935 a Norimberga sono emanate leggi razziste per la difesa della razza ariana: esse sono rivolte all’isolamento e alla progressiva distruzione della popolazione ebraica. A partire dal 1938 milioni di ebrei europei sono deportati nei campi di sterminio (lager) e uccisi dopo aver subito un trattamento disumano. Le vittime del genocidio ebraico sono circa 6 milioni, di cui 1.500.000 bambini. Inoltre sono perseguitati ed eliminati centinaia di migliaia di omosessuali, di zingari e di portatori di handicap fisici e mentali.

In Italia anche il regime fascista che faceva del nazionalismo e della discriminazione razziale uno degli elementi di forza del regime; dopo le violenze nelle colonie di Libia e d’Etiopia, attuate anche con l’utilizzo di gas e la costruzione di campi di concentramento, e la pubblicazione del “Manifesto degli scienziati razzisti”, Mussolini decide di perseguitare gli ebrei attraverso l’emanazioni di leggi speciali razziste (1938), approvate e firmate dal Re Vittorio Emanuele III, e di un apparato amministrativo e burocratico preposto al loro adempimento. Con le leggi razziali naziste e fasciste il razzismo trova piena attuazione e realizzazione in una dimensione giuridica statuale.

Anche la seconda metà del Novecento è segnata da forti tensioni razziali.

L’apartheid (letteralmente sviluppo separato) è la dottrina razzista teorizzata ed attuata dal Partito nazionalista del Sudafrica. Essa entra ufficialmente in vigore dopo le elezioni del 1948 e si fonda sull’estremizzazione del principio dell’esclusione della maggioranze nera dalla gestione politica del Paese, già sancita dalla Costituzione del 1910. Attraverso leggi che normano gli spazi di residenza, di movimento, di lavoro, di vita e i rapporti fra bianchi, neri, meticci e asiatici, il sistema dell’apartheid consiste nella rigorosa separazione della popolazione in gruppi sociali e territoriali (homeland), con l’esclusione della popolazione non bianca dalla sfera politica e il divieto di matrimoni e relazioni miste per impedire il mescolamento biologico tra etnie. Solo negli anni Ottanta, in seguito alla tenace lotta dell’African National Congress di Nelson Mandela, alle crescenti critiche dell’opinione pubblica internazionale e alle sanzioni delle Nazioni Unite, il sistema dell’apartheid entra in crisi in modo irreversibile sino ad essere abolito il 17 giugno 1991. Devono però passare ancora alcuni anni di tensioni e violenze affinchè si svolgano, nel 1994, le prime elezioni libere a suffragio universale che sanciscono la vittoria politica dell’ANC e l’elezione di Mandela a Presidente della Repubblica Sudafricana.

Anche gli Usa sono stati teatro di razzismo di stato nel corso del Novecento. Infatti, nonostante il presidente Abraham Lincoln avesse abolito, nel 1863, la schiavitù con la Proclamazione di Emancipazione, la discriminazione nei confronti dei neri continua sino alla metà degli anni ‘60 del Novecento. In molti stati del sud, come ad esempio il Mississipi e l’Alabama, rimangono ancora in vigore leggi di segregazione razziale e ci sono gruppi terroristici, come il Ku Klux Klan, sostenitori della “supremazia bianca”, possono compiere azioni violente e omicidi con la complicità e la protezione della polizia. Solo la presa di coscienza degli afroamericani e le battaglie condotte con caparbietà dai movimenti per i diritti civili, unite all’azione e al carisma di leader anti-apartheid come Martin Luther King e Malcolm X, portano il governo federale ad abolire le leggi razziste nel 1964.

Per quanto riguarda l’Italia merita particolare attenzione il razzismo legato alle migrazioni. Tra la fine dell’Ottocento e i primi decenni del Novecento, infatti, milioni di italiani emigrano, in fuga dalla povertà e in cerca di fortuna; molti di essi sono vittima di sfruttamento, razzismo e xenofobia. Gli immigranti italiani vengono accusati di esser sporchi, criminali, terroristi e di rubare il lavoro; essi sono descritti come “topi di fogna, ubriachi e assassini”. Molti migranti ancor prima della partenza per poter ottenere un biglietto transoceanico (Australia e Usa), sono costretti ad indebitarsi con gli agenti che gestivano l’organizzazione dei viaggi.

3. Le Istituzioni oggi di fronte al razzismo

La Costituzione Italiana condanna ogni forma di razzismo all’articolo 3: ”Tutti i cittadini hanno pari dignità sociale e sono eguali davanti alla legge, senza distinzione di sesso, di razza, di lingua, di religione, di opinioni politiche, di condizioni personali e sociali”. I cittadini a cui l’articolo si riferisce sono anche tutti gli stranieri presenti nel Paese. L’articolo 42 del decreto legislativo 286/98 prevede che tutti i comportamenti che in forma diretta o indiretta, abbiano come conseguenza una distinzione, esclusione o preferenza basata su razza, colore della pelle, ascendenza, origine o convinzioni religiose siano da reputarsi discriminatorie per la legge italiana. Anche se tali comportamenti fossero non propriamente intenzionali sarebbero comunque illegittimi perché comprometterebbero l’essenza dei diritti umani e delle libertà fondamentali.

Il sistema giuridico italiano, inoltre, prevede pene molto severe per i colpevoli di razzismo e discriminazione. Con la legge n.654 del 1975 chiunque contribuisca alla diffusione di idee fondate sulla superiorità o sull’odio razziale- etnico, incitando a commettere o commettendo atti di discriminazione per motivi razziali, etnici, nazionali o religiosi, è punibile con la reclusione sino a tre anni. Chiunque invece commetta o inciti a commettere atti di violenza per eguali motivi, è punibile con la reclusione da sei mesi a quattro anni. La reclusione da cinque a dodici anni, con una multe da € 1033.00 a 10.330.00, possono spettare a chi promuova, diriga associazioni o gruppi con finalità antidemocratiche come quelle proprie del partito fascista, e che usino violenza e minacce come metodi politici propagandistici. Chi propaganda la costituzione di un movimento o di un gruppo con “finalità fasciste” esaltando pubblicamente esponenti o metodi del fascismo, è punibile con reclusione da sei mesi a due anni e con una multa compresa tra € 206.00 e € 516.00.

Inoltre la legge del 25 giugno 1993, n. 205, nota come legge “Mancino”, visti gli articoli 77 e 87 della Costituzione, ritenendo “straordinaria la necessità ed urgenza di apportare integrazioni e modifiche alla normativa vigente in materia di discriminazione razziale, etnica e religiosa” prevede di istituire efficaci strumenti di prevenzione e repressione dei fenomeni di intolleranza e di violenza di matrice xenofoba o antisemita. Questa legge è nata anche con l’intento di contrastare le tifoserie violente all’interno degli stadi e le azioni di propaganda alla violenza e alla discriminazione razziale. Tra le iniziative istituzionali bisogna, infine, ricordare che nel 2000 il Parlamento italiano ha inoltre istituito (legge 211) il Giorno della Memoria (27 gennaio), in ricordo dello sterminio e delle persecuzioni del popolo ebraico e dei deportati militari e politici italiani nei campi nazisti.

Il 1997, grazie ad una risoluzione dell’Unione europea, è stato proclamato “Anno europeo contro il razzismo”. Il trattato di Amsterdam (2 ottobre 1997) all’articolo 13 combatte le discriminazioni fondate su sesso, razza ed origine etnica, religione, convinzioni personali, handicap, età o tendenze sessuali. Nel giugno del 2000 sulla base di quello stesso articolo, il Consiglio ha adottato una direttiva per l’attuazione del principio della parità di trattamento fra le persone a prescindere dalle differenze e dall’origine etnica. Contestualmente il Consiglio ha varato un programma attuativo comunitario per combattere la discriminazione.

Il trattato sull’Unione europea, introdotto dal trattato di Amsterdam, con l’articolo 29 ha inoltre costituito una base giuridica per la lotta contro il razzismo e la xenofobia nell’ambito della cooperazione giudiziaria e di polizia in materia penale.

Con il Protocollo numero 12 alla Convenzione europea dei Diritti dell’Uomo del 4 novembre 2000 è illegale ogni forma di discriminazione attuata da enti pubblici e determinata da una motivazione qualsiasi. La discriminazione razziale è una violazione dei diritti umani, per questo è la Corte europea dei Diritti dell’Uomo che si occupa della realizzazione di tutte le disposizioni previste dal Protocollo nº 12. Gli stati che hanno aderito al protocollo ne posson far giudicare l’inadempienza dai propri tribunali.

Il Consiglio d’Europa ha anche dato vita ad una Commissione europea contro il razzismo e l’intolleranza denominata ECRI e formata da membri indipendenti. Essa è stata approvata dal vertice dei capi di Stato e di Governo dei Paesi membri del Consiglio d’Europa a Vienna il 9 ottobre 1993, per poi prender vita nel 1994 Grazie ad essa periodicamente vengono resi pubblici notizie ed analisi sui fenomeni di razzismo e di intolleranza diffusi negli Stati facenti parte del Consiglio d’Europa. L’Ecri fornisce anche indicazioni politiche destinate ai governi. In particolare tale Commissione si è espressamente rivolta al governo italiano per raccomandare alle autorità italiane l’adozione “di provvedimenti” contro ‘l’uso di discorsi razzisti e xenofobi in politica. Con l’entrata in vigore del trattato di Nizza, il 1° febbraio 2003, è stato affiancato al procedimento di sanzione già previsto dal trattato di Amsterdam un ulteriore meccanismo di “prevenzione o allarme”, con particolare riferimento alle violazioni dei diritti dell’uomo come razzismo, xenofobia e antisemitismo.

La comunità internazionale che ha adottato lo Statuto delle Nazioni Unite fin dal 1945 si è assunta l’obbligo di garantire il rispetto dei diritti umani e le libertà fondamentali per ogni essere umano a prescindere da differenze di razza, origini etniche, sesso, lingua o religione. Nel 1948, l’Assemblea Generale delle Nazioni Unite ha adottato la Dichiarazione Universale dei Diritti Umani che specifica proprio nel primo e terzo articolo che tutti gli uomini, senza alcuna distinzione, sono nati liberi ed uguali in dignità e diritti. Nella “Convenzione sulla Prevenzione e la Repressione del Crimine di Genocidio”, in vigore dal 1951, inoltre il genocidio è condannato come ‘crimine internazionale’.

Soprattutto nei primi anni Sessanta, l’Onu ha concentrato le proprie azioni in quei territori privi di Autonomia di Governo, in cui lo spegnersi del razzismo era reputato conseguente alle politiche di decolonizzazione: per tale ragione l’Assemblea Generale ha sostenuto fortemente la legittimità della battaglie di popolazioni oppresse nel Sud Africa, ed in altri paesi quali Namibia e Rhodesia. Nel 1963 l’Assemblea Generale ha adottato la Dichiarazione delle Nazioni Unite sull’Eliminazione di Ogni Forma di Discriminazione Razziale. In essa viene constatato che sebbene si siano fatti molti progressi, le discriminazioni basate su razza, colore della pelle o origine etnica hanno perseverato in maniera preoccupante. All’Articolo 1 in essa si ribadisce il ruolo fondamentale dei principi cardine dello Statuto ONU e della Dichiarazione Universale dei Diritti Umani nel costruire buone relazioni internazionali.

Nel 1965 l’ONU ha adottato la Convenzione Internazionale sull’Eliminazione di Ogni Forma di Discriminazione Razziale, strumento legalmente vincolante, in vigore dal 4 gennaio 1969. Secondo tale convenzione è da reputarsi “discriminazione razziale” ogni “distinzione, esclusione, restrizione o privilegio basato sulla razza, il colore della pelle, la discendenza o l’origine nazionale o etnica, avente il proposito o l’effetto di cancellare o indebolire il riconoscimento, il godimento dei diritti umani e delle libertà fondamentali”. Successivamente è nato anche il Comitato sull’Eliminazione della Discriminazione Razziale, un vero e proprio organo di monitoraggio nonché il primo previsto da un trattato sui diritti umani, atto a vigilare sulla reale applicazione della Convenzione: esso analizza i rapporti dei diversi Stati aderenti alla Convenzione.

Nel 1968, a Teheran, si è svolta la prima Conferenza Internazionale sui Diritti Umani: essa si è pronunciata per la criminalizzazione delle organizzazioni razziste e naziste. Il 1971 è stato per l’ONU l’ Anno Internazionale per la Lotta contro il Razzismo e la Discriminazione Razziale: ogni Stato è stato sollecitato a intensificare le azioni per sradicare la discriminazione razziale in ogni sua forma. Su invito dell’Assemblea Generale, la Commissione sui Diritti Umani ha presentato proposte per un decennio di “vigorosa e continua mobilitazione contro il razzismo e la discriminazione razziale in ogni sua forma” tra il 1973 e il 1982. In tale decennio si è sviluppata una campagna mondiale per diffondere l’educazione e intraprendere misure per l’applicazione degli strumenti previsti dalle Nazioni Unite contro la discriminazione razziale.

Nel 1978 si è tenuta la prima 'Conferenza mondiale contro il razzismo e la discriminazione razziale'; in essa è stata fortemente ribadita la falsità scientifica di qualsiasi dottrina basata sulla superiorità di una razza. Infatti razzismo e discriminazione sono ingiuste e pericolose e si rivelano contrarie ai processi di civilizzazione nonché violazioni dei diritti umani. La conferenza ha condannato l’apartheid e recriminato le discriminazioni razziali come cause di ineguaglianze economiche.

Nuovamente a Ginevra nel 1983 la seconda 'Conferenza mondiale contro il razzismo e la discriminazione razziale' ha valutato i risultati del decennio prendendo atto del fatto che razzismo e discriminazione sono piaghe ancor presenti contro cui bisogna lottare in tutte le parti del mondo. Da tale conferenza è derivata un’aspra condanna dell’apartheid, del fascismo, del nazismo e di tutte le forme di neo fascismi in quanto crimini che costituiscono minacce per la pace. Un’attenzione articolare è stata dedicata alla discriminazione subita dalle donne, dai rifugiati, dagli immigrati e in articolare dai lavoratori migranti.

Non essendo stati raggiunti gli obbiettivi del primo decennio, l’Assemblea ha annunciato un secondo decennio per l’Azione contro il Razzismo e la Discriminazione Razziale dal 10 dicembre 1983. L’obiettivo principale del secondo decennio è stato l’eliminazione dell’apartheid con l’istanza per il Consiglio di Sicurezza di prendere in considerazione l’emanazione di sanzioni vincolanti contro il Governo del Sud Africa: nel 1990 tale governo, anche grazie alle pressioni dei mass media, ha liberato Nelson Mandela e cominciato a destrutturare il sistema dell’apartheid.

Dal 1993 il terzo decennio per l’Azione contro il Razzismo e la Discriminazione Razziale è stato aperto a Vienna: è stato rilevato il proliferare di nuove manifestazioni di razzismo e xenofobia in particolare nei paesi sviluppati. Gli effetti della globalizzazione consistono anche, come emerso, in nuove pressioni sociali che necessitano di rinnovate azioni per combattere e respingere il razzismo.

Nel 2001 in Sud Africa, a Durban, si è tenuta la Conferenza Mondiale contro il Razzismo con l’obiettivo di far emergere la consapevolezza riguardo alla tragica questione del razzismo e di promuovere azioni positive a vari livelli (nazionale, regionale ed internazionale) che rechino sollievo a chi nella quotidianità subisce razzismo e discriminazione razziale. Nella dichiarazione finale delle Ong del 2001 e’ emerso anche che: “Il popolo palestinese ha diritto di resistere all’occupazione nei limiti della legge internazionale fino al raggiungimento dell’autodeterminazione”.

A Ginevra, nella primavera del 2009, e’ stato approvato dalla Conferenza Onu sul Razzismo - nota come Durban Review Conference poiché l’intento era quello di terminare i lavori iniziati nel 2001 a Durban - il documento che conferma e ribadisce la lotta all’intolleranza e alla xenofobia. Il testo finale è stato definito “un successo” dall’Alto Commissario delle Nazioni Unite, Pillay, ma è stato frutto di lunghe controversie e polemiche. La firma del documento per ribadire la lotta all'intolleranza e alla xenofobia, avvenuta con tre giorni di anticipo rispetto al calendario della Conferenza dell'Onu, è stata connotata da forti attacchi. Innanzitutto dopo l’intervento del presidente iraniano, Mahumud Ahmadinejad, che in precedenza ha definito Israele un 'regime razzista', scatenando non poche e prevedibili critiche da parte delle Nazioni Unite, la Conferenza è stata boicottata da 10 paesi. Tra i membri dell'Onu, che non hanno firmato il documento, ci sono anche Italia e Stati Uniti

4. Migrazioni e razzismo oggi

Il problema del razzismo nel mondo - oggi - è strettamente legato all’aumento delle discriminazioni a seguito dei flussi migratori e delle intolleranze nei confronti delle minoranze religiose e sessuali. Le società europee, in particolare, sono attraversate da preoccupanti spinte razziste, di carattere xenofobo, nei confronti soprattutto dei migranti, della popolazione rom e degli omosessuali. Particolarmente gravi sono gli atteggiamenti di discriminazioni nei confronti degli stranieri provenienti della aree più povere del pianeta. Di fronte alle numerose e crescenti miserie, ingiustizie economiche, guerre e corruzione, che lacerano i tanti sud del mondo, migrare rappresenta per milioni di uomini, donne e bambine l’unica strada per cercare di costruirsi un futuro di speranza, pace e dignità. La crescita della presenza di stranieri è vissuta, ma più spesso percepita attraverso i mezzi di comunicazione, da molti cittadini come una minaccia.

Pertanto, a fronte di un’apparentemente inarrestabile globalizzazione economica, si è assistito al ritorno di spinte politiche dichiaratamente nazionaliste e xenofobe e al verificarsi di episodi di violenza e di intolleranza verso gli immigrati poveri. Alcuni governi e parlamenti degli stati europei hanno varato leggi sull’immigrazione che spesso entrano in contrasto con le loro costituzioni, con il trattato di Nizza o con le carte dei diritti umani delle Nazioni.

Particolarmente complesso è il caso italiano; infatti, l’istituzione nel 1998 dei Centri di permanenza temporanea (CPT) - poi rinominati nel 2008, Centri di identificazione ed espulsione (CIE) - e l’introduzione del reato di clandestinità, approvato all’interno del cosiddetto “pacchetto sicurezza” varato nel 2009 dal governo Berlusconi, hanno sollevato molte critiche da parte di diversi settori della società civile e di molte ong italiane ed internazionali. Per la prima volta nella storia della Repubblica, uomini e donne sono di fatto arrestati e rinchiusi da 2 e 6 mesi solo per essere venute in Italia senza permesso di soggiorno; Medici senza Frontiere e Amnesty International hanno più volte denunciato, nell’ultimo decennio, le condizioni in cui vengono rinchiusi i migranti senza permesso di soggiorno e le violenze operate nei loro confronti da parte delle forze dell’ordine. Inoltre, secondo i rapporti di Amnesty International, accade che molti dei detenuti che hanno la possibilità di denunciare gli abusi di potere decidano di rinunciare ad intraprendere le vie legali mentre si trovano ancora nei Centri per paura di ritorsioni.

Bibliografia

A. Burgio (a cura di), Nel nome della razza. Il razzismo nella storia d'Italia, Il Mulino, Bologna 1999.
P. Burrin,L’antisemitismo nazista, Bollati Boringhieri, Torino 2004.
G. Fredrickson, Breve storia del razzismo, Donzelli, Roma 2005.
G.L. Mosse, Il razzismo in Europa dalle origini all'Olocausto, Laterza, Roma-Bari 1980
G.A. Stella, L' orda. Quando gli albanesi eravamo noi, Bur, 2003
Ben Jelloun Tahar, Il razzismo spiegato a mia figlia, ed. Bompiani, 1999

Documenti
Buona parte dei documenti internazionali, europei e italiani possono essere reperiti sul sito del Cestim

(Scheda realizzata con il contributo di Matteo Saudino e Chiara Foà)

E' vietata la riproduzione - integrale o parziale - dei contenuti di questa scheda su ogni mezzo (cartaceo o digitale) a fini commerciali e/o connessi a attività di lucro. Il testo di questa scheda può essere riprodotto - integralmente o parzialmente mantenendone inalterato il senso - solo ad uso personale, didattico e scientifico e va sempre citato nel modo seguente: Scheda "Xenofobia e razzismo" di Unimondo: www.unimondo.org/Guide/Politica/Xenofobia-e-razzismo

Salvare il progetto di civiltà dell’ Ottobre, di Paola Pellegrini



Fonte: http://comunisti-italiani.it/

Fin dal primo momento, la Rivoluzione di Ottobre è stata un punto di riferimento per il movimento operaio e per tutte le organizzazioni socialiste che non erano arretrate di fronte al militarismo e alla follia nazionalista che trascinò il mondo nel grande massacro della Prima Guerra mondiale. “Una ondata rivoluzionaria si diffuse a livello mondiale”, scrive Hobsbawm all’inizio del suo Il secolo breve, “nei due anni successivi alla rivoluzione d’Ottobre e le speranze dei bolscevichi assediati non parvero irreali”. “Vennero formati dei soviet dagli operai delle tabaccherie a Cuba, un paese nel quale pochi sapevano dove fosse la Russia. In Spagna gli anni dal 1917 al 1919 passarono alla storia come il biennio bolscevico…”movimenti studenteschi rivoluzionari insorsero a Pechino nel 1919 e a Cordoba, in Argentina, nel 1918, per diffondersi ben presto nell’America Latina….”in Messico…Marx e Lenin divennero le icone della rivoluzione messicana, insieme con Montezuma, Emiliano Zapata e altri indigeni vittime dell’oppressione…Negli USA, i finlandesi, che tra gli immigrati costituivano la comunità nella quale più si erano diffuse le idee socialiste, si convertirono in massa al comunismo e ravvivarono gli squallidi insediamenti minerari del Minnesota con raduni «nei quali i cuori sussultavano a udire il nome di Lenin. In un silenzio mistico,,,noi adoravamo ogni cosa che venisse dalla Russia». In Italia, il nostro biennio rosso nelle grandi fabbriche del nord coincise con la formazione del gruppo dirigente che diede vita al Partito comunista d’Italia.

Non è stato dunque per caso che la data della prima rivoluzione socialista della storia sia stata per settant’anni il punto di riferimento per milioni di uomini e donne in tutte le latitudini del mondo. A partire dalla disintegrazione dell’Unione Sovietica, per tutti questi venti anni di restaurazione selvaggia del capitalismo, nel mondo e nella terra di Gorky e Mayakovsky, dovunque si è cercato di liquidarne ogni valore o attraverso la più spudorata falsificazione storica o attraverso l’oblio. Mentre scrivo queste poche cose per il sito del nostro partito, penso a quanto suicida sia questo oblio, e lo penso a partire da noi, dalla nostra difficoltà di mantenere aperta la strada della memoria storica, non per ripiegamento nostalgico, ma per rinnovare una più piena coscienza del nostro futuro, attraverso un confronto diretto con una storia senza la quale non saremmo quelli che siamo, ricerca che farebbe crescere, magari di un piccolo gradino, quel faticoso processo di apprendimento che non avviene né con le facili consolazioni né con le abiure. Senza questo corpo a corpo con la storia della rivoluzione e dell’Urss, dei suoi grandi e tragici protagonisti, delle condizioni in cui fu costruita, delle sue conquiste come degli errori e delle sue impossibilità, senza questo lavoro di comprensione e di sedimentazione in una nuova consapevolezza diffusa, l’attacco ideologico anticomunista è destinato ad aumentare la sua forza di orientamento e di penetrazione. Ma è un lavoro davvero difficile, che non ammette semplificazioni: ancora solo abbozzato, salvo alcune preziosissime eccezioni: penso al contributo sia storico che filosofico di intellettuali come Canfora, Vegetti, Prestipino, Losurdo,contributi ignorati dall’opinione pubblica più larga, ma anche da molti militanti e dirigenti della cosiddetta sinistra per bene, che non vuole correre il rischio di essere scacciata dai salotti buoni della politica nostrana, malata di provincialismo. Avverto anche per questo la lacerante inadeguatezza politica nostra, e mi riferisco ai nostri partiti che dicono di voler mantenere i nomi e i simboli del comunismo e che, mentre tra pochi giorni daranno vita alla comune Federazione della sinistra, non hanno saputo trovare lo spazio per una iniziativa comune - non di propaganda ma di riflessione e studio - in occasione di questo 92° anniversario della rivoluzione che diede vita al primo esperimento socialista della storia.
Il 7 novembre ha rovesciato, svelandone la natura “storica e transitoria”, tutti quei rapporti di dominio sociale che fino ad allora si erano mostrati immutabili al pari di un "fatto di natura". Per la prima volta, il proletariato industriale, i soldati insorti nelle trincee della guerra, i contadini al servizio di una aristocrazia terriera arcaica, tutti questi diventavano protagonisti della storia.
Il 7 novembre fu la data di un evento destinato - per usare un'espressione di John Reed - a sconvolgere il mondo: la Russia, travolta da un’ondata di sommosse e sconvolgimenti sociali, all’origine dei quali la guerra fu elemento scatenante per l’insostenibilità di quella condizione materiale di sfruttamento, di miseria e disperazione; e il resto del mondo che, da allora non poté più essere lo stesso.
Tutto lo svolgimento del ‘900, secolo che si è concluso proprio in corrispondenza della crisi e della sconfitta dell’URSS, è stato per la sua gran parte determinato dalla Rivoluzione d’Ottobre, che ha aperto processi politici, sociali e culturali che hanno appunto cambiato la realtà mondiale. Non è superfluo ricordare in tempi come questi la portata di tali cambiamenti.
La rivoluzione russa e la successiva formazione dell'Unione Sovietica hanno impresso una accelerazione formidabile allo sviluppo della realtà internazionale, la stessa attuazione dello "Stato sociale" e delle varie riforme nei paesi capitalistici industriali ha preso le mosse dalla competizione con la crescita sovietica e dalla pressione operaia e popolare ch'essa ha sollecitato in occidente. La presenza dell'Unione Sovietica al fianco dei paesi occidentali nella guerra contro il nazifascismo ha reso possibile la sconfitta del più grave attacco alla civiltà che abbia avuto luogo nell'epoca moderna. I processi aperti dall'Ottobre russo hanno avuto il merito storico di imprimere una spinta determinante ai movimenti di liberazione dal colonialismo in tutti i paesi del Terzo Mondo. Si è trattato di rivoluzioni contro la guerra e contro il dominio di potenze straniere. Il dissolvimento del sistema Sovietico ha determinato uno squilibrio totale dei rapporti internazionali, ha permesso il riaffermarsi del dominio imperialistico e ha fatto ripiombare l’intero pianeta sotto l’incubo della guerra infinita e dentro una nuova fase di dominio neocoloniale di interi paesi di cui non riusciamo a vedere oggi la fine.
“Fu soltanto a partire dalla Rivoluzione d'ottobre, e poi grazie all'esistenza statuale dell'Unione sovietica, che poté venir posta all'ordine del giorno nel mondo intero la rivendicazione di una equa soddisfazione dei bisogni sociali, materiali e intellettuali, di grandi masse di uomini e di donne, come la rivoluzione francese aveva fatto per i diritti di cittadinanza. Senza la Rivoluzione d'ottobre e la sua eredità, la storia del Novecento sarebbe stata soltanto una storia di conflitti intercapitalistici e interimperialistici, dove le classi subalterne avrebbero ancora una volta assunto il ruolo di "carne da cannone", i paesi coloniali quello di posta in palio della spartizione del mondo”. Quelle classi subalterne che drammaticamente, oggi, vedono il loro presente e il loro futuro prossimo tornare indietro, a quella dimensione di in- significanza e cancellazione dalla storia.
A vent’anni esatti dalla caduta del Muro di Berlino e dalla sconfitta dell’esperienza socialista in Europa, con la liquidazione dell’URSS e degli Stati sorti all’indomani della sconfitta del nazifascismo, è così sembrata definitivamente perduta ogni possibilità, reale e simbolica, di alternativa - economica, giuridica e istituzionale - al capitalismo. Anche riflettere sulle principali conseguenze ideologiche e politiche di tutto questo è necessario, se si vuole ricominciare a battersi in maniera coerente e organizzata per un’altra società da quella capitalistica.
C’è chi considera impegni di questo tipo un orizzonte sterile e definitivamente chiuso dagli accadimenti di vent’anni fa e confermato dalle difficoltà di oggi. Ora, per dirla tutta, noi proviamo un certo qual fastidio a sentirci fare la predica sulla inutilità del lavoro teorico e culturale dei comunisti, soprattutto quando viene da quelli che, dicendosi stati comunisti e spesso autodefinendosi ancora marxisti e materialisti si sono da tempo nei fatti calati nell’abitus mentale e nelle forme di pensiero dell’avversario, in una sorta di nichilismo storico, molto ideologica e poco materialistica, dimenticando una verità molto scomoda, ma molto materialistica: che anche le idee e le ragioni giuste possono essere sconfitte, se i rapporti di forza sono sfavorevoli, o se il processo storico concreto trasforma i luoghi e gli attori del conflitto di classe. Del resto, non mi pare che, a parte la propaganda denigratoria sparsa senza ritegno dagli avversari legittimi e sempre di più dai pentiti di diverso conio, la vicenda della sconfitta e distruzione dell’Urss sia stata davvero messa sotto la lente di un’analisi puntuale, per comprenderne fattori non casuali o solo soggettivi, ma storici, economici e di contesto. Conoscere effettivamente la natura di un evento spartiacque per l’oggi e per un tempo ancora assai lungo e rifletterci fuori da ogni stanca ripetizione apologetica, è vitale se si vogliono ritrovare, fin dall’atto fondativo di quella storia, la Rivoluzione dell’ottobre ‘17, le ragioni ancora valide del progetto comunista, che può trovare un nuovo slancio solo se si proietta nel nuovo secolo, senza abiure di comodo e senza atteggiamenti reducisti: una ricerca vera che può e deve farsi con gli strumenti intellettuali del marxismo.
Si può essere sconfitti, dunque ma si può ricominciare, anche se l’esperienza bruciante della fine del “socialismo” sovietico è parsa a molti – fortemente interessati - la conferma pratica della fine delle “grandi narrazioni”, secondo una formula ormai tanto usata da essere abusata, quella fine della storia predicata da Fukuyama, e dai seguaci della scuola economica di Chicago. Il punto di approdo è così diventato, trasversalmente, unico come il pensiero: la storia non è comprensibile, né esiste come luogo dello svolgersi del processo sociale né, Dio ci scampi, della lotta delle classi. La storia è quella della vulgata giornalistica, date, nomi e personaggi, oppure quella dei dossier e dei Libri neri, solo un’ininterrotta ed irredimibile sequenza di scontri di potere, violenze e atrocità. Il punto cruciale di tale impostazione è dunque che la storia non può più essere letta per interpretarne le linee di sviluppo e trarne indicazione e lezione, è una scena priva di fondale, da cui scompaiono gli elementi di contraddizione interni al processo di sviluppo e al modo di produzione, e le forze reali oggettivamente e soggettivamente in competizione (forze produttive, forze sociali, gruppi economici, strutture statuali). Siamo alla cancellazione di uno dei tratti fondativi non solo per la cultura marxista, ma anche del pensiero democratico nato dai tronchi più fecondi dello stesso pensiero liberale europeo. La storia non può essere conosciuta perché l’assetto sociale non può essere cambiato: questo l’involucro ideologico di tutta l’operazione. Secondo questa linea, non solo la Rivoluzione d’ottobre ma anche la Rivoluzione francese, per il suo intrinseco significato di evento simbolo della possibilità del sovvertimento dell’ordine preesistente, deve essere riscritta e, soprattutto nella sua versione democratica e giacobina, negata e denigrata. Ai comunisti spetta ancora il compito di salvare quel progetto di civiltà e di umanità nuova che, dall’illuminismo, passando per Marx, é giunto a noi attraverso la Rivoluzione dell’Ottobre 1917.

domenica 15 novembre 2009

"L'inganno dell'Unità"



Fonte:
http://www.finanzainchiaro.it/dblog/articolo.asp?articolo=6034

Troppo intenti ad adattarsi a una nuova società, i tedeschi dell’est non hanno potuto saldare i loro conti con la Ddr. E difficilmente si potrà aprire un vero dibattito senza mettere in discussione il mito della riunificazione, osserva lo scrittore Thomas Brussig.

È da quando la scrittura mi ha reso noto al grande pubblico, cioè dal 1995, che continuo a ripetere che il dibattito sulla Ddr è rimasto a un punto morto o, per essere più precisi, è stato soffocato dall’unità tedesca. La vita di quasi tutti i tedeschi dell’est è cambiata completamente ed era molto difficile poter discutere dell’”altra epoca” senza prima aver sottoscritto le assicurazioni necessarie, conoscere i colloqui di lavoro, sapere che cos’è un imprenditore privato. Per molti tedeschi dell’est la vita dopo la caduta del muro è stata talmente travolta da questi aspetti poco romantici, che qualunque considerazione retrospettiva era controproducente. Per questo ho cominciato a studiare la sociologia per farla finita una volta per tutte con quello che Neues Deutschland [l’organo di partito] mi aveva inculcato.

Solo chi non trovava il suo posto nella nuova società, troppo diversa, poteva permettersi il lusso di pensare alla Ddr – un paese in cui tutti i problemi che non si riuscivano a risolvere non esistevano. È in questo momento che la nostalgia per la Ddr ha cominciato a manifestarsi e si è diffusa rapidamente, visto che molti non erano riusciti ad adattarsi e avevano una vita insoddisfacente. Il loro numero era molto più grande di quello che si immaginava in Germania ovest, e non si trattava solo di ex agenti della Stasi o di altre organizzazioni comuniste. Alcuni anni dopo il fotografo Joachim Liebe ha ritrovato le persone che erano passate per caso davanti al suo obiettivo nell’autunno 1989 e ha parlato con loro. Sulle dieci persone fotografate che hanno accettato di farsi intervistare, una sola ha dichiarato di avere una vita soddisfacente. Gli altri fanno quello che possono, si barcamenano e stringono i denti. E, ripeto, non si tratta di gente che è stata costretta a dimettersi delle sue funzioni, ma di manifestanti che avevano partecipato alla caduta della Ddr. Di tutti noi tedeschi dell’est uno solo poteva diventare cancelliere, ma l’unità avrebbe dovuto permetterci una migliore percentuale di successo.

Dal 1995 non vedo alcuna possibilità di avviare un vero dibattito sulla Ddr, un dibattito simile al regolamento di conti che i sessantottini hanno avuto con i loro genitori a proposito del nazismo. La Ddr non ha lasciato degli interrogativi così pressanti e mostruosi come il Terzo Reich, non ha condotto una guerra di aggressione e non ha compiuto un genocidio. La cosa peggiore che le si può rimproverare è di essere rimasta in vita così a lungo. Tanto più che non bisogna sottovalutare il fattore demografico: se nel 1968 è un’intera generazione che ha chiesto delle spiegazioni, oggi è solo un quinto della generazione studentesca che interroga i propri genitori: il resto non aveva nulla a che vedere con la Ddr.

Ma a quanto pare la questione non è stata affrontata in profondità, poiché le personalità politiche hanno subito preferito fare ricorso alla retorica. Oggi ci si limita alle formule di “stato di non diritto”, di “regime totalitario” o di un “paese composto solo da gente cattiva”. Questo dibattito presenta però almeno due aspetti nuovi e degni di essere presi in considerazione: in primo luogo l’ovest deve accettare di essere guardato e giudicato dall’est – finora era sempre il contrario – con la caduta del muro, l’est ha avuto finalmente la libertà di ripensare e di ridefinire se stesso; in secondo luogo sembra aver capito che gli strumenti con i quali si è affrontato il terzo Reich non servono a molto per la Ddr.

L’ovest, anche se consapevole della sua anticostituzionalità, ha preferito conservare la Legge fondamentale del 1949, affermando che non era il momento di lanciarsi in “esperienze avventurose”. La capitale è stata trasferita a Berlino ed è stato varato il patto di solidarietà, ma a parte questo lo slogan è stato: all’ovest niente di nuovo. Riunificazione? Una sola parola e due menzogne al tempo stesso. Infatti non c’è mai stata una vera e propria “riunificazione”, perché la Germania delle frontiere del 1990 non era mai esistita in passato. E un’adesione non è un’unificazione. “Il capitalismo non ha vinto”, proclamava un graffito del 1990, “è che non c'è più nient'altro”.

La questione dell’unità tedesca è un campo minato. A est il trauma dell’unità e le sue conseguenze rimangono il problema principale; a ovest si preferisce invece non parlarne. Come se né l’est né l’ovest fossero riusciti a trovare in questa unificazione un elemento di felicità. Eppure l’unità era stata accompagnata da tanta speranza e tanta fiducia, tanti sentimenti positivi nei confronti del prossimo.

A ogni generazione la sua rivoluzione. C’è stato il ’68, c’è stato l’89, è quasi ora che arrivi la prossima. E questa volta si potrà mettere sul tavolo quello che nel 1990 è stato nascosto sotto il tappeto. ( Fonte: presseurop.eu)

Autore: Thomas Brussig

Redazioneonline- Stampa Internazionale

Nuova proposta di pace della sinistra basca


Fonte: Peacereporter.net

L'annuncio è avvenuto a Venezia e in contemporanea ad Alzasua, località navarra

dal nostro inviato


La sinistra indipendentista basca lancia un nuovo piano in sette punti per la superazione del conflitto con Madrid. Un piano che prevede il coinbolgimento della cittadinanza, di tutti i partiti, la possibilità di scegliere liberamente sul proprio futuro. Tutto in assenza di violenza, guardando esplicitamente ai processi di pace sud africano e irlandese. È stata l'avvocata Jone Gorizelaia, che partecipa alla "Conferenza internazionale processi di pace e risoluzione dei conflitti" in corso a Venezia, a dare lettura dei sette punti, condivisi e approvati, ha specificato, dalla base della sinistra indipendentista. La nuova proposta è avvenuta in contemporanea; mentre l'avvocata basca enumerava i paragrafi a Venezia, la stessa cosa avveniva ad Alzasua, in Navarra.

La proposta raccoglie alcuni punti cardine del passato processo di pace, ma a partire anche dalla condivisione dei cosiddetti punti del piano Mitchel, con espresso riferimento al cardine del processo negoziale irlandese elaborati dal senatore John Mitchel. La sinistra basca assume, nel documento, il solenne compromesso a rispettare ogni fase del processo decisionale che liberamente, pacificamente e democraticamente adotteranno i cittadini baschi. Nel documento si fa espresso riferimento al rifiuto di ingerenze violenze esterne ( sesto punto del piano), mentre l'ultimo paragrafo, il settimo, dice esplicitamente che: "Questo processo, deve basarsi sui principi del senatore Mitchell. Dichiariamo di assumere questi principi. D'altro canto, deve stabilirsi un processo di negoziazione tra ETA e lo Stato spagnolo che contempli la smilitarizzazione del paese, liberazione di prigionieri e prigioniere politiche basche, ritorno di esiliati ed esiliate e un trattamento giusto ed equo alle delle vittime del conflitto".

L'intervento dell'avvocata basca ha riassunto le difficoltà di azione politica esistenti oggi per la sinistra basca, chiedendo allo stato spagnolo la liberazione dei dirigenti arrestati alcune settimane fa nella sede del sinfacato Lab e in altre località. Fra questi vi era anche Arnaldo Otegi, la cui liberazione è stata chiesta oggi dal leader del Sinn Fein Gerry Adams.

Otegi e gli altri arrestati stavano discutendo sulla base di un documento che è statop distribuito alla base della sinistra indipendentista, discussoe approvato. E che oggi a Venezia, e ad Alzasua, ha trovato lo sbocco pubblico.

Di particolare interesse, nel documento, il riferimento ai punti del piano Mitchel, così come il riferimento diretto a Madrid e a Eta perché riprendano le conversazioni nello schema previsto dalla proposta di Anoeta, che indicava due binari paralleli. Il primo, quello politico fra agenti baschi per arrivare a una soluzione e proposta di carattere politico. Il secondo quello diretto fra Stato ed Eta per arsenali, prigionieri, rifugiati, amnistia.

Scorrendo le pagine dell'ultima piattaforma politica che ha portato alla nuova proposta è da sottolineare il passo storico della posizione della sinistra basca che opta in maniera inequivocabile per uno scenario di confronto politico, il rifiuto di metodi violenti, la consapevolezza di dover creare un processo democratico popolare che si esprima anche direttamente nelle istituzioni. Il passo che manca, per affrontare un cammino che la stessa Gorizelaia ha annunciato come lungo e difficile, è quello che rigaurda la legalizzazione di Batasuna, o di un movimentoi che ne raccolga l'eredità con questi nuovi punti cardine. Fino a oggi la ley de partidos spagnola impedisce, infatti, la creazione di movimen ti politici legali laddove vi siano esponenti che abbiano militato o preso parte attivmrnte nella disciolta Herri Batasuna e tutte le sigle seguenti fino a Batasuna. Ora la proposta va a posarsi sul tavolo dell'Esecutivo spagnolo. E su quello dell'organizzazione armata, attori necessari per una possibile soluzione.

***

DOCUMENTI: il testo integrale letto alla Conferenza internazionale processi di pace di Venezia

UN PRIMO PASSO PER IL PROCESSO DEMOCRATICO:
PRINCIPI E VOLONTA DELLA SINISTRA ABERTZALE


Siamo indipendentisti, donne e uomini di diverse generazioni che abbiamo lavorato e continuiamo a lavorare per costruire e sviluppare un progetto di liberazione nazionale e sociale. Il nostro obiettivo è la costruzione di uno Stato proprio perché consideriamo che è l'unica forma per garantire totalmente la sopravvivenza e lo sviluppo pieno del Popolo Basco, in armonia e solidarietà con il resto dei popoli d'Europa e del mondo. È un nostro legittimo progetto politico, che intendiamo raggiungere con l'adesione maggioritaria della società basca.

L'attuale ordinamento giuridico-politico, che divide il nostro territorio e limita i diritti dei suoi cittadini e cittadine, si conferma come uno scenario che perpetua il conflitto politico e armato. Non permette che la cittadinanza basca possa decidere, liberamente, il suo proprio futuro.

In questo contesto, la violenza e lo scontro armato si sono prolungati più a lungo di quanto nessuno avrebbe desiderato, con costi umani e politici che tutti e tutte conosciamo. È nostra priorità superare questo scenario.

Queste tre ultime decadi del conflitto rendono chiara un'altra conclusione: siamo un movimento politico a cui il tempo ha dato ragione. Come dimostra, a partire da quella iniziale esigenza di rottura democratica rispetto al regime franchista, il "no" del Popolo Basco alla Costituzione spagnola, alla NATO o alla centrale nucleare di Lemoiz. Come dimostra il nostro sforzo per evitare che la trappola di questi statuti di autonomia si consolidasse. Come dimostra la nostra opposizione frontale al capitalismo selvaggio.

Non è stato solo sul terreno dell'opposizione e della protesta che noi indipendentisti e indipendentiste abbiamo vinto battaglie politiche e ideologiche. Le proposte di soluzione e per il futuro realizzate dalla sinistra abertzale, hanno fatto presa in ampi settori della società ed in alcuni casi, in modo maggioritario. Le iniziative per una soluzione negoziata, le idee per raggiungere un quadro democratico o le dinamiche di costruzione nazionale, hanno reso possibile indubbi avanzamenti nel processo politico basco.

In questi ultimi anni si è progredito su alcune questioni che hanno reso non solo desiderabile ma anche possibile, per tutta la cittadinanza, materializzare positivamente un cambiamento di fase politica: nel dibattito politico aperto nell'ultima decade - che ha collocato perfettamente i nodi da sciogliere per trovare una soluzione-; nel lavoro e nella lotta instancabili di migliaia di persone e settori sociali che hanno permesso di arrivare alle soglie dell'agognato cambio politico reale; nel lasciarsi alle spalle le conseguenze dannose di questo conflitto. Un cambio di fase politica che sostituisca lo scontro armato, il blocco e la mancanza di aspettative per il dialogo, l'accordo e una soluzione giusta, stabile e duratura per il paese.

Nel bene e nel male abbiamo portato il processo di liberazione verso una fase di cambiamento politico. Adesso si tratta di rendere questo cambiamento irreversibile. Materializzare il cambiamento esige anche cambiamenti in noi stessi e in noi stesse. Era necessaria una profonda autocritica e la stiamo facendo.

La sinistra abertzale ha ben presente che il punto non è conoscere o attendere quello che il resto degli attori politici e sociali sono disposti a fare, ma stabilire quello che noi dobbiamo e siamo disposti e disposte a fare. La nuova fase necessita nuove strategie, nuove politiche di alleanza e nuovi strumenti.

Partendo dalla considerazione che gli obiettivi da raggiungere, nella nuova fase, sono il riconoscimento nazionale di Euskal Herria ed il riconoscimento del diritto all'autodeterminazione, per arrivare al cambiamento politico è indispensabile una crescente accumulazione di forze e portare il contenzioso con gli stati sul terreno dove questi sono più deboli, ovvero quello politico. Per questo la lotta di massa, istituzionale ed ideologica, il cambio delle relazioni di forza e la ricerca di appoggio in ambito internazionale devono essere le fondamenta della nuova strategia.

Lo strumento fondamentale per la nuova fase politica è il Processo Democratico e la sua messa in moto, una decisione unilaterale della Sinistra Abertzale. Per il suo sviluppo si cercheranno accordi bilaterali o multilaterali; con gli attori politici baschi, con la comunità internazionale e con gli stati per il superamento del conflitto. In definitiva il Processo Democratico è la scommessa strategica della sinistra abertzale per ottenere il cambiamento politico e sociale.

Tutte queste considerazioni sono comunemente condivise nella Sinistra Abertzale nel quadro del dibattito che si sta sviluppando internamente, con responsabilità. Allo stesso tempo, attraverso questo dibattito, si intende assumere come propri per tutta la base militante e sociale i seguenti principi, che vogliamo condividere adesso con la cittadinanza basca, attori politici, sindacali e sociali del paese così come con la Comunità Internazionale:

1.La volontà popolare espressa attraverso vie pacifiche e democratiche, diviene l'unico riferimento del processo di soluzione democratica, sia per sancirne la sua messa in moto che il suo migliore sviluppo cosi come per raggiungere gli accordi che dovranno essere condivisi dai cittadini e cittadine. La Sinistra abertzale, come dovrebbero fare il resto degli attori politici, si impegna solennemente a rispettare ogni fase del processo decisionale che liberamente, pacificamente e democraticamente adotteranno i cittadini e le cittadine basche.

2. L'ordinamento giuridico-politico risultante, in ogni fase deve essere conseguenza della volontà popolare e deve garantire i diritti di tutti i cittadini e cittadine. Le cornici legali vigenti in ogni fase, non possono essere freno o ostacolo alla libera volontà popolare democraticamente espressa, ma devono essere bensì garanzia del suo esercizio.

3. Gli accordi da raggiungere nello sviluppo democratico dovranno rispettare e regolare i diritti riconosciuti tanto nella Dichiarazione Universale dei Diritti Umani, come nel Patto Internazionale dei Diritti Economici, Sociali e Culturali e il Patto Internazionali dei Diritti Civili e Politici, cosi come altre normative internazionali concernenti i Diritti Umani, siano essi individuali che collettivi.

4. Il dialogo politico inclusivo, a parità di condizioni, diviene il principale strumento per raggiungere accordi tra le differenti sensibilità politiche del paese. La sinistra abertzale dichiara la sua totale volontà di essere parte di questo dialogo.

5. Nel quadro del processo democratico il dialogo tra le forze politiche deve avere come obiettivo un Accordo Politico risolutivo, che dovrà essere approvato dalla cittadinanza. L'accordo risultante dovrà garantire che tutti i progetti politici possano non solo essere difesi in condizioni di pari opportunità ed in assenza di qualsiasi forma di coercizione o ingerenza ma che possano materializzarsi se questo è il desiderio maggioritario della cittadinanza basca espresso attraverso i procedimenti legali idonei.

6. Il processo democratico deve svilupparsi in assenza totale di violenza e senza ingerenze, mediante l'utilizzazione di vie e mezzi esclusivamente politici e democratici. Partiamo dal convincimento che questa strategia politica renderà possibili i progressi in un Processo Democratico. Sud Africa e Irlanda sono, in tal senso, l'esempio.

7. Rinnoviamo il nostro impegno con la proposta di Anoeta. In linea con essa, si devono stabilire un processo di dialogo ed accordo multipartitico a parità di condizioni tra l'insieme delle forze del paese, che favorisca la creazione di un quadro democratico con il quale la cittadinanza possa decidere liberamente e democraticamente rispetto al suo futuro come deciso dalla volontà popolare. Questo processo, deve basarsi sui principi del senatore Mitchell. Dichiariamo di assumere questi principi. D'altro canto, deve stabilirsi un processo di negoziazione tra ETA e lo Stato spagnolo che contempli la smilitarizzazione del paese, liberazione di prigionieri e prigioniere politiche basche, ritorno di esiliati ed esiliate e un trattamento giusto ed equo alle delle vittime del conflitto.

Per tutto questo, riaffermiamo la nostra posizione senza riserve rispetto ad un processo politico pacifico e democratico per raggiungere una democrazia inclusiva dove il popolo basco, libero e senza intimidazione di alcun tipo, determini liberamente il suo futuro.

Euskal Herria, 14 novembre 2009

sabato 14 novembre 2009

Il denaro ‘pesa’ più dell'acqua! di Alex Zanotelli



Fonte: http://www.facebook.com/notes.php?id=61657367059

E’ stato uno shock per me sentire che il Senato, il 4 novembre scorso, ha sancito la privatizzazione dell'acqua.
Il voto in Senato e' la conclusione di un iter parlamentare che dura da due anni. Infatti il governo Berlusconi, con l'articolo 23 bis della Legge 133/2008, aveva provveduto a regolamentare la gestione del servizio idrico integrato che prevedeva, in via ordinaria, il conferimento della gestione dei servizi pubblici locali a imprenditori o societa', mediante il rinvio a gara, entro il 31 dicembre 2010. Quella Legge e' stata approvata il 6 agosto 2008, mentre l'Italia era in vacanza. Un anno dopo, precisamente il 9 settembre 2009, il Consiglio dei ministri ha approvato un decreto legge (l'accordo Fitto- Calderoli), il cui articolo 15, modificando l’articolo 23 bis, muove passi ancora più decisivi verso la privatizzazione dei servizi idrici, prevedendo:

a) L’affidamento della gestione dei servizi idrici a favore di imprenditori o di società, anche a partecipazione mista (pubblico-privata), con capitale privato non inferiore al 40%;
b) Cessazione degli affidamenti ‘in house’ a società totalmente pubbliche, controllate dai comuni alla data del 31 dicembre 2011.

Questo decreto e' passato in Senato per essere trasformato in legge. Il PD, che e' sempre stato piuttosto favorevole alla privatizzazione dell'acqua, ha proposto nella persona del senatore Bubbico, un emendamento-compromesso:l'acqua potrebbe essere gestita dai privati, ma la proprieta' resterebbe pubblica. Questa proposta, fatta solo per salvarsi la faccia, passa con un voto bipartisan! Ma la maggioranza vota per la privatizzazione dell'acqua. L’opposizione (PD e IDV), vota contro il decreto-legge.
E cosi' il Senato vota la privatizzazione dell'acqua, bene supremo oggi insieme all'aria! E' la capitolazione del potere politico ai potentati economico-finanziari. La politica è finita! E' il trionfo del Mercato, del profitto. E’ la fine della democrazia.
”Se la Camera dei Deputati- ha detto correttamente il Forum dei movimenti dell'acqua –non ribaltera' il misfatto del Senato, si sara' celebrata la delegittimazione delle Istituzioni.”
Per questo dobbiamo denunciare con forza:
- il governo Berlusconi che, con questo voto al Senato, ora privatizza tutti i rubinetti d'Italia. “Questo decreto segna un passaggio cruciale per la cultura civile del nostro paese e per la sua Costituzione- scrivono Molinari e Lembo del Contratto Mondiale dell’Acqua. I Comuni e le Regioni vengono espropriati da funzioni proprie con un vero attentato alla democrazia.”
-il partito di opposizione , il PD, che continua a nicchiare sulla privatizzazione dell’acqua (sappiamo che il nuovo segretario Bersani è stato sempre a favore della privatizzazione).
- ed infine tutta l’opposizione, per non aver portato un problema così grave all’attenzione dell’opinione pubblica.
Per questo rivolgiamo un appello a tutti i partiti perché ritirino questo decreto o tolgano l’acqua dal decreto.
E questo devono farlo adesso che il decreto legge passa alla discussione nella Camera dei Deputati. Si parla che il decreto potrebbe essere votato il 16 novembre.
E ai partiti di opposizione chiediamo che dichiarino ufficialmente la loro posizione tramite il loro segretario nazionale e diano mandato al partito di mobilitarsi su tutto il territorio nazionale.
E chiediamo altresì , ai partiti di opposizione di riportare in aula la Legge di iniziativa popolare che ha ottenuto nel 2007 400.000 firme ed ora dorme nella Commissione Ambiente della Camera.
Chiediamo alle Regioni di:
-impugnare la costituzionalità dell’articolo 15 del decreto Fitto-Calderoli;
-varare leggi regionali sulla gestione pubblica del servizio idrico.
Chiediamo ai Comuni di:
-Indire Consigli Comunali monotematici sull’acqua;
-dichiarare l’acqua bene di non rilevanza economica;
-fare la scelta dell’Azienda Pubblica speciale per la gestione delle proprie acque. Questa opzione ,a detta di molti avvocati e giuristi, è possibile anche con l’attuale legislazione . Si tratta praticamente di ritornare alle vecchie municipalizzate.
Chiediamo ai sindacati di :
-pronunciarsi sulla privatizzazione dell’acqua tramite i propri segretari nazionali;
-mobilitarsi e mobilitare i cittadini contro la mercificazione dell’acqua.
Chiediamo infine alla Conferenza Episcopale Italiana(CEI) di :
-proclamare l’acqua un diritto fondamentale umano , come ha fatto il Papa Benedetto XVI nell’enciclica Caritas in veritate dove parla “dell’accesso all’acqua come diritto universale di tutti gli esseri umani, senza distinzioni né discriminazioni”(n.27);
-protestare , in nome della vita, come afferma il Papa nell’enciclica,contro la legge che privatizza l’acqua;
-chiedere alle comunità parrocchiali di organizzarsi sia per informarsi sia per fare pressione a tutti i livelli, perché l’acqua non diventi merce.
Infatti l’acqua è sacra, l’acqua è vita, l’acqua è un diritto fondamentale umano. Questo bisogna ripeterlo ancora di più, in un momento così grave in cui con il surriscaldamento del pianeta, rischiamo di perdere i ghiacciai e i nevai, e quindi buona parte delle nostre fonti idriche. E lo ripetiamo con forza alla vigilia della conferenza internazionale di Copenhagen, dove l’acqua deve essere discussa come argomento fondamentale legato al clima. Per questo chiediamo a tutti, al di là di fedi o di ideologie perché ‘sorella acqua’ , fonte della vita, venga riconosciuta da tutti come diritto fondamentale umano e non sottoposta alla legge del mercato.
Si tratta di vita o di morte per le classi deboli dei paesi ricchi , ma soprattutto per i poveri del Sud del mondo che la pagheranno con milioni di morti per sete.

Alex Zanotelli

c'è una petizione online
http://www.petizionionline.it/petizione/campagna-nazionale-salva-lacqua-il-governo-privatizza-l-acqua-/133

venerdì 13 novembre 2009

Los moriscos que no se fueron: Los Maños, de Elena Pezzi


Fonte:
http://identidadandaluza.wordpress.com/2009/11/13/los-moriscos-que-no-se-fueron-los-manos/

Elena Pezzi

La palabra “maño”, según el Diccionario de la Real Academia, designa, figurada y familiarmente, “aragonés”, como primera acepción, pero también se encuentran, como particulares de Aragón y Chile, las de “hermano” y “expresión de cariño entre personas que se quieren bien”.
Se dice también “vestirse de maño” al hablar de la indumentaria popular de esta región, de indudable origen morisco toda ella, como también parece ser árabe la palabra “jota”, su canto nacional.
Como introducción a este estudio, haremos un breve repaso histórico de la población mudéjar y morisca en Aragón, que nos sirva de base para buscar un posible origen de los maños, y, después, un estudio etimológico de esta palabra, para tratar de confirmar nuestra tesis sobre el entronque de los maños con los descendientes de los moriscos aragoneses.
A partir del año 1170, en que, tras la conquista de Teruel por el rey Alfonso II, termina propiamente la reconquista aragonesa, los musulmanes que permanecieron en Aragón formaron un grupo compacto establecido principalmente sobre las orillas del río Ebro y en los valles inferiores de sus afluentes de la derecha, siendo muy numerosos también en la provincia de Huesca.
Según las palabras de María Jesús Viguera, con las que termina su libro Aragón musulmán: “Hay evidencia de que la población musulmana sometida continuó, en su mayor parte, en las tierras de la antigua Marca Superior ahora bajo el poder cristiano, pues los lugares principales se sometieron por capitulación. Esta población fue bastante densa en la zona de Tudela, en los cursos del Ebro y el Jalón, y en el Bajo Aragón, y superaba a veces en principio a la cristiana. Todo esto trajo consigo la perduración de algunas estructuras de la vida musulmana, y su incorporación a la esfera cristiana en términos administrativos, artesanales, sistemas de riego y de cultivo… pero la situación mudéjar y luego la morisca son ya otra historia.
Fue sobre todo el elemento popular de la población musulmana el que permaneció bajo el dominio de los conquistadores: en su mayor parte, fue la gran masa del pueblo campesino que siguió cultivando las tierras, algunas veces como propietarios de ellas, otras veces, las más, como siervos o colonos de los nuevos amos; también se quedaron como mudéjares o “tributarios”,los pequeños industriales y artesanos, albañiles, alarifes, alfayates, alfareros, borceguineros, zurradores (nombre árabes que quedaron para siempre en las lenguas hispánicas), establecidos, principalmente, en Zaragoza, Huesca Calatayud y Teruel.
Los sarracenos o moros, como son llamados en los documentos (nunca se les llamará mudéjares), eran conocidos en Aragón desde muy antiguo como maurí captí, “moros cautivos o prisioneros de guerra”.
A partir de la expansión cristiana por tierras aragonesas se sumarán a aquellos también los maurí pacis, no capturados sino rendidos por capitulación, los cuales constituirán una inmensa mayoría, que continuará ejerciendo sus ocupaciones habituales, las mismas que desarrollaban antes de la conquista.
En 1099, Pedro I concede a los moros de Naval, que facilitaron su ocupación por los cristianos, diversas exenciones económicas, aparte de conservar la plena propiedad de sus inmuebles y la libertad religiosa. Esta comunidad duró hasta la expulsión de los moriscos en el 1610.
Los jueces municipales del siglo XII tienden a la equiparación jurídica de cristianos, moros y judíos. Jaime I dispuso, en 1242, que judíos y sarracenos podían convertirse libremente, prohibiendo que se les moteje de renegados, tornadizos o con palabras injuriosas semejantes.
Las Cortes de 1301 ordenaron que los moros llevaran un signo exterior, procurando que en su hábito pudieran ser distinguidos adecuadamente de los cristianos, fuera de su barrio, y por el que se reconociese su condición diciendo:

“Porque los moros de Aragón no van signados, antes van a manera de cristianos, por la qual cosa muytos pecados et scandalos se siguen et muytos no son conocidos por moros”

Estas palabras demuestran la fusión de ambos pueblos que lentamente se iba verificando.
Se les había obligado a afeitarse la barba, a cortarse mucho el pelo, en redondo, de acuerdo con costumbres, y además, en las Ordenaciones de la Pahería de 1436 izquierdo, una señal, consistente sus antiguas en una pieza de tela cosida, en forma de lengua de buey, color rojo o amarillo; en verano este signo se cosía sobre el calzón ancho o “zaragüel” (en catalán “saragüell”, del árabe sarawîl), única prenda que llevaban, junto con la camisa, un chaleco (negro o aceitunado para el trabajo, y rojo,, naranja o de otro color chillón para las fiestas) y una faja amplia a la cintura (gris para los días de trabajo, y rojo o blanco para los días de fiesta). Calzaban alpargatas, sobre las piernas desnudas, sin medias. La cabeza cubrían, en principio, con un turbante, pero luego éste se redujo a simple pañuelo, anudado sobre la sien, de la misma manera que se ha seguido llevando por los agricultores de la zona hasta hace muy poco tiempo. En invierno se cubrían con una capote de lana o capa corta, nunca hasta los pies. Todas estas prendas eran usadas aún a finales del siglo pasado, a pesar de que a partir del año 1500 habían sido prohibidas a los moriscos, convertidos de forma forzosa.
Las mujeres moriscas llevaban faldas de mucho colorido, especialmente en las fiestas, semejantes a las que después se denominaron de “tela de casulla”, en finos tejidos de seda, con bordados de rica decoración, sobre todo con temas florales.
En los documentos medievales cristianos se hace referencia a las ocupaciones que durante varios siglos tuvieron estos mudéjares: algunos ocuparon cargos en las aljamas, pues existía una minoría culta, con funciones religiosas, judiciales y administrativas, como teólogos coránicos, letrados, Juristas, escribanos o médicos; pero la mayor parte eran simples agricultores de huerta, muy entendidos en ello y expertos en regadíos, cultívando tierras de los grandes señores cristianos, o bien eran buenos artesanos, como tejedores, sastres, herreros, espaderos, arcabuceros, ballesteros, guarnicioneros, zapateros (borceguineros), alfareros, caldereros, carpinteros (fusteros), yeseros, escultores, albañiles (aljeceros) y Maestros de Casas, que mantuvieron la tradición de la artesanía morisca y sus motivos decorativos, como la arquitectura “mudéjar”; también era importante el gremio que formaban los mozos llamados “raíces” (corrupción de “arraez”, del árabe ra ‘is, ‘capitán de barco’), que monopolizaban el tráfico fluvial por el Ebro, o el oficio de los fabricantes de pólvora, que compraban el salitre en Zaragoza y la vendían, principalmente en Valencia, para las fiestas, celebradas siempre con bailes, hogueras y juegos de “polvoristas”. Casi todos eran analfabetos, o con un muy escaso conocimiento de escritura árabe, estudiada en las escuelas coránicas que existían en cada aljama, para la lectura del Corán.
Cuando en 1502 los Reyes Católicos, después de la rebelión de las Alpujarras, decretan la salida del territorio español de todos los moriscos no bautizados, son exceptuados de esta expulsión los moriscos del reino de Aragón, debido a las súplicas de sus propios señores, por el duro golpe que representaba para sus economías la despoblación masiva que hubiera supuesto para comarcas enteras de este reino.
En 1519, las Cortes del reino de Aragón, reunidas en Zaragoza firman lo acordado en las Cortes de Monzón de 1510, de no modificar el ”status” del 1502, y Carlos I juró respetar la exención de expulsión de los moriscos de este reino.
También las Cortes de Monzón de 1518 acordaron una serie de disposiciones de tolerancia para los moriscos de los territorios de la Corona de Aragón, según los deseos de la mayoría de los señores que intercedían a favor de los moros establecidos en sus señoríos. Sin embargo, se acordó suprimir las morerías, conservadas desde la reconquista, y se mando que los nuevos conversos vivieran mezclados con los cristianos viejos, sin restricción alguna en su derecho de fijar su domicilio en cualquier lugar.
Es interesante el hecho de que la población campesina aragonesa que trabajaba por cuenta ajena estuviera dividida en dos categorías, determinada por su procedencia: los siervos de origen cristiano eran llama mezquinos, los de origen moro exaricos; lo curioso es que para ambas nominaciones se emplease una palabra árabe: miskin, ‘pobre, indigente´ as-sarik, ‘aparcero’, lo cual prueba la difusión de la lengua árabe entre los mismos cristianos.
La Inquisición aragonesa, que fue muy rigurosa con los criptojudíos fue sin embargo muy tolerante con los criptomoriscos, que sufrieron pocas persecuciones, quizás por la protección de sus poderosos señores, a quienes les interesaba que se les respetase, a pesar del convencimiento de que la mayoría de los nuevos conversos continuaban practicando ocultamente sus ritos y creencias; su conducta ante el ritual católico no dejaba lugar a dudas: no se arrodillaban ante el Santísimo, huían de las predicaciones incluso practicaban actos de ofensa de los cristianos y de su religión, con actos sacrílegos o hablando durante las ceremonias. Bien es verdad. que con los años, después de las expulsiones, estas prácticas se fueron perdiendo aunque hay constancia de que aún quedaban restos de ellas en el siglo XVIII, y probablemente hasta más adelante, como parecen demostrar los hallazgos de libros aljamiados en antiguas casas moriscas.
El criptomorisco usaba habitualmente un doble nombre: uno oficial como cristiano, acompañado de un apellido que, generalmente, era un nombre de santo o de oficio, y otro nombre árabe familiar, doméstico, que con el tiempo pasó a ser apodo de su casa o familia. Pita Mercé afirma que en los pueblos de las zonas moriscas leridanas se hallan apodos antiguos de casas del país, que son adaptaciones de las denominaciones árabes que usaban sus ascendientes moriscos.
También hace hincapié Pita Mercé, respecto al carácter de los moriscos, que su trato externo era poco cortés y respetuoso, siguiendo la tendencia morisca de hablar a gritos y con formas poco correctas; trataban, con poco respeto a las autoridades cristianas, a las que tuteaban, conforme a la práctica musulmana de tutear a todo el mundo, costumbre que, por herencia, aún conservan los descendientes de moriscos del Bajo Segre y del Bajo Cinca, así como también otras cualidades que les eran características, como la poca afición al alcohol, distinguiéndose por su amor al trabajo, su frugalidad, y su buena administración, no malgastando su economías, son formales en sus tratos y cumplen en general la pabra dada en los contratos y pactos, que raramente escriben. En estos pueblos de ascendencia morisca abundan muy poco los borrachos, los jugadores, malhechores o mendigos y en general todos sus vecinos son personas honorables y hacendosas.
Es difícil hacer una evaluación de la demografía de las diversas zonas preponderante de población morisca, tanto en el territorio aragonés como en el catalán, pues se observan muchas anormalidades en los censos que se fueron haciendo sucesivamente, probablemente por el deseo de encubrir oficialmente a muchos moriscos, cuya expulsión se quería eludir. Los mismos señores , cuyas tierras trabajaban, los hacían constar como cristianos, no para protegerlos sino también para que tributasen menos y así eludir las cargas fiscales. Cabezudo Astrain cita 36 nombres de pueblos o aldeas que estaban habitados exclusivamente por moriscos.
Entre las opiniones consultadas en 1610, para valorar el hecho de la Expulsión incluso de los hijos de los moriscos aragoneses, merece destacarse las omitida por Fray José González, por la mesura de sus palabras:

“Es derecho natural y divino segun el comun sentir de los doctores que los inocentes por ningun caso ni causa deben ser condenados. Solo en el caso cierto de peligrar una república se podria hacer por ser el menor de los males”.
“Son los moriscos de Aragon menos que los de Valencia y Andalucia, y gente muy pobre y miserable: no se atreverán á menear; y cuando lo hagan y quieran algunos de ellos amotinarse, no basta eso para que de ahí resulte tanto peligro ni para quedar en tanto aprieto como es menester para justificarse la condenación de tantos inocentes
“No basta decir que no es castigarlos sino permitir que se vayan, y permitir un mal que se pueda evitar es lo mismo que cometerlo”.
“Estos niños inocentes, por el mismo caso que están baptizados están debajo del amparo de la Iglesia, cuyos hijos son más que de sus propios padres”.


En la carta dirigida al rey por D. Manuel Ponce de León, el agosto de 1609, aconsejando los puntos más fundamentales para la construcción de fortalezas, en previsión de posibles levantamientos moriscos se hace hincapié en la preferencia que debe darse a la defensa de la costa mediterránea, especialmente la de Valencia y Cartagena, por estar situada “ muy cerca de Berbería”, pues aunque la colindancia de Aragón con la frontera francesa también entrañaba algún peligro, afirma: “Los moriscos de Aragón son según he entendido en mucho menor número”; recomienda también extremar las medidas de precaución en el comportamiento de los moriscos, con prohibiciones más severas: que no se les consienta otro oficio que el campo, que no se les permita caminar de unos lugares a otros. A los que se casen se les imponga un tributo tan alto que sea éste fuerte obstáculo para ello y que no se les conceda ninguna dispensa consanguinidad en ningún grado (aunque sí advierte la conveniencia favorecer los matrimonios con cristianos viejos), que no se les permita a los señores la composición en delitos criminales, sino que todas las penas se cumplan en galeras, aunque, si son moderados, puedan conmutarse por trabajos en las minas, y que, en ningún modo se les permita el uso de la lengua árabe; lo que ciertamente resulta incongruente, y más bien podría decirse un tanto cínico, es que, tras estas recomendaciones, sugiera al rey que dé nueva orden a los señores de vasallos para que “los traten con toda apacibilidad ó blandura, para que en ningún tiempo tengan disculpa por estas causas de intentar ningún desacato”.
Cuando en 1610 toda la población morisca española se vio obligada a emigrar, de Aragón salieron cerca de 61.000 moriscos, que debían embarcar en Los Alfaques, es decir, más del 15 % de la población total del reino según la estadística hecha por Henri Lapeyre; entre estos moriscos no se encontraban los de Fraga, que, por medida especial de protección, fueron expulsados más tarde, probablemente por la influencia del Marques Aytona, encargado por el rey de hacer cumplir las medidas de expulsión,para intentar salvar del exilio a los más posibles de sus súbditos moriscos por lo cual en el Bajo Segre y el Bajo Cinca quedaron de hecho muchos morisco.
Pita Mercé da la cifra de 4.000 deportados del país leridano, pero indica que probablemente muchos de ellos desaparecieron en el viaje que los llevaba hasta la costa, dedicándose a partir de ese momento al nomadismo o estableciéndose en otros lugares donde no fueran conocidos, afirma:

“En realidad, creemos que los cristianos nuevos de origen morísco del país leridano que cumplieron efectivamente la orden de expulsión, fue solamente la tercera parte del total de los existentes, es decir los más conocidos y distinguidos entre ellos por su carácter de moriscos…; pero entre los moriscos pobres, más o menos adaptados a la conversión, fueron mayoría los que bajo pretexto de una u otra consideración se quedaron en el país. Sólo esta permanencia de más de la mitad de la población morisca del Bajo Segre y del Bajo Cinca, puede explicar los rasgos moriscos que afloran hasta hoy en la población actual de dichas comarcas. Creemos que en 1610, en la zona leridana habría un total de 10.000 moriscos o más y de ellos, solamente unos 4.000 salieron para el destierro”.

Sobre la demografía morisca del Bajo Segre en 1610, Pita Mercé da los siguientes datos: Aytona con 724 moriscos, de los que salen expulsados 644; Serós 783, de los que salen 718; en la comarca de Flix son unos 33 los que se salvan oficialmente, de 784 censados en Ascó, 260 en Flix y unos 315 en Ribarroja, no habiendo ninguna expulsión en otras muchas poblaciones. Para la comarca del Bajo Cinca se dan las siguientes cifras de población morisca: Mequinenza 260, Fraga 245, Albalate 190, Alcolea 45, pero no los hay oficialmente en otros muchos pueblos de gran raigambre morisca. Algo semejante ocurre en la comarca de Caspe, de donde solamente salen 740 de esta ciudad y ninguno más entre los pueblos de su comarca. En la comarca de Alcañiz, la situación que da es la siguiente: Calanda 1.905 moriscos, la mayor parte de su población, y Foz Calanda con 440, siendo inexplicable la no constancia de moriscos en Alcañiz, sólo justificable por el hecho de que éste fuese un señorío inatacable, por la influencia eficaz de su señor, como es el caso también de los moriscos de lá comarca de Tortosa. En la comarca de Pina-Sástago, al sur de los Monegros, se da oficialmente lo siguiente: Gelsa 1.655 moriscos, Sástago 850, Alborge 540, Escatrón 420, Pina 460, La Zaida 305 y Cinco Olivas 280, de los demás, tan moriscos como Azaila y Alforque, no se tienen datos. En la comarca de Elijar: Puebla de Híjar 2.035, Urrea de Híjar 2.005, Híjar 705, Samper 550 y Jatiel 225. En la comarca de Barbastro: Naval 275, Pueyo 80, Ripolí 65, Barbastro 15 y Enate 15, cifras muy bajas, quizás debido a la influencia del Obispo de Barbastro, según el testimonio de Aznar Cardona, por lo que no cabe extrañarse de que no aparezcan tampoco en Monzón, Binéfar, Binaced, Alfantega y tantos otros.
Todavía en 1613 es preciso que se publique una nueva Real Cédula, dirigida a los virreyes de Aragón, Navarra, Valencia, Cataluña y Portugal, y a las justicias de Castilla, para que se cumplan estas ordenanzas de expulsión, que no acaban nunca de cumplimentarse, en la cual se dice, para justificar la reiteración de las disposiciones:

“… Y aviendo ahora entendido por relaciones muy ciertas y verdaderas, que me han embiado personas fidedignas y zelosas de mi servicio y del bien público, que buelven a estos Reynos muchos moriscos de los que ya havian salido dellos, y que no salen ningunos de los que para irlos expeliendo avian quedado…”
“… Y porque he entendido que una de las principales causas que ha avido para bolverse tanta gente de los moriscos, ha sido las muchas licencias que se han dado por diversos tribunales y personas, para quedarse á títulos de viejos y otras causas de que han informado con siniestras relaciones y probanzas falsas..:”


• Estudio etimológico:

Ante todo, hemos de tener en cuenta que las etimologías dadas hasta ahora para la palabra “maño” no pueden considerarse como plenamente satisfactorias, ni aún como meramente aceptables. Los profesores Coromínas y Pascual la consideran como de origen incierto, no aceptando su derivación, por aféresis del vocablo “hermano”, sugerido como étimo, por la dificultad de explicar la aparición de la ñ, ni tampoco les parece verosímil que venga de magnus, por no ser pertinente el paralelo semántico.
Por otra parte, la abundancia de términos árabes usados popularmente en Aragón, debida a la importancia que en este reino tuvo la población mudéjar y morisca, durante los siglos XII al XVI, permite que pueda ser aceptable la adjudicación de un étimo árabe para este vocablo, usado especialmente para designar a los hombres y mujeres del pueblo aragones.
Pienso que este étimo es un vocablo árabe que cumple todos los requisitos fonéticos y semánticos para ser aceptado como tal: éste es el caso de la voz ma’nuw, ‘cautivado, sometido, humillado’, la cual, por el efecto del sonido gutural del ‘ayn sukunado, habría de sonar vulgarmente como *magnu o *mannu; en ambos casos, la resultante sería siempre la aparición de la ñ romance, para pasar a ser “maño”,tras una forma arcaica “mañó”, que todavía se conserva como apellido, especialmente en el reino de Valencia, en donde encontramos tanto Maño como Mañó, y también Mañé; en Tarragona también se encuentran los apellidos Munné y Monné, sin duda emparentados en su origen con los anteriores, según veremos más adelante.
Es interesante, a este respecto, la forma popular recogida por Corominas, como frase habitual entre baturros: “oye, máñooo; qué haces, máñaana”, en donde, a pesar del acento gráfico sobre la a de la primera sílaba, se ha alargado la segunda con las tres oes o las tres aes, como un recuerdo vivo de la primitiva terminación árabe en una u larga seguida de waw, lo cual equivaldría también a un sonido uuu.
Pues bien, esta palabra ma’ nuw es el participio pasivo de la forma 1 del verbo ‘aná, de la cual nos da Kazimirski los siguientes significados:
Sufrir la cautividad, haber experimentado las penas de la cautividad junto a alguien, entre gentes. Abajarse, humillarse.
Bajo la vocalización ‘aníya significa: – Haber sufrido como cautivo las penas de la cautividad entre extranjeros. .- En general, experimentar pena, sufrir. En la forma II: .- Retener a alguien como cautivo.
El participio activo, ‘;ání, significa ‘cautivo’, y el pasivo de la forma , mu´anná, es traducido por ‘retenido, contenido y forzado a quedar en alguna parte a pesar suyo’. El participio pasivo de la forma , mu´ná significa en Kazimirski también ‘el que está retenido como cautivo’, pienso que éste es el étimo adecuado de los apellidos catalanes, citados anteriormente, Munne’ y Monne’, que vendrían a ser sinónimos de “maño”.
Igualmente, considero que tiene el mismo origen el apellido catala’ Vilademanys, como “Villa de maños”. En documentos catalanes de 1386 aparece mencionado frecuentemente el caballero Bernal de Villa de Manys enviado de Pedro el Ceremonioso en el campo de Tarragona . Ateniéndonos, pues, a todas estas acepciones, podernos deducir una clara conclusión con respecto a la adecuación de este vocablo. También Pita Mercé cita, entre los poblados con exclusiva población morisca que quedaron deshabitados totalmente a consecuencia de las pestes que asolaron la región a finales del siglo XIV y principios del XV, uno llamado Valmanya, que considero que debió significar “valle maño”.
Otras voces se han empleado también en Aragón para designar al hombre sencillo del pueblo, como “baturro”, que tiene un sentido de rústico o el de “matraco”, con el que se denomina en Huesca al campesino vestido con el traje de “maño” , con un sentido también peyorativo, como de hombre zafio, que no sabe desenvolverse.
Igualmente, creo que “matraco” es voz árabe, de la misma raíz que la palabra “matraca” En este caso mítráq, matráqa en el árabe hispano, como vemos en Pedro de Alcalá, cuando cita muchos nombres de instrumento, palabra que tiene el valor de ‘hombre muy taciturno y que tien los ojos bajos y fijos en elsuelo’, actitud normal en el hombre timido que llega a la ciudad y se encuentra en ella como gallina en corral ajeno; también tiene este vocablo una segunda acepción como ‘vil, despreciable’ que debió de servir para aceptar la castellana de ‘palurdo’, con la que se define también este vocablo.

• Conclusiones:

Creo, sinceramente, que “maño” fue el calificativo que quedó entre los mudéjares aragoneses para designarse entre ellos afectivamente, como compañeros de cautividad, hermanos de infortunio, miembros de un pueblo sometido.
Más adelante, cuando la fusión étnica y religiosa borró esta discriminación, “maño” designó al hombre del pueblo, en general, sin resentimientos de origen, pero conservando el carácter afectivo de hermandad que debió de tener en su primer momento.
La abundancia de léxico de origen árabe que existe en el lenguaje popular aragonés es tan amplia, que hemos de pensar, por tanto, como muy posible un étimo árabe para “maño”. Así mismo, la toponimia árabe es igualmente muy abundante, e incluso aún se conservan en algunas zonas rurales la tradición de muchas canciones moriscas, no sólo por sus temas, en los que se trata de amores entre una cristiana y un moro o de un cristiano y una mora, o sobre alguna historia de un legendario rey moro, sino también por su léxico, en el que se mezclan palabras procedentes del dialecto vulgar de “algarabía” o en forma de “aljamia”, adaptación de las lenguas castellana o catalana a la fonética árabe.
Cita Pita Mercé el caso del pueblo de Chiprana, cerca de Caspe, “cuya población, según fama llegada hasta hoy, es toda ella de origen converso, no se sabe bien en el país si son moriscos o judíos, y que hasta pocos años, vivía muy aislado y con características y costumbres muy propias, que hacen pensar en una comunidad morisca que ha sobrevivido hasta este siglo, salvándose de la expulsión, como tantos otros moriscos aragoneses individualmente”.
Considera este mismo autor que “es posible que en estos pueblos las predicaciones de San Vicente Ferrer, lograran una masiva y sincera conversión de toda su población morisca, que se debió integrar totalmente en el resto de la población y con ello desapareció en dichas localidades el problema racial y político de los moriscos como minoría individualizada y autónoma”. Según Cabezudo Astrain, las conversiones fueron muy frecuentes desde principios del siglo XVI, y éstas debieron ser sinceras pues en el Archivo de la Inquisición aragonesa se encuentran rarísimos procesos contra moriscos conversos.
Si nos atenemos a los documentos conservados sobre la actuación de los inquisidores, según los datos recogidos por Blázquez Miguel, podemos recoger sus palabras: “En toda España, desde 1540 hasta 1614 se procesaron, como mínimo, unos 9.600 moriscos. Si consideramos su numero unos 320.000, el porcentaje es muy bajo y hay que considerar que la mitad lo fueron por los tribunales de Valencia y Zaragoza”
Se conocen casos como el del morisco Farax el Gali, que recibió el nombramiento de Maestre Mayor de la Alfarería, transmisible a sus herederos que se quedaron en Zaragoza después de la expulsión, convertidos, pues consta en los documentos que contrataban ya sin la denominación “moros” y con nombres cristianos. Entre las familias distinguidas de Zaragoza, de origen morisco, pueden citarse, además de los Cali, a los Xama, los Brea, los Ambasil, Los Allobar, Los Ceuta, y otros más .

Eluana, la verità, di Tommaso Cerno


Fonte: http://espresso.repubblica.it

Eluana non poteva risvegliarsi. No, sarebbe rimasta per sempre prigioniera nelle tenebre del suo stato vegetativo persistente. La miracolosa ripresa che in molti hanno teorizzato, alla tv e sui giornali, non era possibile. Almeno non per la scienza. Ora si sa. Già quella notte del gennaio 1992, quando sbandò con l'auto sul ghiaccio tornando da una festa fra amici, Eluana subì un "danno irreversibile". Non sono più gli avvocati della famiglia Englaro ad affermarlo. E non sono i medici che l'hanno presa in cura per 17 anni a mostrare diagnosi tutte concordi nel confermare che non ci fossero speranze. Stavolta a dircelo è proprio lei, Eluana Englaro. Con l'unico, tragico messaggio che il suo cervello di ragazza, diventata donna senza saperlo, ha potuto trasmetterci dopo lo schianto. Parla attraverso gli esami encefalici, l'ulteriore indagine disposta a maggio dalla Procura di Udine per sgombrare ogni dubbio sulla morte del 9 febbraio alla clinica La Quiete. Dopo cinque mesi la perizia è pronta. Mette d'accordo tutti: i neurologi incaricati Fabrizio Tagliavini, primario al Carlo Besta di Milano, e Raffaele De Caro, docente all'Università di Padova; i periti di parte, Stefano Pizzolitto e Felice Giangaspero; così come gli esperti della Procura friulana guidati da Carlo Moreschi.

La relazione finale sarà consegnata in questi giorni al procuratore capo Antonio Biancardi. Ma l'ultimo incontro a Padova ha scandagliato tutto: lesioni, atrofie, danni al talamo, al corpo calloso, ai due emisferi. Una miriade di paroloni medico-legali che confermano una semplice e drammatica verità: "I danni neuropatologici osservati sono morfologicamente irreversibili", rivela a 'L'espresso' chi quegli esami li ha condotti e studiati. Vuol dire che quel cervello non poteva guarire. E che Eluana non poteva riemergere dal suo stato vegetale, smentendo così scienziati, giuristi, sacerdoti e onorevoli che giuravano il contrario. Il premier Berlusconi in testa.


È l'ultimo tassello di una storia che ha spaccato l'Italia, infiammato lo scontro fra governo e Quirinale, riaperto la ferita fra laici e cattolici. Un documento che va a sommarsi alle migliaia di altre pagine, già nelle mani dei magistrati. Perizie, diagnosi, cartelle cliniche, richieste di ricovero, verbali del Nas e dell'Asl, che dicono tutti la stessa cosa: Eluana era lì, ma non c'era davvero. Non rispondeva al dolore, non percepiva le presenze attorno. Non aveva caldo, né freddo. Mancava solo una cosa. Rispondere alla domanda più importante: c'era o no una luce in fondo a quel tunnel?

È su questo aspetto che lo scontro è stato più duro. Le accuse piovute su Amato De Monte, l'anestesista che staccò il sondino, furono pesantissime. L'hanno apostrofato come "boia", accusato di "uccidere una persona cosciente, che poteva riaprire gli occhi da un momento all'altro". Quando Beppino andò per l'ultima volta da sua figlia in Friuli, si trovò di fronte uno striscione gigantesco: "Assassino!". Tutto mentre una tenda bianca impediva ai fotografi di profanare la stanza di Eluana. Il neurologo Gianluigi Gigli parlò di "persona dal corpo resistente, che non ha mai avuto bisogno di farmaci particolari". Senza mai averla visitata. E quando le prescrizioni ne elencano a bizzeffe, somministrati per anni: Dintoina, Pantopan, Supradyn, Adalat, Ciproxin, Norvasc. Giuliano Dolce, anche lui medico, vide Eluana a Lecco e spiegò che "alcune funzioni restavano, in particolare la deglutizione". Un'eventualità negata dalle stesse suore misericordine che l'accudirono dal 1994. Berlusconi si spinse a ipotizzare che potesse "generare un figlio, in uno stato vegetativo che potrebbe variare, come diverse volte si è visto". Il ministro Angelino Alfano dichiarò che era "morta per sentenza", perché quella donna in fondo stava bene.

Nulla di tutto questo trova più conferme. Né nel diario clinico degli ultimi giorni trascorsi a Udine o nell'autopsia di febbraio, e neppure adesso negli esami dell'encefalo. Benché non possano trattare le funzioni vitali di Eluana, essendo eseguiti dopo la morte, studiano l'entità dei danni morfologici. E da quelle analisi giunge una seconda, importante conferma. La situazione del cervello era "coerente con lo stato vegetativo persistente". Fin dal primo giorno, dal ricovero in terapia intensiva il 18 gennaio 1992, con la diagnosi di "coma e paraplegia in trauma cranico midollare". Così è stato sempre, anche quando aveva ripreso a respirare senza le macchine. Durante gli anni trascorsi all'istituto Beato Luigi Talamoni, e dopo l'arrivo a Udine, lo scorso 3 febbraio, nella stanza isolata e protetta che avrebbe ospitato il suo ultimo viaggio. Come dicono le carte, era un corpo vuoto. Una prigione, appunto, come ha ripetuto papà Beppino, convinto che sua figlia non avrebbe mai accettato quelle terapie, e pronto a rispettare la promessa che le aveva fatto quando uno dei più cari amici di Eluana finì in un letto di ospedale, con un sondino nello stomaco, immobile come un vegetale: "Papà, promettimi che se capitasse a me, tu mi libererai".

Forse, stavolta, l'incrocio di tutte queste analisi basterà a chiudere il caso. E ad archiviare l'indagine per omicidio che ancora pende su papà Beppino e sul primario De Monte. L'avvocato Giuseppe Campeis lavora alla memoria con cui chiederà al tribunale di far cadere le accuse. Ora che Eluana riposa a Paluzza e che cresce il dossier delle cause civili per danni contro chi attaccò ingiustamente, disse menzogne, parlò senza conoscere i fatti. I proventi andranno tutti alla fondazione Per Eluana, formalizzata lo scorso lunedì. "Vogliamo batterci fino in fondo per il biotestamento, perché una vicenda come quella di mia figlia non si ripeta", dice Englaro. Che la parola fine non la conosce più.

sabato 7 novembre 2009

Rep. Serba di Bosnia, respinto il risarcimento per le moschee distrutte



Fonte: http://it.peacereporter.net/

La corte distrettuale ribalta una sentenza che imponeva alla città di Banja Luka di pagare i danni di guerra alla comunità musulmana

La corte distrettuale di Banja Luka, capitale della Repubblica serba di Bosnia, ha ribaltato una sentenza che imponeva alla città di pagare cinquanta milioni di dollari alla comunità islamica, per la distruzione di 16 moschee durante la guerra del 1992-95.

Per la prima volta nel febbraio scorso un magistrato locale aveva deciso di assegnare un risarcimento alla comunità islamica, otto anni dopo l'inizio della causa per danni di guerra. La sentenza era stata saluta come "storica" dai musulmani bosniaci che durante la guerra hanno avuto più di cento mila morti. "Pensavamo che il sistema giudiziario nella Repubblica serba di Bosnia fosse migliorato e fosse diventato equo e imparziale, ma sembra che la sua indipendenza sia stata compromessa ai livelli più alti - ha dichiarato l'avvocato della comunità islamica Esad Hrvacic, che ha già annunciato di voler ricorrere in appello alla Corte Suprema e a quella Costituzionale, se necessario.
Sono seicento diciotto le moschee distrutte in Bosnia durante la guerra civile. Novanta solo nell'area di Banja Luka. Fra queste quella di Arnaudija e di Ferhadija, rispettivamente del quindicesimo e del sedicesimo secolo, date alle fiamme di notte, durante il coprifuoco, nonostante non ci fosse battaglia in città. La mosche di Ferhadija era considerata una delle più belle e faceva parte dei siti protetti dall'Unesco come patrimonio dell'umanità.

venerdì 6 novembre 2009

Fascinación por el Islam: Cide Hamete Benengeli


Fonte: http://www.webislam.com/?idt=14362

Hasta que no se dieron a conocer los trabajos de Américo Castro en el año 1925, carecían de auténtico interés las reducidísimas reflexiones sobre la significación de Cide Hamete Benengeli en el Quijote. Incluso, hasta el año 1957, no reconoce con modestia el propio Castro su punto de partida equivocado: “Hace años intenté interpretar el Quijote con criterios excesivamente occidentales”. A partir de aquel momento, la nueva lectura de Américo Castro va a ser más intercultural, mudéjar; va a estar ligada a un trabajo más exhaustivo de investigación que cambia totalmente la visión uniformizadora y reduccionista de la historia (*).

Esta revisión profunda le lleva a la conclusión de que no se puede comprender plenamente el Quijote en el horizonte estrecho y exclusivista de la historia de Occidente. Escribe Juan Goytisolo: “A causa del secular complejo de inferioridad respecto a nuestros vecinos del Norte, somos a menudo incapaces de percibir que la principal aportación española al conjunto europeo consiste precisamente en esta diferencia: no sólo la presencia en la Península del arte y los monumentos de Al–Andalus, sino también nuestra extraordinaria arquitectura y literatura mudéjares, desde el Libro o Librete del Arcipreste hasta el Quijote y Gaudí.”

Es difícil rebatir el aserto: el mozarabismo, Al– Andalus, el mudejarismo y por supuesto Andalucía, o fueron y son interculturales o ni fueron ni son. Fue intercultural su poesía y pensamiento, fue mestiza su pasión y goce por la vida, su sentimiento e instinto de libertad, su magia y transcendencia, y hasta el oasis de encuentros y deserciones. Y, ciertamente, Cervantes, transita por esta herencia y vocación a pesar del exclusivismo tridentino, de las leyes casticistas y los decretos de expulsión; atreviéndose a urdir ante aquel sórdido presente, formas mestizas para eliminar exclusivismos y alteridades irreductibles, demostrando una vez más que para un gentil caballero sólo tienen interés las causas perdidas: “... desfacer agravios, socorrer viudas, amparar doncellas...”

Pone en boca de su filósofo mahomético (personaje y verdadero autor que permite desdoblar o hacer de Cervantes un hecho intercultural),una reflexión inmensa y muy comprometedora: “...porque esto de entender la ligereza e inestabilidad de la vida presente y la duración de la eterna que se espera, muchos sin lumbre de fe, sino con la luz natural, lo han entendido...”

Aquella declaración que le nacía del vientre, suponía una concepción del cristianismo que él mismo no podía apoyar abiertamente sin gravísimas consecuencias: un cristianismo despojado de sus ritos y de sus cánones, paraíso de la imaginación y la inteligencia, con apertura y reconocimiento del otro, resultaba algo del todo imposible.

El Quijote dotó de fibra y atalaya el sueño sin límites de la interculturalidad en el interior del espacio más exclusivista y limitado, descacharrando las amarras de la opinión vulgar, prepotente y dogmática de aquella sociedad casticista con inmensa corte de gurús y fantasmas de toda laya. Se trataba también de una operación de interculturalidad contraria a todo tipo de normativización que buscara encorsetar la vida, rompiendo con la obligación de repetir siempre y una vez más, la misma cantinela de ruinas colectivas que tal vez es lo que se ha venido entendiendo aquí verdaderamente por historia.

En aquella creciente oscuridad y no sin cierta ironía, Cervantes busca zaherir, en tono de broma, aspectos fundamentales de la doctrina oficial. Inspirado por un cuidado y un temor casi patológicos, y poniendo hasta el más mínimo de sus pareceres en boca de sus personajes o del primer autor del Quijote, Cide Hamete Benengeli (que le permitía a nuestro autor cierto desdoblamiento y distancia), el cual se expresa con ironía, con gracia, poniendo al descubierto, por ejemplo, cuestiones tan significativas como la crueldad del ideal ascético, del ideal sacerdotal que diría Nietzsche, uno de los principales transfondos de la cultura judeo–cristiana: “¡Oh pobreza, pobreza¡ ¡No sé yo con qué razón se movió aquel gran poeta cordobés” a llamarte “dádiva santa desgraciada! Yo, aunque moro, bien sé, por la comunicación que he tenido con cristianos, que la santidad consiste en la caridad, humildad, fe, obediencia y pobreza; pero, con todo eso, digo que ha de tener mucho de Dios el que se viniere a contentar con ser pobre, si no es de aquel modo de pobreza de quien dice uno de sus mayores santos: `Tened todas las cosas como si no las tuviésedes´ y a esto llama pobreza de espíritu; pero tú segunda pobreza (que eres de la que yo hablo), ¿por qué quieres estrellarte con los hidalgos y bien nacidos más que con la otra gente?”.

Esa mirada socarrona y mestiza de Cervantes, manifiesta lo mejor de sí mismo a través de Cide Hamete Benengeli, capaz de llegar hasta la génesis donde se originan los valores occidentales y sutilmente derribarlos, siendo investido como cervantino artífice de la gran demolición. Cervantes, a través de Cide Hamete como primer autor, transfigura la razón y la realidad en locura y sueño, ofreciendo otro modo distinto de ver y de estar en el mundo.

Con este sentido intercultural, alegre y cuestionador, camuflado en la inteligencia de la locura y la risa, sigue empeñado Cervantes en su decidida disposición a integrar la herencia andalusí, porque para él los hechos alegres y trágicos, como la vida misma, están fuera de la historia: confiesa ser el segundo autor del Quijote, ya “que el autor de la historia se llama Cide Hamete Berenjena”.

El acto de tomar la identidad del otro de manera tan destacada y simpática, hunde sus raíces en una aventura fascinante de deseos y frustraciones del personaje Cervantes, hasta el punto que ya resulta inconcebible sin ello. En su última amonestación a Avellaneda, dice Cide Hamete a través de su pluma: “Para mí solo nació don Quijote, y yo para él: él supo obrar y yo escribir, solos los dos somos para en uno”. Y, sin embargo, como veremos, el hecho parece ser en un principio algo que no sobrepasa la mera casualidad para muchos comentaristas; aunque, sin lugar a dudas, sea una de las claves más enigmáticas y significativas del Quijote, así como una de las expresiones o evidencias de la atracción irremediable que tuvo Cervantes por el Islam.

Queremos referir una significativa relación de testimonios de encumbrados autores e investigadores,acerca de la fascinación que Cervantes sintió por el Islam y la cultura andalusí. Ello no quiere decir, probablemente, que ésta no sea una tarea exenta de cierta dificultad de comprensión por los prejuicios existentes, aunque a la par, quizá sea una de las más procedentes para la imprescindible contextualización de la interculturalidad cervantina y quijotesca. La grandeza y miseria de los estudios cervantinos difícilmente podrían expresarse con más fuerza que respecto a esta cuestión. La aceptación de Cide Hamete Benengeli como genial, primer y verdadero autor del Quijote, continuará sorprendiendo e iluminando el universo cervantino. Para ello comenzamos con el testimonio del propio autor: nos cuenta que había comprado en el “Alcaná de Toledo” la Historia de Don Quijote de la Mancha, escrita por el “historiador arábigo” Cide Hamete Benengeli, y que la hizo traducir al castellano por un morisco que conocía la lengua árabe.

A este propósito, escribe Juan Goytisolo: “No es simplemente un capricho de su transcriptor Miguel de Cervantes, ni obedece tan sólo al expediente, entonces muy común, del `manuscrito hallado´. La elección del encuadre narrativo, al engastar idealmente el libro en una cultura peninsular recién abrogada, va mucho más allá de la anécdota o la mera concesión a la moda del día. En realidad, traduce la existencia de una vena inspiradora profunda que aflora a lo largo de la escenografía mental cervantina, arropada con mil sinuosidades y meandros: me refiero a las complejas y obsesivas relaciones del autor con el mundo morisco–otomano y su fascinación por el Islam. La incidencia del tema muslímico en la narrativa y teatro de Cervantes ha suscitado, como es lógico, una copiosísima bibliografía y los cervantistas profesionales o aficionados se han esforzado en explanar, con mayor o menor fortuna, las distintas facetas y aspectos de dicha fascinación”.

También para Santiago Fernández Mosquera, “Hamete es el primer autor de la novela; primero en el sentido de `inicial´ y primero también en el sentido de principal”. “Dicho de forma mucho más sintética –refiere López Navia–, entendemos que Benengeli realiza siete funciones precisas en el texto del Quijote: estructuración y ordenación del relato, autoría de la historia, garantía de la veracidad de la misma, aclaración de puntos oscuros, seguimiento de los personajes, crítica o reflexión moralizante y recurso de carácter lúdico.

A este propósito señala Romo Feito los estudios en que ha dejado su huella la deconstrucción –y que mencionan a Cide Hamete–, como los de Friedman o Parr, ambos de 1991, coincidiendo en considerar al autor como una inferencia del lector, en oponer la dispersión del sentido a cualquier pretensión de lectura preferible, y en leer el Quijote como des–construcción de las oposiciones lectura/escritura o escritura/oralidad, en una supuesta línea que enlaza el Fedro platónico con Derrida.

Jean Canavaggio, por lo que toca a esta cuestión, contempla con cierto temor e incluso repulsión la identidad mora de Benengeli, lo que en ocasiones le provoca una situación como poco contradictoria: dice de Cide Hamete que es “la más fascinante de las máscaras inventadas por Cervantes para disimularse y excitar así nuestra curiosidad.”

Si se admite la etimología propuesta por Bencheneb y Marcilly, como recoje Canavaggio, el mismo nombre de Cide Hamete Benengeli conlleva, en sus tres segmentos, además de una notable carga autobiográfica, también una significación claramente musulmana y andalusí: Cide, tiene el sentido respetuoso de `señor´ o `mi señor´; Hamete, es uno de los nombres más reconocidos entre los musulmanes por tener la misma raíz árabe que Muhamad; y Benengeli, “no sería, a despecho de Sancho, moro aberenjenado –como dice Canavaggio–, sino, paradógicamente, Ben–engeli o `hijo del Evangelio´”. De todo ello, se puede sacar una consecuencia completamente distinta a la que pretende concluir Canavaggio que, para más rizar el rizo, quiere ver una identidad cristiana oculta en Benengeli.

Entendemos, en primer lugar, que Cervantes no tuvo necesidad de ocultar su identidad cuando fue apresado por la armada musulmana y menos durante su cautiverio argelino, ya que fue aprehendido como soldado de la armada cristiana, por lo que estaba muy claro el porqué de su cautiverio. Y, en segundo lugar, curiosamente tras pagar su rescate y con motivo de su regreso a los dominios de los reinos de las españas, quiso demostrar a cualquier precio, incluso en gramática parda, su acendrada creencia cristiana, poniendo un especial y sospechoso empeño de que jamás se contó entre los apóstatas durante el cautiverio argelino. Actitud que por su especial porfía, a veces sin venir a cuento, resulta más que cavilosa para muchos investigadores.

Cada rincón de la biografía profundísima del reconocido como Príncipe de las Letras resulta de lo más seductora para el investigador. Y cuando el mismo Cervantes reviste de mestizaje su propia identidad cultural al presentar a Cide Hamete Benengeli como el primer y verdadero autor, tiene la valentía de reconocer su propia sombra transcendente; todo un ejemplo de decir poético. Por ello, suponemos que un reconocido cervantista como Canavaggio, tal vez por desconocimiento de la lengua árabe y de la tradición musulmana, interpreta que engeli (del árabe Inyil) se refiere a los evangelios canónicos de la tradición trinitaria. También le parece a Canavaggio descubrir en este nombre Benengeli, la identidad cristiana oculta del musulmán Hamete. ¿No podría ser justamente al revés, que en este nombre claramente musulmán se encontrara abrigada, disimulada, la verdadera fascinación por el Islam del cristiano nuevo Cervantes? Y, sin embargo, está claro que nuestro autor sí tuvo que disimular su condición de cristiano nuevo en aquel mundo casticista establecido por los autollamados cristianos viejos.

¿Por qué no pudo querer Cervantes revelarnos con este nombre del primer autor del Quijote su alter ego, así como hacer un reconocimiento público y notorio como musulmán de genealogía andalusí?: “De ahí –manifiesta Canavaggio– que Cide Hamete venga a reclamar para sí la responsabilidad exclusiva de la narración (...) Así se entiende mejor cómo, en esta proliferación de voces narrativas, se expande y diluye a la vez el autobiografismo del Quijote: un autobiografismo disperso, fragmentado, que se descubre al lector en el fluir de la narración, detrás de unas alusiones no siempre fáciles de entender y apreciar como se deben”.

Hay que defender pues, este bello decir poético del más que probable nombre musulmán de Cervantes en el genial autor Hamete Benengeli (Ahmed). La desnudez de este lenguaje poético y sus artificios cervantinos, no restan un ápice a la genialidad y grandeza de Cervantes y el Quijote ¡Todo lo contrario!; Cide Hamete Benengeli sería el auténtico padre del Quijote y, Cervantes, el fruto del hijo avellanado, pues como bien nos recordó el provocador Unamuno: “cada uno es hijo de sus obras”.

Sostengo que muchas polémicas en literatura, como en filosofía e incluso en ciencia, son transcritas de viejas trifulcas teológicas. Por ello no es de extrañar que Canavaggio incida desde el supuesto cristiano en este debate. Tampoco debe resultar nada peregrino que Cervantes, siendo un escritor de historias y personajes cotidianos, busque a su vez desentrañar (de forma sutil) otra forma de estar en el mundo más velada y transcendente, el universo musulmán, a través de su alter ego Cide Hamete Benengeli.

Así, pues, siguiendo la trayectoria marcada por Canavaggio, se pueden sacar conclusiones totalmente contrarias a las que él mismo pretende llegar. A nuestro entender, queda muy claro que Cervantes muestra en esta elección de seudónimo musulmán, una clave para discernir la apuesta intercultural de su metamorfosis, así como la práctica de la taquiyya musulmana, de la que tanto hicieron gala los andalusíes de la época. Sin ir más lejos, tenemos como ejemplo semejante, la cuestión de los Documentos Plúmbeos del Sacromonte y el enmascaramiento de sus autores. Era habitual hacer empleo de esta doble personalidad como auténtico mecanismo de camuflaje y supervivencia, reafirmándose con ello (más si cabe en el caso de Cervantes) su apuesta intercultural.

El planteamiento de Cervantes respecto a Benengeli es muy lúcido: ¿Se trata, ciertamente, de un recurso sin más, como pretende el cervantismo menos cuestionador? ¿De una ficción? Es importante saber por qué Cervantes recurre a este símbolo y qué papel desempeña, pues este enigma es una de las claves fundamentales para la interpretación de la inmortal novela.

Ante todo, destacamos por muy significativo que Cervantes haga referencia a Cide Hamete Benengeli hasta treinta y siete veces en el Quijote, de las que treinta se encuentran en la segunda parte, publicada en 1615, es decir, seis años después del decreto de expulsión de los moriscos en 1609. Al mismo tiempo, y para evitar la cólera y el fuego sagrado de la Inquisición que ya le había censurado, toma toda suerte de precauciones, transcribiendo antes que nada el discurso oficial contra los musulmanes cuantas veces considera precisas: “su autor era árabe, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos”; para, acto seguido, como por arte de birli birloque, se opone en la Segunda parte al falso Quijote de Avellaneda utilizando y piropeando “el verdadero, el legal y el fiel que nos describió Cide Hamete Benengeli, flor de los historiadores”. Antes de expresar dicho elogio, Cervantes había tomado precauciones por miedo a la Inquisición, tratando anteriormente a Benengeli como “perro autor”, y diciendo que a Don Quijote “desconsolole pensar que su autor era moro (...) y de los moros no se podía esperar verdad alguna”.

El reproche de falsía o de hipocresía no le preocupa a Cervantes –¡en absoluto!–, que con frecuencia nos recuerda en su obra –como ya he señalado–, que el disimulo y el doble lenguaje (la taquiya musulmana) son necesarios para sobrevivir. Nadie puede ignorar que dicho talante es un conocido mecanismo de defensa propio de la cultura del Sur. Uno de los héroes del Viaje al Parnaso, declara en el capítulo VIII: “Soy un gran disimulador.”

En Persiles y Segismunda, Cervantes explica las razones de esta actitud de doblez, diciendo seguir las costumbres de su patria (¿Andalucía?). Para rebullirse a la España inquisitorial, Cervantes requiere de un invencible propósito: la obligación de enmascararse como en un permanente carnaval. Pero Cervantes no es el único, también el mismísimo filósofo francés Descartes, con muchos menos motivos y tras la condena de Galileo, toma toda suerte de precauciones escondiendo su juego: larvatus prodeo. Cervantes tuvo claro que su situación le conducía al disimulo, a la obligación del sueño como vigilia, en ocasiones incluso a la afasia y siempre a practicar el enmascaramiento sutil.

El propósito del papel de ficción otorgado a Cide Hamete Benengeli es justamente ese: le permite un distanciamiento que le da más libertad ante la imposibilidad de expresarse con claridad. Le faculta soñar el Quijote con integridad minuciosa y presentarlo ante la realidad imperante sin que ésta le estallara en la cara. Cervantes no quería que el miedo y la tristeza le encadenaran, por ello, Cide Hamete Benengeli, como autor arábigo del Quijote, expresa lo mejor de Cervantes: su apuesta intercultural, a pesar de todos los miedos.

Este proyecto lleno de sutilezas parece agotar el espacio entero de su alma. Y, sentimos, paradójicamente, que su temor viene a ser su fuerza. También se trata de algo más allá del distanciamiento: en todo ello hay rebeldía. Cervantes rinde el mejor de los homenajes, el más emocionado, a Cide Hamete Benengeli ¿acaso su oculta personalidad musulmana? Para nosotros hay más: el nombre musulmán de Hamete (Ahmad), pertenece, como antes hemos referido, a la misma raíz que los nombres Hamid, Mahmud y Muhammad, (“h m d”), que se traduce por elogiar, alabar a Al´lah, y que gozan de la mayor de las consideraciones en todo el universo musulmán.

Ibn al–´Arabi, el gran maestro sufí andalusí, dice que el significado de esta raíz es poner en acto algo que estaba en potencia, lo que también dice mucho en relación con el enmascaramiento de Cervantes y la metamorfosis intercultural del Quijote. Para nuestro autor no puede ser casualidad la elección del nombre de Hamete que, incluso en ocasiones y a propósito, confunde con Mahamate (Muhammad) en la cita de Maritornes, para referirse al primero y verdadero autor de su Quijote; regalándole además toda suerte de elogios cuando la ocasión lo permite: “Cide Mahamate Benengeli fue historiador muy curioso y muy puntual en todas las cosas”.

Tanto por herencia familiar como por su cautiverio en Argel, sabía a la perfección las implicaciones de este nombre: pertenece a la misma raíz que Muhammad (Mahoma), nombre del último mensajero que es a su vez el sello de la tradición profética para los musulmanes. Así, pues, Cervantes elige como denominación para el primer autor de su más genial obra el nombre musulmán por excelencia. ¿Cómo no hacer verosímil ante tan evidente elección, una fascinación más que desmedida de este autor por el Islam?

De nuevo, para valorar el significado de Cide Hamete nadie mejor que uno de sus cuestionadores, Jean Canavaggio: “Aventura, por cierto, azarosa, y que el propio Cervantes nos induce a emprender con cautela, al disimularse, como lo hace, detrás de unas máscaras, delegando sus poderes en supuestos narradores al estilo de Cide Hamete Benengeli”. Cervantes vive agazapado a la sombra alegre y eternamente mestiza, fronteriza, del verdadero autor musulmán: “Cuenta Cide Hamete Benengeli, autor arábigo y manchego (por sucio de sangre), en esta gravísima, altisonante, mínima, dulce e imaginada historia”.

Los ecos de todo ello los refiere Juan Goytisolo: “Vivió el problema desde dentro y supo dotarlo de una dimensión creadora tan genial como ambigua. Su experiencia como cautivo, el trato íntimo con los musulmanes, le confieren la posibilidad de abordar la materia desde una atalaya privilegiada, simultáneamente literaria y vital. Bajo este concepto su obra es única en Occidente. Como en el caso de Dante y el Arcipreste, sería inexplicable, y en cualquier caso diferente, sin el influjo fecundador del Islam”.
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(*) Este texto pertenece al ensayo escrito por Antonio Medina que lleva por título Cervantes y el Islam. El Quijote a cielo abierto (Ediciones Carena, Barcelona, 2005). Queremos agradecer a José Membrive y a su equipo de Edciones Carena su gentileza por facilitarnos su publicación en Ojos de Papel.

Los moriscos que no se fueron: La expulsión de los moriscos, di Elena Pezzi


Fonte:
http://identidadandaluza.wordpress.com/2009/11/03/los-moriscos-que-no-se-fueron-la-expulsion-de-los-moriscos/

A partir de 1492, todos los musulmanes que permaneciesen en el suelo hispano pertenecerían ya a una casta de pueblo sometido.

Al principio, según las cláusulas de las Capitulaciones concertadas para la entrega de Granada, se les permitía conservar sus costumbres y sus vestidos, así como la práctica de su religión y la administración de su propia justicia; los términos consignados por Mármol no pueden ser más elocuentes:

«Que siendo entregadas las fortalezas, sus altezas y el príncipe don Juan… recibirán por sus vasallos y súbditos naturales, debajo de su palabra, seguro y amparo real, al rey Abí Abdilehi, y a sus alcaides, cadís, alfaquis, meftís, sabios, alguaciles, caudillos y escuderos, y a todo el común, chicos y grandes, así hombres como mujeres, vecinos de Granada y de su Albaicín y arrabales, y de las fortalezas, villas y lugares de su tierra; y de la Alpujarra, y de los otros lugares que entraron debajo deste concierto y capitulación, de cualquier manera que sea, y los dejarán en sus casas, haciendas y heredades, entonces y en todo tiempo y para siempre jamás, y no les consentirán hacer mal ni daño sin intervenir en ello justicia y haber causa, ni les quitarán sus bienes ni sus haciendas ni parte dello; antes serán acatados, honrados y respetados de sus súbditos y vasallos, como lo son todos los que viven debajo de su gobierno y mando”.

Pero esta situación de tolerancia y comprensión no había de ser muy duradera para los nuevos mudéjares granadinos. Su primer arzobispo, Fr. Hernando de Talavera, puso todo su empeño en lograr una convivencia de colaboración, apoyado en el capitán general, el conde de Tendilla.

Sin embargo, la política intransigente del cardenal Cisneros abrió una sima irremediable ya en los años sucesivos. Las conversiones masivas de 1499 y la quema de los libros escritos en lengua árabe, originó la primera rebelión del Albaicín. La sumisión de los rebeldes fue seguida de una Pragmática ordenando la conversión de los moriscos granadinos en 1501, y en 1502 se daba a elegir a los musulmanes del Reino de Castilla entre el bautismo y el exilio. Mármol comenta así el resultado de aquellos sucesos:

“Por esta rota fue necesario que el propio Rey Católico saliese de Granada, y con su presencia se allanó luego toda la tierra; y dejando ir a Berbería a los que no quisieron ser cristianos, se convirtieron los demás allí y en todo el reino; y lo mismo hicieron dentro de pocos días los moros mudéjares.» que vivían en Ávila, en Toro y en Zamora y en otras partes dc Castilla, que aun hasta entonces no se habían convertido”.

Por tanto, los que se queden habrán de bautizarse necesariamente dando lugar, con ello, a la práctica de un criptoislamismo, más peligroso, aún para la política unificadora, por su mayor dificultad de control. entonces ya no se les llamará mudéjares sino moriscos. El mismo Mármol continúa en su relación:

“…Los Católicos Reyes los fueron regalando con nuevas mercedes y favores… Mas luego se entendió lo poco que aprovechaban estas buenas obras para hecerles que dejasen de ser moros; porque si decían que era cristianos, veíase que tenían ma atencion á los ritos y ceremonias de la seta de Mahoma que á los preceptos de la Iglesia católica y de secreto se doctrinaban y enseñaban unos a otros en los ritos y cerimonia de la secta de Mahoma. Esta mancha fue general en la gente común… Los demás, aunque no eran moros declarados, eran herejes secretos… Acogían a los turcos y moros berberiscos en sus alcarías y casas, dábanles avisos para que matasen, robase; y captivasen cristianos, y aun ellos mesmos los captivaban y se los vendían…”.

En 1516, el cardenal Cisneros, entonces regente, dicta una Pragmática obligando a los moros a abandonar su traje y sus usos, aunque queda en suspenso. Pero es evidente que estos ordenamientos no se cumplen: prueba de ello es que las disposiciones continúan apareciendo durante el gobierno de Carlos 1, en 1526, insistiendo siempre sobre lo mismo, y llegando a prohibir el uso de las armas, en 1553. En 1576 el problema continúa Felipe II ordena de nuevo cumplir y ejecutar las anteriores disposiciones dando un plazo de tres años para que los moriscos aprendiesen a hablar la lengua castellana, prohibiendo escribir o leer la lengua arábiga y la . celebración de ritos, bodas o fiestas según el uso de moros, así como el uso de nombres arábigos y de los baños.

A la publicación de esta nueva Pragmática, los moriscos intentar conseguir una nueva suspensión, representados en la persona del caballero morisco Francisco Núñez Muley; éste, en su memorial, recuerda las condiciones de tolerancia de las capitulaciones y alega, para conseguir su demanda, todos los argumentos que considera más convincentes, entre ellos la justificación de su modo de vestir:

«Nuestro hábito cuanto á las mujeres no es de moros; es traje de provincia como en Castilla y en otras partes se usa diferenciarse las gentes en tocados, en sayas y en calzados… Si la seta de Mahoma tuviera traje propio, en todas partes había de ser uno; pero el hábito no hace al monje. Vemos venir los cristianos, clérigos y legos de Suria y de Egypto vestidos á la turquesca…; hablan arábigo y turquesco, no saben latín ni romance, y con todo eso son cristianos”.

Completando sus alegaciones con la defensa del empleo de su propia lengua:

«Pues vamos a la lengua arábiga, que es el mayor inconveniente de todos. ¿Cómo se ha de quitar á las gentes su lengua natural, con que nacieron y se criaron? Los egipcios, surianos, malteses y otras gentes cristianas, en arábigo hablan, leen y escriben, y son cristianos como nosotros… Deprender la lengua castellana todos lo deseamos, mas no es en manos de gentes.. dificultoso será y casi imposible que los viejos la aprendan en lo que les queda de vida, cuanto mas en tan breve tiempo como son tres años, aunque no hiciesen otra cosa sino ir y venir á la escuela. Claro está ser este un artículo inventado para nuestra destruición…”.

El cumplimiento de esta Pragmática, pese a todas las alegaciones que habían presentado contra ella los moriscos, vino a colmar el vaso de su paciencia. Entre la Navidad de 1568 y el otoño de 1570 el antiguo reino de Granada va a soportar una de las más cruentas guerras intestinas, la llamada de las Alpujarras, en la que moros y cristianos rivalizarán en matanzas y crueldades. A partir de esta fecha comenzarán las primeras deportaciones de moriscos granadinos a otras tierras de la Península, pero con ello sólo se logrará soliviantar los ánimos de sus correligionarios de otras regiones.

La poca seriedad con que el pueblo andaluz tomaba el cumplimiento de estas deportaciones se manifiesta frecuentemente en nuestra literatura del Siglo de Oro, donde, a veces, se hacen bromas sobre este tema. Es el caso, por ejemplo, del contexto que aparece en El Diablo Cojuelo, cuando, en el tranco X, se hace una jocosa relación de las normas que han de seguir en Sevilla los escritores, llamadas “Premáticas y ordenanzas que se han de guardar en la Ingeniosa Academia Sevillana desde hoy en adelante”, en las cuales no podía faltar una alusión al tema tan candente de los moriscos; así, entre otras normas, igualmente festivas, se dice:

“Item, que nadie lea sus versos en idioma de jarabe, ni con gárgaras de algarabia en el gútur, sino en nuestra castellana pronunciación, pena de no ser oídos de nadie”.
“Y al poeta que en ellas incurriese de aquí adelante, la primera vez le silben, y la segunda, sirva a su Majestad con dos comedias en Orán”.

“Item, mandamos que las comedias de moros se bauticen dentro de cuarenta días o salgan del reino”.


Mármol nos describe de qué manera se hicieron estas deportaciones:

“… todos los moriscos de Granada y del Albaicín que fuesen de edad de diez años arriba y de sesenta abajo,...que los llevasen a los lugares del Andalucía y de otros pueblos comarcanos fuera de aquel reino”.

Esta primera saca ocurre en el mes de junio de 1569. Al concluir las hostilidades, comenzó la gran deportación masiva, iniciada el 1 noviembre de 1570. Se sacaban en escuadras de 1.500; el primer grupo constituido por 5.500, y el segundo salieron del Hospital Real de Granada se sabe que en la capital, sin embargo, quedaron bastantes moriscos alegaban su condición de procedencia mudéjar.

La distribución, según nos lo refiere Mármol, se hizo de la siguiente forma:
a) Los de Granada y su vega, valle de Lecrín, sierra de Bentoniz Jarquía y hoya de Málaga, serranía de Ronda y Marbella (es decir, toda parte occidental del Reino), saldrían para Córdoba, repartiéndose después desde Extremadura a Galicia, por la franja del poniente.
b) Los de Guadix, Baza y la cuenca del Almanzora, ocuparon luga de la Mancha , reino de Toledo, Castilla la Vieja e incluso León.
c) Los de las tierras de Almería embarcarían para Sevilla “de donde se haría el repartimiento”, teniendo cuidado de que no fueran a Murcia, marquesado de Villena o Valencia, donde ya había muchos moriscos .

El 6 de octubre de 1572 se dio una pragmática para reglamentar su vida: se les daba licencia para sus tratos y comercios, con la condición que no constituyesen “morerías”, sino que se mezclasen con los cristianos viejos, decretando penas para aquellos que quisieran volver a sus tierras natales subrepticiamente, y prohibiéndoles el uso de su lengua, trajes, usos y costumbres, así como el empleo de armas.

En el texto de la Historía de Plasencia, de Fr. Alonso Hernández, que recoge F. Janer , se detalla con precisión el comportamiento y la vida cotidiana de los moriscos antes de los decretos generales de su expulsión:

«Ejercitábanse en cultivar huertas, viviendo apartados del comercio de los cristianos viejos, sin querer admitir testigos de su vida. Otros se ocupaban en cosas de mercancía. Tenían tiendas de cosas de comer en los mejores puestos de las ciudades y villas, viviendo la mayor parte dellos por su mano. Otros se empleaban en oficios mecánicos, caldereos, herreros, alpargateros, jaboneros y arrieros. En lo que convenían era en pagar de buena gana las gabelas y pedidos y en ser templados en su vestir y comida. Mostraban exteriormente a todo de con voluntad, y en estar advertidos en acrecentar los intereses de hacienda. No daban lugar a que los suyos mendigasen. Todos tenían oficio y se ocupaban de algo. Si alguno delinquia, á pendon herido eran áfavorecerle, aunque el delito fuese muy notorio. No querellaban unos de otros; entre sí componian las diferencias. Eran callados, sufridos y vengativos en viendo la suya. Su trato común era trajinería y ser ordinarios de unas ciudades á otras. No se supo quisiesen emparentar con los cristianos viejos, ni que en los casamientos que hacian entre sí pidiesen la dispensacion al Pontífice romano en los grados que prohibe el derecho” (Lib. III, cap. 25).

Sobre la importancia de la artesanía morisca, son muy expresivas las palabras de Gestoso, que recoge Domínguez Ortiz:

“Puede asegurarse que en manos de mudéjares y moriscos estuvo principalmente la producción artístico-industrial durante los siglos XV y XVI… Moriscos eran los alfareros que bajo el disfraz de nombres cristianos poblaban los barrios de Sevilla, siéndolo también los que en pobres viviendas producían riquísimas telas, labrados cueros, artísticas obras de metal, de cobre o de plata, armas, jaeces de caballos y demás objetos de arte suntuario; dedicándose también a las industrias vulgares, a la labor de los campos, y explotando, en suma, todas las fuentes de la producción”.

Dice Mercedes García Arenal que la población granadina constituía en Castilla “un grupo desarraigado (por más intentos que hace el Estado por fijarlos), paupérrimo, mucho más islamizado que la población morisca autóctona castellana, y que crea toda serie de problemas. Se les acusa de bandoleros y de salteadores de caminos… de hacer bajar los salarios trabajando por jornales que un cristiano viejo no quiere aceptar, de subir los precios acaparando mercancías, pues muchos de ellos se dedican al comercio y, sobre todo, a la “trajinería”; cita también un texto de las Actas del Consejo de Guadalajara, del 29 de julio de 1598, donde se dice:

“…que porque en estos rreynos ay grandisima abundancia de moriscos naturales del Reyno de Granada que a causa de no salir del rreyno ni entrar en rrelixion an multiplicado y bar creciendo en numero, y lo que es peor es que con que an dado en ser tenderos, tratantes y corredores y otros oficios de comercios y abastecimientos de las ciudades y lugares, como allan en estas grangerías y tratos mucha ganancia y poco trabajo an dejado la labor y agricoltura y se hacen ricos y poderosos…”.

Un autor aragonés del siglo XVII, el P. Aznar Cardona, escribe un libro que titula Erpulsión juslificada de los moriscos españoles. publicado en Huesca en 1612, pintando con negras tintas las costumbres moriscas, a veces en términos rebuscadamente insultantes, como corresponde a la situación del momento en que redacta su informe para justificar el hecho de la expulsión; pero el lector que lea actualmente con imparcialidad, podrá ver lo pueril de muchos de sus argumentos, en su deseo de menospreciarlos, de tal modo que tomaba como defectos lo que también podrían considerarse hoy corno virtudes. El afán del autor por convencer a las gentes hostiles a la expulsión de los moriscos, le lleva a exageraciones desorbitadas en sus descripciones, utilizando los más generalizados argumentos sobre su peligrosidad, sobre todo por su fecunda multiplicación por las continuas conjuras y amenazas de levantamientos. Sin embargo su testimonio es muy interesante desde el punto de vista sociológico. texto no tiene desperdicio y merece reproducirlo en gran parte. Entre otras cosas, dice de ellos:

“… eran una gente vilissima, descuiydada, enemiga de las letras y ciencias ilustres… y por consiguiente agena a todo trato urbano, cortés y político. Criavan sus hijos cerriles como bestias, sin ensenaza racional y doctrina de salud, excepto la forcosa…”
“Eran torpes en sus razones, bestiales en su discurso, bárbaros en su lenguaje, ridículos en su traje, yendo vestidos por la mayor parte, con gregúesquillos ligeros de lienzo, o de otra cosa valadí, al modo de marineros, y con ropillas de poco valor, y mal compuesto adrede, y las mugeres de la misma suerte, con un corpezito de color, y una saya sola, de forraje amarillo, verde, o azul, andando en todos tiempos ligeras y desembarazadas, con poca ropa, casi en camissa, pero muy peinadas las jovenes, lavadas y limpias. Eran brutos en sus comidas, comiendo siempre en tierra (como quienes eran) sin mesa, sin otro aparejo que oliesse a personas, durmiendo de la misma manera, en el suelo, en transpontines, almadravas que ellos dezian, en los escaños de sus cozinas, o aposentillos cerca de ellas, para estar mas promptos a sus torpezas, y a levantar a cahorar y refocilarse todas las oras que se despertavan. Comían cosas viles… como son fresas de diversas harinas de legumbres, lentejas, panizo, habas, mijo, y pan de lo mismo. Con este pan los que podian, juntavan, pasas, higos, miel, arrope, leche y frutas a su tiempo… por esso gastavan poco, assi en el comer como en el vestir, aunque tenian harto que pagar, de tributos a los Señores.”


“Eran muy amigos de burlerías, cuentos, berlandinas y sobre todo amicissimos (y assi tenian comunmente gaytas, sonajas, adufes) de baylas, danças, solazes, cantarzillos, alvadas, passeos de huertas y de fuentes, y de todos los entretenimientos bestiales en que con descompuesto bullicio y gritería, suelen yr los moros villanos vozinglando por las calles. Vanagloriavanse de baylones, jugadores de pelota y de la estornija, tiradores de bola y del canto, y corredores de toros, y de otros hechos semejantes de gañanes. Eran dados a officios de poco trabajo, texedores, sastres sogueros, esparteñeros, olleros, çapateros, albeytares, colchoneros, hortelanos, recueros, y revendedores de azeyte, pescado, miel, pasas, açucar, lienços, huevos, gallinas, çapatillos y cosas de lana para los niños; y al fin tenian oil dos que pedían asistencia en casa y davan lugar para yr discurriendo por los lugares y registrando cuanto passava de paz y de guerra, por lo qual se estavan ordinariamente ociosos, vagabundos, echados al sol el invierno con su botija al lado, y en sus porches el verano… pero pocos y bien pocos delios tenian oficios que tratasen en metal, o en yerro, o en piedras ni maderos, excepto que tenian algunos herradores procurados para su común, por el grande amor que tenian a sus respectados machos, y por huyr de tener contratación con los Christianos, por el odio que nos tenian. En el menester de las armas, eran visoñisimos, parte porque avia años que les estavan vedadas y el poco uso inhabilita… parte porque eran cobardes y affeminados, como lo pedía el flaco empleo de su vida y el affeminado modo de criar-se, y como dizen de los malos que siempre andan agavillados temblando de temor sin fundamento… Assi estos pusilánimes nunca andavan solos por los caminos ni por los términos de sus propios lugares, sino a camaradas. Sus altercaciones aunque fuessen de cosa momentánea, las ventilavan siempre a gritos a vozes desmesuradas… Eran entregadísimos sobremanera al vicio de la carne… De aquí nacieron muchos males y perseve rancias largas de pecados en cristianos viejos, y muchos dolores de cabeça y pesadumbres para sus mugeres, por ver sus maridos o hermanos, o deudos ciegamente amigados con moriscas desalmadas que lo tenían por lícito…”
“Casaban sus hijos de muy tierna edad, pareciéndoles que era sobrado tener la hembra onze años y el varón doze, para casarse. Entre ellos no se fatigaban mucho de la dote, porque comunmente (excepto los ricos) con una cama de ropa, y diez libras de dinero se tenían por muy contentos y próspetos. Su intento era crecer y multiplicarse en número como las malas hierbas, y verdaderamente, que se avían dado tan buena mano en España que ya no cabían en sus barrios ni lugares, antes ocupavan lo restante y lo contaminavan todo…”
“Y multiplicávanse por extremo, porque ninguno dexava de contraher matrimonio, y porque ninguno seguía el estado annexo a esterilidad de generación carnal, poniéndose frayle, ni clérigo, ni monja, ni avía continente alguno entre ellos hombre ni muger… Todos se casavan, pobres y ricos, sanos y coxos… Y lo peor era que algunos christianos viejos… se casavan con moriscas, y maculavan lo poco limpio de su linaje…”.


Este intercambio cultural y social entre cristianos viejos y moriscos fue una característica general del ambiente del momento, pues aquellos vieron envueltos intensamente por la influencia de los usos y costumbres de éstos. Ya en 1513, la reina doña Juana había publicado una cédula reiterando la prohibición del uso de las ropas moriscas y de su confección y en ella se llega a decir:

“E después, porque fui informada que los sastres cristianos viejos e mudéjares cortaban las dichas ropas, diciendo que a ellos no se entendía… la dicha Provisión, mandé dar otra para que los sastres cristianos viejos e mudéjares no pudieran hacer las dichas ropas moriscas… así porque las ropas que tienen hechas son muchas como porque muy escondidamente las cortan y hacen, de manera que todavía hacen las dichas ropas, en especial las mujeres, que todavía traen las dichas almalafas e andan cubiertas las caras…”.

Pero esta prohibición no afecta sólo a las moriscas, sino también a las cristianas viejas, adaptadas a las mismas costumbres. Con la misma fecha de la anterior, se publica otra cédula que dice:

«Por cuanto he sido informada que algunas mujeres cristianas viejas que viven… en la dicha çidad de Granada e en las otras çibdades e villas e lugares de este reino, no mirando a lo que generalmente tenemos mandado…, ellas se visten a la morisca e se cubren con almalafas…, que de aquí adelante ninguna cristiana vieja no pueda vestir ni vista a la morisca, so pena que, por la primera vez…, pierda los vestidos que así se pusiere e les sean dados cien azotes, y por la segunda vez la misma pena e más que sea perpetuamente desterrada de todo el reino de Granada…”.

El uso de muchas de las modas moriscas fue habitual en España en todo el siglo XVII. Las “tapadas” fueron famosas en nuestra literatura del Siglo de Oro: las damas sabían usar de sus velos y mantos como instrumento de galanteo y aventura. El historiador matritense Antonio de León Pinelo escribe:

“el taparse es embozarse… de medio ojo, doblando, torciendo y prendiendo el manto de suerte que, cubriendo uno de los ojos, que siempre es el izquierdo, quede lo restante del rostro aún más oculto y disfrazado que si fuera cubierto todo…”
“…como las moriscas siempre andaban tapadas con sus almalafas o sábanas blancas… en vistiéndose a lo español, convirtiéndolas en sus mantos negros, dieron en taparse con ellos del modo que solían con las sábanas”.


Tirso de Molina pone en boca de un galán, ponderando a una sevillana:

“¡Oh, medio ojo, que me aojó!
¡Oh, atisbar de basilisco!
¡Oh, tapada a lo morisco!
¡Oh fiesta y no de la O!

De Andalucía se extendió la moda del tapado a toda España; según Deleito, la moderna mantilla, que durante el siglo XIX distinguió el tocado de la mujer española entre las de otros países, fue una derivación de aquellos mantos moriscos.

Durante algún tiempo pudo pensarse que favoreciendo una política matrimonios mixtos podría conseguirse una más pronta absorción de la población morisca, pero los resultados fueron muy mediocres, siendo una excepción la diócesis de Siguenza, concretamente en Arcos y Deza del duque de Medinaceli, donde parece ser que estos matrimonios fuero una práctica generalizada. Era más frecuente el caso de la boda de una cristiana vieja con un morisco, pero siempre estas uniones resultaban, con el tiempo, blanco de la Inquisición, porque estas mujeres se asimilaba a la fe islámica del marido y llegaban a desempeñar papeles importantes las aljamas . Ya Cervantes hace alusión a este problema cuando el morisco Ricote confiesa a Sancho su preocupación por la suerte de su hija, de la cual se había enamorado un joven cristiano, rico mayorazgo:

“Yo sé cierto que la Ricota, mi hija, y Francisca Ricote, mi mujer, son católicas cristianas, y aunque yo no lo soy tanto todavía tengo más de cristiano que de moro”… “Y a fe que muchos tuvieron deseo de esconderla y salir a quitársela en el camino…Principalmente se mostró más apasionado D. Pedro Gregorio, aquel mancebo mayorazgo rico que tú conoces, que dicen que la quería mucho, y después que ella se partió, nunca más él ha parecido en nuestro lugar, y todos pensamos que iba tras ella para robarla… Siempre tuve yo mala sospecha… de que ese caballero adamaba a mi hija; pero fiado en el valor de mi Ricota, nunca me dio pesadumbre el saber que la quería bien; que ya habrás oído decir, Sancho, que las moriscas pocas o ninguna vez se mezclaron por amores con cristianos viejos" (II,LIV).

La abundancia de esta población morisca en Castilla se demuestra cuando en 1609, entre los expulsados, salen 64.000 de ambas Castillas la Mancha y Extremadura, y 6.000 del Campo de Calatrava y es bien sabido que la expulsión nunca llegó a ser totalmente exhaustiva, que muchos soslayaron los decretos y otros muchos consiguieron escapar y regresar de nuevo a sus casas de España. Acerca de la comunidad morisca de las cinco villas del Campo de Calatrava, sabemos que, aunque solicitaron enérgicamente el ser eximidos de la expulsión, exhibiendo privilegios que les habían concedido los Reyes Católicos, no les valió nada, pero posteriormente el regreso fue masivo, y, según los datos que han podido ser recogidos, de Villarrubia, de 730 moriscos expulsados, 1612 habían regresado 600, y ese mismo año habían vuelto a Almagro 800 moriscos. Tal era la situación que se ofrecía, que en 1624 fue otorgada una Real Provisión ordenando que se les guardasen dichos privilegios a 1os moriscos de las cinco villas y, según palabras de Blázquez Miguel, “desde entonces no parece que fueran molestados”.

Estos moriscos, pues, vivían sueltos por Castilla, libres de todo vasallaje, sin dependencia de ningún señor; no constituían una población estable, como la de sus correligionarios de Aragón o de Valencia, de procedencia mudéjar. Los mudéjares castellanos habían emigrado hacia el sur y no plantearon ningún problema; el conflicto sólo surgió a partir de 1570.

En 1575 un bando ordena el desarme de los moriscos de Valencia. En 1585 estalla en Aragón la guerra entre los moriscos (labradores de las tierras bajas de la ribera del Ebro) y los pastores montañeses. En 1609 se pregona el bando de expulsión de los moriscos valencianos, y en 1610, en Sevilla, la de los andaluces, murcianos y de la villa de Hornachos, a la que seguirán la de los moriscos de Cataluña, Aragón, las dos Castillas, Extremadura y la Mancha. El año 1614 pone el broche final a este éxodo, con la salida oficial de los últimos moriscos del Valle de Ricote, exceptuados hasta entonces por su antigüedad y fama de buenos cristianos.

El éxodo de los moriscos, durante el trance de su expulsión, fue uno de los mayores traumas sociales de la historia de España. El P. Aznar Cardona, de cuya obra hemos citado ya un extenso texto, continúa con una minuciosa y detallada descripción de cómo fue la salida para el destierro de los moriscos aragoneses; el. patetismo de su situación y el estado de ánimo deprimido y angustiado de aquellos emigrantes forzosos, se ven fielmente retratados en su relato:

“Salieron pues los desventurados moriscos por sus días seña lados por los ministros reales, en orden de processión desornada, mezclados los de pie con los de a caballo, yendo unos entre otros, reventando de dolor, y de lágrimas, llevando grande estruendo y confusa vózería, cargados de sus hijos y mugeres, y de sus enfermos, y de sus viejos y niños, llenos de polvo, sudando, y carleando, los unos en carros apretados allí con sus personas, alhajas y baratijas: otros en cavalgaduras con estrañas invenciones y posturas rústicas…. cada qual con lo que tenía. Unos yban a pie, rotos, mal vestidos, calvados con una esparteña y un çapato, otros con sus capas al. cuello, y otros con diversos envoltorios y líos…”.

“Entre los sobredichos de los carros y cavalgaduras (todo alquilado…).. yban de quando en quando (de algunos moros ricos) muchas mugeres hechas unas debanaderas, con diversas patenillas de plata en los pechos, colgadas de los cuellos…, y con mil gayterfas, y colores, en sus trages y ropas, con que disimulavan algo el dolor del coraçón. Los otros que eran más sicomparación, yban a pie, cansados, doloridos, perdidos, farti- gados, tristes, confusos, corridos, rabiosos, corrompidos, enoj ados, aburridos, sedientos, y hambrientos: tanto, que por justo castigo del cielo no se veyan hartos ni satisfechos, ni les bastava el pan de los lugares, ni la agua de las fuentes, con ser tierra tan abundante, y con dalles el pan sin límite con su dinero.”

Pero, a pesar del celo y del esmero con que se organizó la salida de los moriscos de España, muchos permanecieron en ella después de estas fechas: unos acogidos a las disposiciones eximentes, bien por entrar en religión acogidos a los conventos, o por matrimonio con cristianos viejos: muchos escaparon a la expulsión buscando una vida nómada, fuera de sus pueblos de origen, para no ser conocidos, ejerciendo como vendedores, artesanos ambulantes, arrieros o recaderos, manteniendo sus costumbres como criptomoriscos, durante generaciones.

Los datos que se conservan acerca de los moriscos que consiguieron quedarse en España “legalmente” dan la impresión de que el número de éstos fue muy escaso, si se tiene en cuenta la población total en esos momentos, pero lo que es indudable es que sólo se hizo constar documentalmente un tanto por ciento muy bajo de los que realmente permanecieron. De todas maneras, las referencias son muy interesante ejemplo, según indicación de Rosa María Blasco Martínez , el obispo de Orihuela, Fr. Andrés Balaguer, en carta a Fr. Antonio Sobrino de 30 de septiembre de 1609, se quejaba de la marcha generalizada de moriscos en algunos lugares de su obispado, diciendo:

«las casas de Petrel se fueron todas sino dos que el conde de Elda mandó quedar por fuerça ;en Monóvar que es de 250 vezinos, quedan 30 de estos medio voluntarios. En Albatera lugar de 300 vezinos, quedan 36 casas; las casas de Elche son 39 pero ‘todos se quieren ir y el señor duque los tiene por fuerça”.

Sin embargo, según afirma Blasco Martínez, el mismo prelado, meses después, confirma la permanencia de moriscos en un memorial que dirige al rey, el 10 de marzo de 1610:

«En Alicante y toda su huerta quedan muchos moriscos, assi pequeños como grandes, assi hombres como mujeres, de 20, 30, 40 y 50 años, los quales los han trahydo como esclavos y los tienen por tales”.

Este mismo obispo clasifica en cuatro apartados a los moriscos o que se quedan en su diócesis, dando un total de 306 personas:

1. Niños moriscos (aunque incluye también en este apartado algunas personas mayores que permanecen sin licencia, en número de 248.
2. Moriscos que tienen licencia del obispado por haber dado muestras de ser buenos cristianos antes del decreto de expulsión, en número de 47 .
3. Moriscos que han probado ser hijos de cristianos viejos; son 7.
4. Moriscas casadas con cristianos viejos o que han quedado viudas; son 4.

La permanencia de moriscos en España, después de las órdenes de expulsión, es un hecho indudable, pues, a pesar de los sucesivos decretos proclamados contra su estancia en nuestro país, muchos de ellos consiguieron mantenerse en estas tierras, que no deseaban abandonar, valiéndose para ello, como hemos dicho, de muy diversas estratagemas. Algunos de ellos, incluso, se mantuvieron ocultos en sus viejas tierras, eludiendo el cumplimiento de todas las disposiciones, amparados por sus mismos señores, que temían perder su valiosa mano de obra, tan experta para la agricultura; y, aún de los que se marcharon, fueron muchos también los que regresaron de nuevo a España, buscando la forma de permanecer en ella subrepticiamente. En este sentido se expresan las quejas de Fr. Marcos de Guadalajara, acerca de la desidia de los responsables de llevar a efecto la total expulsión, y dice:

“En las justicias y personas a cuyo cargo estaba el Andaluzia, Reyno de Granada, y de otras partes, no auia tanta diligencia en expeler los que alli auian quedado, y castigar los que se auian buelto como conuenia”.

Estas afirmaciones se ven ampliamente confirmadas en la carta que el conde de Salazar dirige al rey Felipe III, fechada en Madrid a 8 de agosto de 1615, cuando la operación de expulsión debía de estar completamente acabada, en la cual se queja con los siguientes términos:

“En el Reyno de Murcia, donde con mayor desberguença se an buelto quantos moriscos del salieron por la buena boluntad con que generalmente los reciben todos los naturales y los encubren los justicias…”
“… que ya se an buelto los que espelió, y los que abyan ydo y los que dejo condenados a galeras acuden de nuebo a quejarse al consejo en toda el Andalucia por cartas del duque de Medina Sidonia, y de otras personas se sabe que falta de bolberse solos los se an muerto en todos los lugares de Castilla la Byeja y la Nueba y la Mancha y Estremadura, particularmente en los deseñorio se sabe se buelben cada dia muchos y que las justicia lo disimulan".


Las quejas se refieren también a las justicias ordinarias de otras regiones, por el incumplimiento de las órdenes reales:

“No se sabe que ayan preso ningun morysco ny yo e tenido cartas de ninguna dellas: las islas de Mallorca y de Menorca y las Canarias tienen muchos moriscos asi de los naturales de mysmas yslas como de los que an ydo espedidos, en la Coros de Aragon se sabe que fuera de los que se han buelto y pasado los de Castilla ay con permision mucha cantidad dellos y la que con las mysmas licencias y con probanças falsas se han quedado en España son tantos que era cantidad muy considerable…”
“… de los moriscos de Tanger me a obligado a dalle quenta del mal estado que tiene la espulsion de los moriscos por los muchos que cada dia se buelben y por los que an dejado despelerse que todos juntos es una cantidad muy considerable”.


También Pedro de Arriola, encargado de la expulsión de los moriscos de Andalucía, se queja del gran número de éstos que regresa, en una carta dirigida al rey, fechada en Málaga a 22 de noviembre de 1610:

“Muchos moriscos de los expedidos del Andaluzia y Reyno de Granada se van bolbiendo de Berberia en navios de Franceses que los echan en esta costa de donde se van entrando la tierra adentro, y he sabido que los mas dellos no buelben a las suyas por temor de ser conosçidos y denunçiados, y como son tan ladinos residen en qualquier parte donde no los conosçen, como si fuessen christianos viejos".

Y dice más adelante:

“Y los que quedan se buelben a España y tengo presos cinco que se han atrebido a venir a esta ciudad y estos me dizen que se van bolbiendo todos…”.

Acerca de estas inmigraciones subrepticias, una de las descripciones; más sugestivas es la que hace Cervantes, en su parte II del Quijote ( editada en 1615), cuando refiere el encuentro de Sancho con los al parecer peregrinos extranjeros, que pedían limosna cantando, entre los que se encontraba su antiguo vecino Ricote, “transformado de morisco en alema o en tudesco”, el cual le refiere sus cuitas, “sin tropezar nada en su lengua morisca, en la pura castellana”, diciendo:

"Cómo, ¿y es posible, Sancho Panza hermano, que no conoces a tu vecino Ricote el morisco, tendero de tu lugar?”… “Finalmente, con justa razón fuimos castigados con la pena del destierro blanda y suave al parecer de algunos; pero al nuestro la más terrible que se nos podía dar. Doquiera que estemos lloramos por España; que, en fin, nacimos en ella, y es nuestra patria natural; en ninguna parte hallamos el acogimiento que nuestra desventura desea; y en Berbería y en todas las partes de Africa, donde esperábamos ser recibidos, acogidos y regalados, allí es donde más nos ofenden y maltratan. No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido; y es el deseo tan grande que casi todos tenemos de volver a España, que los más de aquellos (y son muchos) que saben la lengua como yo, se vuelven a ella, y dejan allá sus mujeres y sus hijos desamparados: tanto es el amor que la tienen” (cap. LIV).

Es interesante en este pasaje la referencia que Ricote hace de Alemania, como país adecuado para establecerse los moriscos:

“Salí como digo, de nuestro pueblo, entré en Francia, y aunque allí nos hacían buen acogimiento, quise verlo todo. Pasé a Italia, llegué a Alemania, y allí me pareció que se podía vivir con más libertad, porque sus habitadores no miran en muchas delicadezas: cada uno vive corno quiere, porque en la mayor parte della se vive con libertad de conciencia”.
“Ahora es mi intención…pasar desde Valencia a mi hija y a mi mujer, que sé que están en Argel, y dar trazas como traerlas a algún puerto de Francia y desde allí llevarlas a Alemania, donde esperaremos lo que Dios quisiere hacer de nosotros”.


Esta tolerancia alemana hacia los moriscos se debía a la influencia de la Reforma de Lutero; en Francia también habían encontrado buena acogida por parte de los protestantes del Mediodía, en el Bearn y en el Languedoc, pues en el sínodo nacional de Montauban de 1594 se precisa que pueden recibir el bautismo “les enfants de ceux qu’on appelle Bohémes, Sarrasiris 011 Egyptiens” . Vemos, pues, ya mezclados socialmente en Europa a los moriscos con los bohemios y los gitanos, todos marcados entre las razas proscritas.

Cuando la expulsión, Enrique IV había permitido que los moriscos se instalasen en Francia, aunque con la condición (ya que en 1593 había abjurado del protestantismo) de que se adhirieran a la “religión católica, apostólica y romana”; a pesar de la tolerancia religiosa expresada en el edictó de Nantes (1598), muchas familias moriscas prefirieron continuar su éxodo hasta Alemania para “vívir con mas libertad”, según las palabras de Ricote. Algunos, sin duda, buscarían regresar de nuevo, del modo que, fuera, a España.

Bernard Vincent, al tratar de los moriscos de Extremadura, considera que durante el último tercio del siglo XVI los cristianos establecieron ciertas distinciones dentro de esta minoría, que se consideraba globalmente peligrosa con cierto fundamento, dividiéndolos en tres grupos: Los primeros, los más peligrosos eran los moriscos viejos de Benquerencia Hornachos y Magacela, dispuestos a alzarse en cualquier momento, mantenían relaciones constantes con el reino de Granada; los eran la mayoría de los granadinos que unía a su intransigencia una inquietante movilidad; el tercer grupo era el de los moriscos de las ciudades estaban en franca minoría, que constituían un elemento estable, recuperable, pero que con la llegada de los granadinos se soliviantaron también como ellos. Bajo este criterio se decretaron las primeras expulsiones, por lo que el resto de los moriscos, no incluidos en estos tres apartados, pudieron librarse de estas medidas, conforme se puede leer en el informe del de Salazar.

Por ello, Vincent afirma: “Sin duda estos criterios prevalecieron en todas partes, lo que plantea el problema de la permanencia en España de una población morisca más numerosa de lo que generalmente se admite, después de 1610. La toponimia atestigua su pervivencia en Extremadura. Sin embargo, considera la imposibilidad de precisar cuántos fueron los moriscos que se quedaron, ya que siempre se ha considerado que la expulsión de 1609-1610 fue el exterminio radical de su presencia en España.

Los procesos inquisitoriales del Santo Oficio, conservados en los archivos, demuestran de forma evidente que los moriscos mantenían su presencia, aunque de una forma latente. Un ejemplo de ello podría se el caso de un tal Juan Fernández, morisco de los que quedaron en Valdepeñas después de la expulsión, tras haber acreditado una sincera conversión; sin embargo, en 1613, en la noche de la boda de su hija, ante la presencia de diez personas, pronunció una oración en árabe, amonestó al novio para que cuidase de su hija y declaró que ya estaban casados, porque la ceremonia de la Iglesia no tenía ningún valor.

Respecto a jurisdicción de Murcia, según los procesos registrados de la inquisición, gran parte de los moriscos expulsados que se habían refugiado en Orán, fueron pidiendo, poco a poco, volver a la fe católica, como ocurrió en 1624, año en que fueron absueltos 28 de ellos. Durante todo el siglo XVII se sabe de la gran abundancia de moros en Cartagena, incluso todavía en 1677 eran muchos los que se encontraban, algunos libres y otros a los que se les denominaba “cortados o atajados a çierto prezio pagando por el conforme a sus cantidades de jornales crezidos que son usuras conoçidamente…; se atajaban por 100 pesos. No debía de diferir mucho esta situación en el siglo XVIII, ya que el rey de Argel edificó una mezquita para los moros de Cartagena, que fue asaltada por los cristianos de la ciudad, lo cual provocó las protestas de los argelinos ante el P. Alonso Zorrilla, que amenazaron con la destrucción de todas las iglesias de Argel y el derribo del hospital .
Pero, el hecho es que toda esta masa de población incontrolada, de ascendencia morisca, se fue sedimentando, al correr de los años, y asentándose de la mejor manera que pudo, en los lugares en que la convivencia con otros grupos sociales les era posible, aunque manteniendo, en la mayoría de los casos, su propia identidad humana y cultural. De la misma manera que, en los albores de la reconquista, los primeros árabes sometidos, precursores de los mudéjares, en la cuenca del Duero, llegaron a formar pueblos bien diferenciados, como es, probablemente, el caso de los maragatos y, tal vez, el de los charros . Estos nuevos conversos entraron a formar parte, de hecho, en la sociedad española de la Edad Moderna y de la Contemporánea.

Siguiendo, en lo posible, los rastros de las huellas que estas gentes nos fueron dejando, apoyándonos en los datos lingüísticos y culturales de algunos pueblos españoles, hemos intentado encontrar una relación entre unos y otros, mientras nos preguntábamos: ¿quiénes eran los “maños”, los majos , los “quinquis”…? (gentes que han constituido siempre una población consolidada en sus usos y costumbres, bien diferenciadas). ¿Por qué se llamaban así?. ¿Por qué eran tan abundantes las palabras de origen árabe entre las gentes de germanía o del “hampa”, y entre ellos formaban categoría social los “guapos”, los “chulos”, los «jaques”, los «jayanes”, los mandiles”, los «gorrones”…? Una profunda curiosidad por estos grupos sociales me llevó a ir buscando, en cada uno de ellos, un posible entronque con los supervivientes de los antiguos moriscos.

"La Jugonostalgia ha un futuro"


Fonte:
http://www.finanzainchiaro.it/dblog/articolo.asp?articolo=5848


Pozarevac (Serbia): le vincitrici del concorso "Miss partigiana 2005". (Afp)

Separati dalle guerre degli novanta, i popoli dell'ex Jugoslavia non hanno mai completamente rotto i legami culturali fra di loro. Oggi, spinti dall'Europa, i responsabili politici cominciano anche loro a seguire questa tendenza.

Nel 1999, alla Fiera internazionale del libro di Francoforte, lo stand con la scritta "Gruppo 99" aveva suscitato la curiosità dei visitatori. Sotto il loro cartello infatti si vedevano insieme gli scrittori dell'ex Jugoslavia. Dieci anni dopo i pompieri dei due lati dei confini spengono insieme gli incendi e gli imprenditori fanno affari transfrontalieri. Siamo di fronte a una rinascita della Jugoslavia, o almeno a una "jugonostalgia"?

Per molti la guerra in Jugoslavia ha significato non solo la perdita dei parenti o degli averi, ma anche dell'identità. È quello che è successo a tutte le persone che si definivano "jugoslave" agli inizi degli anni novanta, cosa non rara all'epoca. Si tratta prima di tutto delle coppie miste che hanno avuto grande difficoltà a trovare un posto tra le nuove frontiere. Una parte di loro ha scelto l'emigrazione, come la celebre scrittrice e saggista bulgaro-croata Dubravka Ugrešiæ. Definita la "strega di Zagabria" per la sua critica del nazionalismo del primo presidente della Croazia Franjo Tudjman, si è presto ritrovata ai margini della vita sociale croata. Dopo molti problemi, la donna ha finito per lasciare il paese e da qualche anno insegna ad Amsterdam.

Tito è ancora popolare

La nozione di "jugonostalgia", lanciata da Ugrešiæ e vista in modo negativo verso la metà degli anni novanta, gode oggi di una certa popolarità. Questa moda è visibile in tutte le ex repubbliche. Sui muri delle case di Belgrado si può leggere "Tito torna, ti perdoneremo tutto", anche se non è in Serbia ma in Bosnia-Erzegovina che l'amore per il maresciallo è più grande. In questi ultimi anni nella regione sono usciti almeno tre film su Tito, due serbi e uno croato.

Per cicatrizzare le ferite della guerra serviranno ancora molti anni. Ma già adesso si assiste a una moltiplicazione di gesti politici che possono favorire il riavvicinamento. Come per esempio le parole del presidente serbo Boris Tadiæ, che ha chiesto perdono ai croati per i crimini di guerra. La Serbia ha espresso una posizione simile anche per i crimini commessi in Bosnia-Erzegovina. Inoltre la riconciliazione è favorita dalla cooperazione con il tribunale dell'Aia. Consegnando i loro criminali di guerra, spesso considerati eroi nei rispettivi paesi (per esempio il generale croato Ante Gotovina o l'ex presidente serbo Slobodan Milosevic), Belgrado, Zagabria e Sarajevo superano gli ostacoli che ingombrano la strada verso la riconciliazione.

"Dovete cooperare"

La cooperazione fra Belgrado e Zagabria è sempre più intensa e da qualche tempo lo è anche tra la Serbia e la Macedonia. Neanche la secessione del Montenegro ha indebolito i legami tradizionali fra Belgrado e Podgorica. Fra i paesi dell'ex Jugoslavia sono Croazia e Slovenia ad avere i rapporti più tesi, a causa di una disputa frontaliera che ha bloccato i negoziati sull'adesione fra Zagabria e Bruxelles. In occasione delle discussioni bilaterali con i dirigenti della regione, i diplomatici europei ribadiscono chiaramente la necessità di cooperare, altrimenti l'adesione all'Unione sarà impossibile.

In compenso, in campo culturale tutto sembra già possibile. Anche nei tempi più bui della guerra, gli abitanti dell'ex Jugoslavia ascoltavano la stessa musica. Svetlana "Ceca" Ražnatoviæ, grande star serba del turbofolk (un misto di esplosivi motivi musicali dei Balcani) e vedova del criminale di guerra Zeljko "Arkan" Ražnatoviæ, è l'esempio più curioso di questa tendenza. In Bosnia centinaia di migliaia di dischi di Ceca sono stati venduti mentre la milizia di Arkan compiva le atrocità più efferate.

Una strada che passa per l'Europa

Goran Bregoviæ è un simbolo molto meno controverso di questa riconciliazione. Nato a Sarajevo, questo artista per metà croato e per metà serbo (la madre è una musulmana bosniaca) è stato durante gli anni gloriosi della Jugoslavia il leader del celebre gruppo Bijelo Dugme ("Bottone bianco"). Qualche anno fa i suoi musicisti si sono rimessi insieme e hanno effettuato una tournée trionfale in tutte le ex repubbliche. A sua volta il festival culturale Exit di Novi Sad in Serbia riunisce ogni anno migliaia di giovani di tutta l'ex Jugoslavia.

Ma è soprattutto all'estero che questa familiarità è più visibile. A Bruxelles, a Parigi o a Varsavia i ristoranti balcanici riuniscono tutti gli ex jugoslavi. A Bruxelles durante le conferenze stampa i giornalisti dei paesi dell'ex Jugoslavia si presentano sempre insieme. Anche se è ancora abbozzata, la strada verso la riconciliazione "ex jugoslava" passa attraverso l'Europa. ( Fonte: presseurop.eu)

Autore: Dominika Æosiæ

martedì 3 novembre 2009

«Via il crocefisso dalle scuole» E il governo presenta ricorso


Fonte: Corriere della Sera

Accolto il ricorso di un'italiana di origine finlandese. La Cei: «Sentenza ideologica»

MILANO - «La presenza dei crocefissi nelle aule scolastiche costituisce «una violazione del diritto dei genitori a educare i figli secondo le loro convinzioni» e una violazione alla «libertà di religione degli alunni». Lo ha stabilito la Corte europea dei diritti dell'uomo di Strasburgo accogliendo il ricorso presentato da una cittadina italiana. Il ministro dell'Istruzione Mariastella Gelmini in una nota annuncia che «il governo ha presentato ricorso contro la sentenza della Corte europea dei diritti dell'uomo di Strasburgo». Se la Corte accoglierà il ricorso, il caso verrà ridiscusso nella Grande Camera (organo della Corte chiamato a pronunciarsi su un caso che solleva una grave questione relativa all’interpretazione o all’applicazione della Convenzione o dei Protocolli, oppure un’importante questione di carattere generale). Qualora invece il ricorso non dovesse essere accolto, la sentenza diverrà definitiva tra tre mesi, e allora spetterà al Comitato dei ministri del Consiglio d'Europa decidere, entro sei mesi, quali azioni il governo italiano deve prendere per non incorrere in ulteriori violazioni. Il Vaticano fa saper che vuole leggere la motivazione prima di pronunciarsi sulla sentenza. «Preferisco non parlare della questione del crocefisso perchè sono cose che mi danno molto fastidio» dichiara però monsignor Antonio Maria Vegliò, presidente del Pontificio consiglio della pastorale per i migranti. Più netta la presa di posizione della Cei, che boccia la sentenza parlando di «visione parziale e ideologica».

LA RICORRENTE - La cittadina che ha fatto ricorso alla Corte di Strasburgo è Soile Lautsi Albertin, cittadina italiana originaria della Finlandia: nel 2002 chiese all'istituto comprensivo statale Vittorino da Feltre di Abano Terme (Padova), frequentato dai suoi due figli, di togliere i crocefissi dalle aule in nome del principio di laicità dello Stato. Dalla direzione della scuola arrivò risposta negativa e a nulla valsero i ricorsi della Lautsi. A dicembre 2004 il verdetto della Corte Costituzionale, che ha bocciato il ricorso presentato dal Tar del Veneto. Il fascicolo è quindi tornato al Tribunale amministrativo regionale, che nel 2005 ha a sua volta respinto il ricorso, sostenendo che il crocifisso è simbolo della storia e della cultura italiana e di conseguenza dell'identità del Paese, ed è il simbolo dei principi di eguaglianza, libertà e tolleranza e del secolarismo dello Stato. Nel 2006, il Consiglio di Stato ha confermato questa posizione. Ma ora la storia si ribalta: i giudici di Strasburgo, interpellati dalla Lautsi nel 2007, le hanno dato ragione, stabilendo inoltre che il governo italiano dovrà versarle un risarcimento di cinquemila euro per danni morali. Si tratta della prima sentenza della Corte di Strasburgo in materia di simboli religiosi nelle aule scolastiche. «Ora lo Stato italiano dovrà tenere conto della sentenza della Corte europea dei diritti dell’uomo» hanno dichiarato i coniugi di Abano.

LA SENTENZA - «La presenza del crocefisso, che è impossibile non notare nelle aule scolastiche - si legge nella sentenza dei giudici di Strasburgo - potrebbe essere facilmente interpretata dagli studenti di tutte le età come un simbolo religioso. Avvertirebbero così di essere educati in un ambiente scolastico che ha il marchio di una data religione». Tutto questo, proseguono, «potrebbe essere incoraggiante per gli studenti religiosi, ma fastidioso per i ragazzi che praticano altre religioni, in particolare se appartengono a minoranze religiose o sono atei». Ancora, la Corte «non è in grado di comprendere come l'esposizione, nelle classi delle scuole statali, di un simbolo che può essere ragionevolmente associato con il cattolicesimo, possa servire al pluralismo educativo che è essenziale per la conservazione di una società democratica così come è stata concepita dalla Convenzione europea dei diritti umani, un pluralismo che è riconosciuto dalla Corte costituzionale italiana». I sette giudici autori della sentenza sono Francoise Tulkens (Belgio, presidente), Vladimiro Zagrebelsky (Italia), Ireneu Cabral Barreto (Portogallo), Danute Jociene (Lituania), Dragoljub Popovic (Serbia), Andras Sajò (Ungheria), e Isil Karakas (Turchia).

VATICANO, DOBBIAMO VALUTARE SENTENZA - Il Vaticano vuole leggere la motivazione, prima di pronunciarsi sulla sentenza della Corte europea di Strasburgo. «Credo che ci voglia una riflessione, prima di commentare», ha detto padre Federico Lombardi, portavoce della Santa Sede. «Preferisco non parlare della questione del crocefisso perché sono cose che mi danno molto fastidio» ha aggiunto monsignor Antonio Maria Vegliò, presidente del Pontificio consiglio della pastorale per i migranti.

COMMENTI - A livello politico sono numerose (e bipartisan) le perplessità espresse in merito alla decisione della Corte di Strasburgo. «Mi auguro din d'ora - è l'auspicio del presidente della Camera Gianfranco Fini - che la sentenza non venga salutata come giusta affermazione della laicità delle istituzioni che è valore ben diverso dalla negazione, propria del laicismo più deteriore, del ruolo del cristianesimo nella società e nell'identità italiana». Per il ministro Mariastella Gelmini (Pdl) «la presenza del crocifisso in classe non significa adesione al cattolicesimo, ma è un simbolo della nostra tradizione». E anche il neo-leader del Pd Pierluigi Bersani esprime dubbi sulla decisione della Corte di Strasburgo: «Io penso che un'antica tradizione come il crocifisso non può essere offensiva per nessuno» ha detto il segretario dei democratici. Secondo Sandro Bondi, ministro dei Beni culturali e coordinatore del Pdl «queste decisioni ci allontanano dall'idea di Europa di De Gasperi, Adenauer e Schuman. Di questo passo il fallimento politico è inevitabile». Pier Ferdinando Casini, leader dell'Udc la sentenza «è la conseguenza della pavidità dei governanti europei, che si sono rifiutati di menzionare le radici cristiane nella Costituzione europea. Il crocefisso è il segno dell'identità cristiana dell'Italia e dell'Europa». «Spero che la sentenza sia semplicemente orientativa, che si collochi cioè nel rispetto delle credenze religiose» dice Paola Binetti (Pd). Esulta invece Raffaele Carcano, segretario nazionale dell'Unione degli atei e degli agnostici razionalisti, parlando di «un grande giorno per la laicità italiana». «Esprimo un plauso per la sentenza: uno Stato laico deve rispettare le diverse religioni, ma non identificarsi con nessuna» sostiene Paolo Ferrero, segretario di Rifondazione comunista. Per Massimo Donadi, capogruppo di Italia dei valori alla Camera «la sentenza di Strasburgo non è una buona risposta alla domanda di laicità dello Stato, che pure è legittima e condivisibile». Duro Adel Smith, presidente dell'Unione musulmani d'Italia: «I sostenitori del crocefisso in aula dovevano aspettarselo: in uno Stato che si definisce laico non si possono opprimere tutte le altre confessioni esibendo un simbolo di una determinata confessione».

03 novembre 2009

A Cosenza il prefetto dispone l'espulsione dei Rom Romeni


Fonte:
http://www.articolo21.org/92/notizia/a-cosenza-il-prefetto-dispone-lespulsione-dei-rom.html

A Cosenza vivono alcune famiglie Rom romene, per un totale di circa 90 individui, con donne, bambini, malati. Con Decreto dell’1 ottobre 2009, il Prefetto di Cosenza ha emesso un provvedimento di allontanamento dallo Stato nei confronti dei Rom appartenenti alla comunità rumena potentina, disponendone l'allontanamento e intimando loro di lasciare il territorio nazionale entro il termine di trenta giorni dalla data di notifica del provvedimento, con divieto di reingresso per cinque anni dall'effettivo allontanamento dal territorio nazionale. Lo rende noto l’associazione cosentina “La Kasbah”, che, insieme ad altre associazioni locali e a un team di avvocati dell'ASGI, ha inoltrato un ricorso contro il provvedimento e ha lanciato una petizione.

A questi cittadini comunitari si contesta di non essere in grado di indicare la data di effettivo ingresso in Italia; di non poter dimostrare mezzi leciti di sostentamento e di vivere nel territorio italiano senza alcuna dimora effettiva, motivi per i quali gli stessi rom costituirebbero “una minaccia concreta, effettiva e grave ai diritti fondamentali della persona ovvero all’incolumità pubblica, rendendo incompatibile la civile convivenza”.

“Il provvedimento prefettizio è assolutamente infondato e costituisce palese violazione al principio di uguaglianza e non discriminazione” affermano i co-presidenti del Gruppo EveryOne RobertoMalini, Matteo Pegoraro e Dario Picciau. “Risulta evidente infatti la violazione di quanto previsto dalla legge 30 del 2007, come modificata dal decreto legislativo n.32 del 2008, che prevede l’allontanamento forzato del cittadino comunitario” spiegano gli attivisti, “soltanto per motivi imperativi di pubblica sicurezza, che sussistono quando la persona da allontanare abbia tenuto comportamenti che costituiscano una minaccia concreta, effettiva e grave ai diritti fondamentali della persona, ovvero all'incolumità pubblica. Tale provvedimento” continuano Malini, Pegoraro e Picciau, “costituisce una violazione della direttiva 2004/38/CE, nonché dell’art. 4 del Protocollo addizionale n.4 della Convenzione Europea a salvaguardia dei diritti dell’Uomo, in quanto colpisce indiscriminatamente un’intera comunità e non singole persone, così come prescritto dalla legge; questo, per altro, in ragione della loro provenienza e delle loro condizioni di disagio economico ed alloggiativo. Ne rileviamo dunque che i ‘provvedimenti-fotocopia’ di allontanamento forzato dal territorio nazionale disposti dal Prefetto di Cosenza violano dunque i più elementari principi di legalità e si pongono in contrasto con la normativa comunitaria e le leggi interne di attuazione in materia di libera circolazione dei cittadini comunitari”.

Per tutte queste ragioni il Gruppo EveryOn, assieme all’associazione “La Kasbah”. chiede formalmente al Prefetto di Cosenza, dr. Melchiorre Fallica, di ritirare in autotutela i provvedimenti di allontanamento forzato già emessi.

“Chiediamo al Sindaco PD di Cosenza, avv. Salvatore Perugini, di prendere una posizione a tutela della comunità Rom locale, che sia coerente con i propositi e gli ideali del suo partito e che preveda un programma di assistenza e inserimento sociale per tutte le famiglie Rom coinvolte. Infine,” concludono i leader di EveryOne, “chiediamo alla Magistratura di dichiarare l’illegittimità dei provvedimenti di espulsione, ove gli stessi non siano immediatamente ritirati”.

Il Gruppo EveryOne ha inviato un dossier ai membri della Commissione europea e del Gruppo libertà pubbliche al Parlamento europeo, sollecitando inoltre agli eurodeputati ALDE la presentazione di un’immediata interrogazione.

''Un decennale orwelliano'', di Giulietto Chiesa


Fonte: http://www.antimafiaduemila.com/content/view/21212/48/

La cosa che dovrebbe, più d’ogni altra, attirare l’attenzione degli organizzatori delle mille e una manifestazioni celebrative per la caduta del muro di Berlino è il fatto che dieci anni fa le aspettative, le ipotesi sul futuro che sarebbe venuto, il cambio della storia che ci si accingeva a sperimentare, erano completamente sbagliate.

Nulla di ciò che fu allora scritto, esaltato, immaginato, supposto, elucubrato, sperato o temuto, si è realizzato. Ecco un modo interessante, forse l’unico veramente interessante, di commemorare la caduta del muro. Purtroppo non lo fa nessuno. I “celebratori”, che sono in genere i modesti portaborse di epigoni di coloro che si considerano i vincitori della guerra fredda ripetono il mantra senza molto pensare. Una delle cose più esilaranti, notate in questi mesi preparatori della ricorrenza vittoriosa, è la riapparizione sulle scene di Lech Walesa e di Solidarnosc: entrambi invitati dal colto e dall’inclita a raccontarci come furono loro, in primo luogo loro, a provocare la caduta del muro. A sentire quelle rievocazione provo un moto quasi istintivo di ilarità, come quando ascolto qualcuno che, ancora oggi, come non si fosse accorto di dove siamo, cita ancora il Francis Fukuyama che (bisogna dire con notevole tempismo e senso degli affari, anche se non proprio con lungimiranza e profondità di visione) sentenziò il sopraggiungere della “fine della storia”.

Per i più giovani si tratta già di un’anticaglia, in questo caso meritatamente invero. Ma per chi giovanissimo non è, fu un momento davvero emozionante scoprire che, oltre oceano, avevano riscoperto il grande filosofo Hegel e l’avevano inquadrato suo malgrado nella celebrazione hollywoodiana dell’inveramento finale dello Spirito, sub specie Stati Uniti d’America.

A parte gli scherzi, tuttavia, varrebbe la pena il chiedersi come mai si sia presi tutti una serie di gigantesche cantonate. Si sa che l’uomo è fallibile e che leggere nel futuro è sempre stato difficile. Ma in questo caso è stata l’ideologia (nel preciso senso marxiano di “falsa coscienza”) che ha giocato a tutti un cattivissimo scherzo, obnubilando ogni velleità profetica.

Pensavano di avere vinto e celebrarono la loro vittoria – e fu invero la loro vittoria - senza chiedersi quanto sarebbe durata. Il “quanto” non li preoccupava, avendola immediatamente considerata come “finale”, eterna appunto, come Fukuyama si era affrettato a battezzarla Non potevano immaginare che, appena dieci anni dopo – e dieci anni sono davvero un sospiro – avrebbero dovuto celebrare un mare di guai.

Dunque, per dirla brutalmente, la celebrazione viene fatta nel segno della “fine del comunismo”. Solo che avviene nel momento in cui la società dei vincitori (che non possiamo chiamare società del capitalismo perchè nel frattempo lo stesso capitalismo è diventato così irriconoscibile che, guardandosi allo specchio, come Dorian Gray, non crederebbe ai suoi propri occhi) è in mezzo alla più grave crisi della propria storia. Crisi multipla, crisi di limiti, crisi senza via d’uscita visibile, vicolo cieco. Ma anche assenza di idee, istupidimento delle classi dirigenti, agonia dei valori, a cominciare da quelli della democrazia liberale, per finire nel mondo attuale in cui le élites diventano sempre più simili a bande criminali, e quando non lo sono esse stesse, ai criminali si associano e li coprono coprendosi.

Insomma: hanno perduto il controllo. E, di fronte a loro torreggiano smisurati interrogativi e nessuna certezza. Era questo che si pensava nel 1989? Nulla di tutto questo era immaginabile. Eppure mi ricordo che Mikhail Gorbaciov, quando avviò la sua perestrojka, disse una frase che mi rimase impressa: “perestrojka per l’URSS, ma anche per il mondo intero”. Come è accaduto in altri momenti storici di trapasso, vi sono menti che sanno intravvedere, anche se non dominare, ciò che sta per accadere. Era chiaro che la fine dell’URSS apriva problemi immensi, sconvolgeva tutto il panorama mondiale, sollevava onde gigantesche che si sarebbero infrante, come una serie di tsunami (la parola l’abbiamo inventata dopo) su coste anche molto lontane. Qualcosa di molto simile lo aveva detto, anni prima, un altro grande del XX secolo, Enrico Berlinguer, con alcuni avvertimenti che rimasero inascoltati perché, prima di tutto, non furono capiti: l’austerità, la questione morale, la inevitabile diversità da conservare per chi si ponga l’obiettivo di cambiare le cose. Succede che menti pulite, eticamente pulite, possano produrre grandi idee. Di solito vengono sconfitte, ma questo non significa mai che vadano perdute.

Dunque dieci anni dopo la caduta del muro abbiamo da celebrare solo la stupidità dell’Occidente vincitore, e la sua incultura, oltre che il suo egoismo. Ma questo occidente in piena e irreversibile crisi (perché o non ne uscirà, o, se ne uscirà, non sarà più l’Occidente che conosciamo) sta cercando di applicare le regole orwelliane: chi controlla il passato controlla il futuro; chi controlla il presente controlla il passato. A questo servono le celebrazioni di questo decennale, solo che loro non controllano più nemmeno il presente. Per questo credo che toccherà alla prossima generazione fare il grande sforzo, se ne sarà capace, di riscrivere la storia che i vincitori hanno scarabocchiato.

lunedì 2 novembre 2009

La identidad andaluza en el flamenco, Fermín Pérez


Fonte:
http://identidadandaluza.wordpress.com/2009/11/01/la-identidad-andaluza-en-el-flamenco/

Recientemente, nuestro compañero J. Carlos Ríos ha publicado en Atrapasueños, el libro: “La identidad andaluza en el flamenco“. Y ese es, precisamente, el primer mérito a destacar de la obra; el subrayar la raíz indiscutiblemente andaluza del mismo y engarzar su historia con la de nuestro País.

El texto es un intento de síntesis histórico-sociológica del Cante Jondo en el marco de las circunstancias político-económicas del Pueblo Andaluz. Y es que, en contraposición a las pretensiones desarraigadoras del Sistema, que aspira a desideologizarlo, aislándolo del contexto en el que se desarrolla y del que se nutre, el autor aborda la problemática flamenca entroncada dentro de lo andaluz.

Como una forma de expresión, identificación, autoreconocimiento y reivindicación del Pueblo Trabajador Andaluz. La perspectiva analizadora es inequívocamente nacionalista y de clase. Como afirma, “el flamenco es más que una música, es una expresión cultural completa, es la expresión global de un Pueblo, (…) es un marcador fundamental de la identidad andaluza”.

“yo perdí mi libertá, la prenda ke mah kería, ya no puedo perdé mah aunke perdiera la bía”

El libro aborda la temática flamenca y su conformación como signo identitario, a partir de cuatro partes englobadoras: la primera es “los orígenes del flamenco”, después “la expresión flamenca”, seguido de “flamenco e identidad”, para terminar con “evolución histórica del Pueblo Andaluz a través del flamenco”. En “los orígenes del Flamenco”, realiza una panorámica sobre las distintas influencias y aportaciones que procedentes de épocas anteriores unas y contemporáneas otras, entre finales del XVIII y mediados del XIX confluyen y se interrelacionan para dar nacimiento a la cristalización del flamenco tal y como hoy lo conocemos. Como él afirma: “el género flamenco se gesta a lo largo del tiempo, pero se codifica, se sintetiza y adquiere un lenguaje propio cuando se crea como un arte nuevo y particular, y esto no ocurre hasta la segunda mitad del siglo XIX“. En “la expresión flamenca”, aborda la propia cristalización en sí misma; los distintos palos, su clasificación, estilos y utilidades sociales. Para entrar de lleno, en la tercera y cuarta parte, en el análisis sociopolítico del flamenco como hecho identitario. En “flamenco e identidad” expone, desde obviedades negadas como el marco geográfico andaluz en el que se inscribe, o la cuna obrera-jornalera que lo amamantó, hasta las circunstancias socioeconómicas que lo impulsaron en el contexto agrario de nuestro País, destacando, por tanto, ese referente de clase sin el cual carece de pleno sentido. El flamenco adquiriría su actual conformación en “las tierras del bajo Guadalquivir, tierras donde predominaron los dominios latifundistas y donde, en consecuencia, los jornaleros contratados a tiempo eran más numerosos (…) no es casualidad que fuera precisamente en estas tierras (…) donde se manifiesta por primera vez el Cante”. A continuación analiza otras temáticas identitarias como las formas de relación social que conforma o la importancia de la lengua andaluza en sus letras. Para terminar, en “evolución histórica del Pueblo Andaluz a través del flamenco”, realiza una panorámica de la evolución del flamenco hasta nuestros días, en consonancia y paralelo con el transcurrir vital de nuestro Pueblo.

Por último, el libro concluye con un interesante epílogo de Andrés Vázquez de Sola, sobre el concepto genérico de cultura, en particular el de cultura popular, en el flamenco.

“Abramoh nueboh kaminoh
Kon pizá berdiblanka
Ke ze noh kaiga la benda
Ke loh ohoh noh tapaban”

Dada la ambiciosa meta trazada, cabría reseñar, sin que ello conlleve ánimo desmerecedor o minusvaloratativo de la obra, todo lo contrario, que teniendo en cuenta lo extremadamente sintético de su contenido, apenas constituye una brevísima introducción a la temática propuesta. No excede de unos sucintos retazos de ese mundo y la identidad latente y persistente de lo andaluz en él. Recuerda a esos “menús degustación”, en los que te ofrecen pequeñas cantidades de las distintas especialidades gastronómicas, no para saciarse, sino para permitirte elegir “con conocimiento de causa”. De igual manera, Juan Carlos nos muestra multitud de prismas de la realidad flamenca, pero apenas esbozados. Nos deja con hambre de más. No quisiéramos que se interpretase lo expresado como una crítica, sino como una invitación a realizar una próxima reedición más ampliada y pormenorizada. El tema lo merece, más aún dada la necesaria perspectiva nacionalista y de clase con el que lo acomete. Y e1 posee sobrada capacidad para asumir y superar el reto.

“…un libro imprescindible para todo aquel que quiera acercarse al fenómeno desde una visión real y global del mismo, más allá de superficialismos folclóricos y explicaciones “asépticas”…”

En definitiva, “La identidad andaluza en el flamenco”, constituye un libro imprescindible para todo aquel que quiera acercarse al fenómeno desde una visión real y global del mismo, más allá de superficialismos folclóricos y explicaciones “asépticas” y, por ello mismo, falsas. Intentar exponerlo, menos aún explicarlo, de forma descontextualizada, sin asentar los cornos y los porqués sobre bases nítidamente andaluzas y de clase trabajadora, es ser un ignorante o un embaucador. Un esbirro intelectual al servicio del capitalismo imperialista y neocolonialista del españolismo en nuestra tierra, intentando sustraerle a nuestro Pueblo una de sus más trascendentales herramientas culturales. “Hay una analogía en las condiciones de vida de las clases que lo vieron nacer y en las que se desarrolla hasta nuestros días. Gitanos andaluces, andaluces no gitanos, trabajadores urbanos o jornaleros, pescadores, mineros y artesanos. Todos ellos ocupan la franja popular y oprimida de la estructura social del momento. (…) No es extraño, entonces, que el flamenco haya aparecido a lo largo de su historia, como una expresión conscientemente reprimida, obviada y despreciada por las clases dominantes y los intelectuales de Andalucía. El flamenco representaba las miserias de la Andalucía real, frente a la Andalucía oficial que se empeñaba en ofrecer la oligarquía andaluza”. El flamenco era, y sigue siendo, a pesar de los esfuerzos del Sistema por desnaturalizarlo, una plasmación revolucionaria y resistente de la identidad, inequívocamente propia y diferenciada, del Pueblo trabajador andaluz.

“L'Andaluzia ke kanto
en la flamenca de berah,
Ke yorando ehta por dentro
i ze rebela por fuera”.

El Ladino


Fonte: http://www.esefarad.com/?p=6426

Los judíos fueron expulsados de España el 2 de agosto de 1492, en virtud del Edicto de Granada que establecía la obligación de abandonar el territorio español para todos los judíos, salvo aquellos que se convirtiesen al cristianismo. La mayoría de los sefardíes optaron por el exilio, y casi todos ellos fueron recibidos por el sultán Bayaceto II en el Imperio Otomano. Otra parte se estableció en Marruecos, Holanda y algunos países de Europa Central.

Los sefardíes establecidos en el Imperio Otomano pertenecían a un nivel social y económico en cierta medida superior al de las poblaciones autóctonas, lo cual permitió que éstos conservaran la lengua y la mayoría de sus tradiciones hispánicas por casi 400 años. Algo similar ocurrió en Marruecos, sin embargo, el tiempo favoreció que se originaran dos versiones del español sefardí, el ladino (hablado en los Balcanes) y el haquetía de Marruecos. Por la influencia cultural que tuvo el ladino y desde luego, por el número de hablantes que tuvo, mucho mayor que el haquetía, es considerado un especimen lingüístico muy interesante para filólogos e hispanistas.

La lengua hablada por los judíos españoles antes de la expulsión no difería sustancialmente del idioma español hablado por la mayoría de la población, aunque tuviera en ocasiones rasgos específicos, particularmente el empleo ocasional de léxico hebreo. En las primeras décadas del establecimiento de los sefardíes en la ciudad de Salónica, coexistían varias de las lenguas habladas en la Península Ibérica. Era posible, en los diferentes barrios o Calls identificar lenguas como el gallego, catalán o portugués. Sin embargo, la sustancial predominancia de los sefardíes de origen castellano o andaluz propició que las lenguas anteriores cayeran en desuso, no sin haber ejercido cierta influencia.[1]

El judeoespañol posee una gran cantidad de vocablos de corte “arcaico”, en relación con el castellano actual. Mucho de esto se debe a la falta de dinamismo que tuvo el idioma en los Balcanes, lejos de la “Madre Patria”, cuya lengua se enriqueció y sufrió reformas con el paso de los años. El judeoespañol por su parte, adquirió vitalidad de la lengua turca y griega principalmente, las cuales lo enriquecieron y en cierta medida, modernizaron.

En sus lugares de exilio, los judíos mantuvieron la lengua española porque ésta era un signo de pertenencia a la comunidad judía, y en los lugares donde los sefardíes compartían espacio con los ashkenazíes, como manera de diferenciarse. Incluso en la Turquía otomana, el español hablado por los sefardíes era conocido como yahudice (literalmente, judío). Un enviado diplomático otomano que visitó España en el siglo XVII, se sorprendía de la lengua hablada en el país, como lo manifestó en una carta escrita a la Puerta Sublime: Curiosamente, en España han adoptado la lengua de los judíos de nuestro Imperio.[1]

Durante siglos, se produjo una abundante tradición oral en judeoespañol, así como una importante cantidad de literatura. En la ciudad de Salónica, primero otomana y más tarde griega, donde la comunidad sefardí integraba el 65% de la población, el judeoespañol era usado como lingua franca en el comercio y en las relaciones sociales entre cristianos, judíos y musulmanes.

El siglo XIX marca un punto de inflexión en el desarrollo del judeoespañol, con un proceso simultáneo de auge y declive. El universo sefardí se secularizó, aumentaron las migraciones y la formación académica en otras lenguas, principalmente el francés, con lo que muchos relegaron el idioma original al ámbito familiar o lo abandonaron definitivamente. Incluso, los sefardíes cultos mostraron su grado de occidentalización integrando palabras francesas o italianas al judeoespañol para darle un carácter más “romance” a la lengua, sustituyendo palabras de origen netamente turco.

El auge del nacionalismo y la consiguiente formación de nuevos estados nacionales presionó a los sefardíes para que abandonasen su lengua en favor de la lengua oficial del Estado. Paradójicamente, los años que van desde 1880 hasta los años 30 del siglo XX son los de mayor uso del Ladino, pues es el momento histórico en que los sefardíes alcanzan su plenitud demográfica. Este mayor uso se refleja también en la producción escrita: se desarrolla la prensa judeoespañola al tiempo que se traducen multitud de obras literarias europeas o se crean otras a su semejanza.

A finales del siglo XIX, se producen también los primeros reencuentros con el castellano peninsular, sobre todo en Marruecos, donde la lengua de los sefardíes adquiere muchos rasgos del castellano moderno. Algunas comunidades sefardíes intentaron que el Estado español asumiera una tarea de reespañolización de los antiguos exiliados, abriendo escuelas y centros de enseñanza superior que contrarrestaran la influencia del francés.

También se intentó que los sefardíes pudieran recuperar la ciudadanía española, sobre todo para ampararlos del desorden y las luchas que se estaban dando en los Balcanes, dada la progresiva desintegración territorial del Imperio Otomano. Como resultado, el 20 de noviembre de 1924 se aprobó un Decreto de Ley elaborado por Miguel Primo de Rivera según el cual los sefardíes tenían derecho a obtener la nacionalidad española. Gracias a esta ley cerca de 40.000 judíos salvaron la vida durante la persecución sufrida en la Segunda Guerra Mundial.

En el siglo XX el judeoespañol experimenta un rápido declive. Por un lado, el Holocausto nazi que aniquiló comunidades enteras, como la numerosa comunidad de Salónica. La exterminación sistemática de la población judía en los campos de concentración es el acontecimiento histórico más duro que sufren las comunidades sefardíes desde la expulsión de 1492.

Por otro lado, las migraciones causadas por la propia guerra y posteriormente por la creación del Estado de Israel propiciaron el desmembramiento y aculturación de las comunidades. En apenas cinco años la lengua Sefardíes perdió al 90% de sus hablantes. Esto significó para el judeo-español dejar de tener un punto de localización reconocible y perder a quienes mejor hubieran podido abrir nuevos caminos hacia la normalización de una lengua: los escritores y creadores literarios.

El mantenimiento del judeoespañol como signo de identidad judía tenía poco sentido en Israel, donde una lengua considerada más propia de los judíos, el hebreo, había sido resucitada como lengua viva. A Israel se trasladaron la mayor parte de los sefardíes de Marruecos, emigrados masivamente en los años 50. Los sefardíes emigrados a países de habla hispana abandonaron rápidamente su lengua en favor del español, y las comunidades de Francia o Estados Unidos lo mantuvieron durante un tiempo, aunque relegándolo cada vez más al ámbito doméstico o de las relaciones sociales.

El número de hablantes de judeoespañol ronda hoy los 150.000. En Iberoamérica hay comunidades donde el ladino y las tradiciones sefardíes han sido parte integral de su historia y cultura, por ejemplo en países como Puerto Rico, Cuba, Bolivia, Brasil, entre otros. En Israel se mantiene una revista en judeoespañol, Aki Yerushalayim (”Aquí Jerusalén”), editada por la Autoridad Nasionala del Ladino y una emisión semanal de radio en la emisora Kol Israel. Igualmente Radio Exterior de España emite el programa Bozes de Sefarad que recientemente cumplió 20 años al aire. Otros medios de comunicación en ladino han ido desapareciendo a medida que menguaba el número de hablantes.

Las comunidades sefardíes más numerosas fuera de Israel están en Turquía, donde hay unos 15.000 hablantes. Ahí mismo, el número de periódicos y boletines emitidos en judeoespañol sigue siendo significativo.

Desde finales del siglo XX ha habido tímidos intentos de recuperación del judeoespañol, sobre todo en Israel. Este judeoespañol académico es un estándar creado a partir de las hablas de los sefardíes. Está, incluso, muy influido por el castellano estándar, del que se ha tomado numeroso vocabulario para sustituir los préstamos turcos, franceses y eslavos.

Actualmente varias casas editoriales, sobre todo españolas, editan libros escritos en lengua judeoespañola. Gad Nasí publicó recientemente su obra editorial En tierras ajenas yo me vo murir: una excelente recopilación de cuentos y testimonios en lengua judeospañola. Igualmente, han vuelto a ser colocadas en el mercado publicaciones como Los Dos Mellizos, novela sefardí publicada por primera vez a finales del siglo XIX y Crónicas de los Reyes Otomanos de Moshé Almosnino, primera publicación formal en lengua judeoespañola.

Libros tanto judíos como de la fe cristiana han sido escritos o traducidos en ladino por eruditos como Frantz S. Peretz. También escritores como Moshe Shaul y Avner Peretz (Perez) han publicado una gran colección de artículos en judezmo.

Como el yidish, el judeoespañol tradicionalmente se ha escrito con caracteres aljamiados.

En la actualidad el judeoespañol se escribe comúnmente con el alfabeto latino, especialmente en Turquía donde sigue las reglas fonéticas del alfabeto estandarizado para el turco moderno, impuesto desde la década de los 20 del S. XX por Mustafa Kemal Atatürk. El uso de los caracteres turcos resulta en la mayoría de los casos, muy útil y práctico ya que se obtienen escritos precisos que se leen tal y como se escriben, sin tener que recurrir a excepciones lingüísticas. Sin embargo, algunas comunidades todavía lo escriben usando caracteres aljamiados (alfabeto hebreo del tipo Rashi), práctica que era muy común y posiblemente universal, hasta el siglo XIX. Aunque los alfabetos griego y cirílico se han empleado en el pasado, hoy día están en desuso.

Tras la dramática pérdida que para las comunidades sefardíes europeas (particularmente en los Balcanes) significó la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de los hablantes de judeoespañol eran judíos turcos. De ahí la importancia que tiene el uso de su alfabeto, que por la coincidencia en la existencia de sonidos estandarizados, subsana de manera muy eficiente la fonética del Judeoespañol. Los siguientes caracteres es común encontrarlos en las publicaciones turcas en judezmo:

Ç – [CH] española – Munço – Mucho
? – [SH] española – Bu?kar – Buscar
C – [Y] consonante española – Cidyo – Judío
J – [ZH] J francesa – Fijo – Hijo
NY – [Ñ] española – Kunyada – Cuñada
H – [J] española – Haber – Socio

La Autoridad Nasionala del Ladino promueve la utilización de otro alfabeto. Hay también los que, con Jacob M. Hassán, alegan que el Judeoespañol debe adoptar la ortografía de la Lengua Española estándar. Otros, como es el caso de Pablo Carvajal Valdés, sugieren que el Judeoespañol adopte la ortografía usada durante la época de la Expulsión de 1492. La ortografía de ese tiempo se ha estandardizado y ha cambiado eventualmente por una serie de reformas. Finalmente, fue cambiada por una reforma ortográfica en el siglo XVIII. El Judeoespañol ha conservado algo de la pronunciación que a la hora de las reformas había llegado a ser arcaica en el castellano estándar.

Adoptar la ortografía del siglo XV para el Judeoespañol traería nuevamente dentro de existencia la /s/ (originalmente /ts/) – c (antes de e y de i) y ç/z ((cedilla): tales como en caça; la /s/ – ss: por ejemplo en passo y la [?] – x: como en dixo. La pronunciación original de la [?] – g (antes de e o de i) y de la j: como en mujer o gente, sería restablecido y la /z/ (originalmente /dz/) – z: permanecería en las palabras, como en fazer y dezir. El /z/ – s: como en casa, recuperaría su pronunciación bajo esta ortografía también. Se diferenciarían la b y la v, como en el caso del reflejo intervocálico – B -: eg el debe español, del latin debet, volverá a su viejo deletreo castellano deve. El uso de los bigramas ch, ph y th (hoy /k /, /f/ y /t/ en español estándar respectivamente), reformado formalmente en 1803, sería utilizado en palabras como en orthographía o theología. La Q latina ante palabras como en quando, quanto y qual también sería utilizado. El autor Enrique Saporta y Beja aplica intensivamente este tipo de ortografía en sus publicaciones, alegando su alta similaridad con el español.

Sin embargo, el filólogo andaluz Pascual Pascual Recuero hace uso de una ortografía que reproduce con gran exactitud los sonidos del Judeoespañol. Algunos de los caracteres que propone para que sean usados:

Ž – [J] francesa
? – “D” palatizada
? – [CH] española
X – [SH] española

Algunos entienden que al usar la vieja ortografía castellana solamente se distanciarán características no-hispánicas del Judeoespañol y crearán problemas que los sistemas fonéticos actualmente solucionan. Sin embargo, la literatura española de la edad clásica y de oro ganaría un renovado interés, un mejor aprecio y entendimiento si su ortografía se utilizara nuevamente.

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